domingo, 19 de enero de 2020

La muerte de Nerón, el fin de una dinastía


Remordimientos de Nerón tras la muerte de su madre. J. William Waterhouse. 1878
Fuente: Di John William Waterhouse - sconosciuta, Pubblico dominio, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1170898

Nerón, preso de la desesperación, tras los últimos acontecimientos que habían llevado a Marco Sulpicio Galba a proclamarse emperador, huyó de la Domus Aurea. “Entretanto, también la defección de los demás ejércitos le fue anunciada en una carta que le entregaron mientras almorzaba; Nerón la hizo añicos, volcó la mesa, estrelló contra el suelo dos copas que le gustaba muchísimo utilizar […], y, después de haber pedido a Lucusta un veneno que guardó en una cajita de oro, se dirigió a los Jardínes de Servilio” (Suetonio, Vida de Nerón, 47, 1). Continúa Suetonio diciendo que todo los intentos de Nerón de reunir un ejército y atraer a los pretorianos fueron en vano. Incluso uno le gritó con osadía “¿tan gran desdicha es morir?” (Suetonio. Vida de Nerón, 47.2). Tanto Tigelino como Ninfindio Sabino (los dos Prefectos del Pretorio) lo habían abandonado y habían prometido a los guardias grandes sumas para que siguieran su ejemplo. A éstos se unieron todos sus amigos y sus criados durante la noche.
Ante esta situación, Nerón pensó pedir clemencia a Galba o implorar perdón públicamente ante el Foro romano. También valoró huir a Partia o a Alejandría. Al final decidió huir nuevamente a la villa de uno de sus libertos, Faonte, situada en las afueras de Roma. Acompañado únicamente de éste, de su amante Esporo Sabino y dos ayudantes se envolvió en una capa vieja y se cubrió la cabeza, y se puso en camino. Nerón estaba conmocionado y no podía creerse la desgracia que se le había venido encima tan repentinamente. Su estado de ánimo empeoró cuando recibió una carta del Senado que lo declaraba enemigo público, al mismo tiempo que decretaba su muerte.
Esta circunstancia le hizo tomar la decisión definitiva, después de todo era el último descendiente de Augusto y merecía morir como un romano. Consiguió una daga y tras varios intentos fallidos, se la hundió en la garganta con la ayuda de un liberto. Le animó a ello el sonido de cascos de caballos que se acercaban. Un centurión entró en la habitación e intentó parar la hemorragia con su capa, pero ya era demasiado tarde. “Esto sí que es lealtad”, exclamó con su último aliento el hijo de Agripina (Suetonio. Vida de Nerón, 49.4). El único ruego que hizo a los que asistieron a su muerte fue que no permitieran que le cortaran la cabeza y que lo incineraran entero, deseo que le fue concedido por Galba. Murió meses antes de cumplir 31 años, el 9 de junio del año 68.

La muerte de Nerón, 1888, Vassili Smirnov, San Petesburgo, Museo Estatal Ruso

“Los gastos de sus funerales ascendieron a doscientos mil sestercios, y en ellos se emplearon los lienzos blancos bordados de oro que había usado el día de las calendas de enero. Sus nodrizas Égloge y Alejandría, junto con su antigua amante Acté depositaron sus restos en el sepulcro familiar de los Domicios, que se divisa desde el Campo de Marte sobre la colina de los Jardines. En este sepulcro, su ataúd de pórfido, coronado por un altar de mármol de Luna, fue rodeado por una balaustrada de piedra de Thasos” (Suetonio. Vida de Nerón, 50).
Según Suetonio “hubo quienes adornaron durante largo tiempo su tumba con flores, en primavera y en verano, y expusieron en las tribunas de las arengas estatuas que lo representaban vestido con la pretexta, o edictos suyos, como si estuviera vivo y pensara volver pronto para castigar a sus enemigos” (Suetonio. Vida de Nerón, 57,1). Incluso relata el biógrafo de los Césares que el rey de los partos Vologeso pidió con insistencia que se rindiera culto a la memoria de Nerón.
Con Nerón murió también la dinastía Julio- Claudia, la más influyente y mística de todo el Imperio Romano.

Augusto, Calígula y Nerón

“El linaje de los Césares se extinguió con Nerón; hubo muchas señales que lo anunciaron, pero dos de ellas fueron particularmente claras. Durante la visita que Livia hizo años atrás a su finca de Veyes, inmediatamente después de contraer matrimonio con Augusto, un águila que pasó volando por encima de ella dejó caer en su regazo una gallina blanca, que aún conservaba en el pico la ramita de laurel que llevaba en el momento de ser apresada; decidió entonces alimentar al ave y plantar la ramita, tras la cual nacieron tantos pollos, que todavía hoy se conoce esta finca con el nombre de “Las Gallinas”; creció asimismo un lloredo tan extenso que los Césares cogían de allí sus laureles cuando iban a celebrar un triunfo; tuvieron también la costumbre de plantar inmediatamente otros en el mismo lugar, y se observó que, por la época en la que cada uno de ellos fallecía, el árbol que había plantado se secaba. Pues bien, el último año que vivió Nerón, todo el bosque se secó desde la raíz, y todas las gallinas de la finca murieron. Acto seguido, el templo de los Césares fue alcanzado por un rayo, las cabezas de todas sus estatuas  se desplomaron a la vez, e incluso el cetro de Augusto fue arrancado de sus manos” (Suetonio. Vida de Galba, 1).
En el año 2014, con ocasión de la celebración de la muerte de Augusto, la Villa de Livia en Prima Porta (Ad Gallinas) fue reabierta al público; al mismo tiempo se replantó el laurel sagrado de manera simbólica. La dinastía que fundaron Augusto y Livia no morirá nunca. Su memoria vive eternamente en la Ciudad Eterna y en la historia de la humanidad.



El bosque de laurel de la Villa de Livia en Prima Porta

             Este es mi artículo 300 y lo he querido dedicar a un hecho tan relevante.

miércoles, 8 de enero de 2020

Galba es proclamado emperador


Marco Sulpicio Galba, siglo I d.C., Estocolmo, Antiques Museum
Fuente: De Wolfgang Sauber - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 

No obstante, las legiones del Rin habían acabado con facilidad con la Rebelión de Julio Víndex, los victoriosos soldados en lugar de jurar fidelidad a Nerón nombraron imperator a su general Virginio Rufo, algo que él rechazó.  A pesar de ellos, Rufo se declaró neutral en las luchas venideras.
El otro legado fiel al emperador, Petronio Turpiliano (enviado por éste a vigilar la frontera gala) también empezaba a dudar sobre su lealtad a Nerón. Mientras, en Hispania Servio Sulpicio Galba (gobernador de la Tarraconense) se había declarado legado del Senado y el pueblo romano, no del César. El gobernador de Lusitania, Marco Salvio Otón (ex amigo de Nerón exiliado a Hispania por él tras arrebatarle a su esposa Popea Sabina), juró fidelidad a Galba, que acababa de ser proclamado emperador.
Galba tenía ya una edad avanzada (65 años), pero contaba con una gran experiencia de gobierno: había sido gobernador en Aquitania y África, general de las legiones de Germania, sacerdote por partida triple, cónsul además de gobernador de la Tarraconense. Contaba con una nueva legión recién reclutada (la VII Gemina). El propio Virginio Rufo se unió a la causa de Galba mientras que el Senado consiguió el apoyo de uno de los dos Prefectos del Pretorio: Ninfidio Sabino que prometió una gran recompensa a los pretorianos a cambio de su apoyo. El otro prefecto Tigelino huyó abandonando a Nerón a su suerte, uniéndose a Galba posteriormente.


Busto de Nerón, siglo I d.C., Roma, Museos Capitolinos

Cuando estas noticias llegaron a oídos de Nerón, éste huyó de Roma a una de sus villas de la periferia presa de la desesperación. “Cuando [Nerón] se enteró de que Galba y las Hispanias habían hecho también defección, cayó sin sentido y permaneció en este estado durante largo tiempo; cuando recobró el conocimiento, se desgarró las vestiduras y se golpeó con furia la cabeza, exclamando que se había acabado con él, y al recordarle su nodriza, para consolarle, que también a otros príncipes les habían ocurrido desgracias similares, le respondió que sus males no tenían comparación, pues sufría la desgracia inaudita y  nunca vista de perder en vida el mando supremo” (Suetonio. Vida de Nerón, 42, 1).

domingo, 15 de diciembre de 2019

Feliz Navidad y Año 2020

Una vez más nos disponemos a despedir otro año. Tengo que reconocer que 2019 me ha dejado más frustraciones a nivel artístico que satisfacciones. La primera de ellas, es que no se ha materializado la tan anhelada reapertura del Mausoleo de Augusto, por la que hay que seguir esperando posiblemente algún añito más. Aun así, quiero pensar que el mejor regalo que nos hará Roma en el año 2020 será mostrar al mundo la tumba del Pater Patriae perpetuo, más imponente que nunca.
No obstante, los dos momentos más impactantes del año que han afectado al Patrimonio, han sido la visión esperpéntica de la destrucción en directo de la Catedral de Notre Dame de París a causa del fuego o más recientemente la imagen de Venecia ahogada por su propia marea mostrándonos la cripta de San Marco inundada. Ambas desgracias me han arrancado lágrimas de impotencia.
A pesar de ello, 2019 nos ha  permitido algún momento dulce, como ver la reapertura de la Domus Transitoria de Nerón o de los Foros Imperiales así como nuevos descubrimientos cada día en Pompeya.
Esperemos que el 2020 nos traiga toda la esperanza de un mundo mejor en todos los aspectos: un mundo en el que Notre Dame comience a resurgir de sus cenizas y Venecia siga resistiendo el embiste del tiempo, porque el pasado nos trae la memoria de los que hemos sido y sólo siendo consciente de ello podremos avanzar hacia el futuro.


La rebelión de Julio Víndex


       A pesar del regreso de Nerón a Italia, el ambiente en la zona occidental del imperio continuaba revuelto. Sus últimos años de gobierno presentaban síntomas claros de estar convirtiéndose en algo muy cercano a las monarquías helenísticas, basado en el apoyo del pueblo y los pretorianos junto a un gran control sobre los senadores.

Nerón. Siglo I D.C., Munich, Gliptoteca
Fuente: De User:Bibi Saint-Pol, own work, 2007-02-08, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1814923

En marzo del año 68, Julio Víndex gobernador de la Galia Lugdunenesis se reveló contra la política fiscal de Nerón; incluso ordenó acuñar una moneda que mostraba dos dagas y un píleo (especie de gorra que portaban los esclavos a los que se les concedía la libertad). Lo significativo del hecho es que Marco Junio Bruto había emitido una moneda similar unos 100 años antes tras asesinar a César. De nuevo estábamos en marzo.
El día 19 del mismo mes (fecha del aniversario de la muerte de su madre, elegida también a propósito por Víndex), éste envió una provocadora misiva al emperador en el que se dirigía a él como Enobarbo (en alusión al cognomen de su padre biológico y que llevó hasta su adopción por Claudio). Nerón “se enteró en Nápoles de la revuelta de las Galias precisamente el día en el que había matado a su madre, y recibió la noticia con tanta calma y aplomo, que provocó incluso la sospecha de que se alegraba, como si se le hubiera presentado la ocasión de saquear, por derecho de guerra, unas provincias tan ricas” (Suetonio. Vida de Nerón, 40, 4). Continúa Suetonio diciendo que Nerón siguió practicando sus aficiones habituales sin prestar demasiada atención al asunto, mas “alarmado por fin por los edictos ultrajantes que Víndex no dejaba de publicar, envió una carta al Senado en la que le exhortaba a vengarle a él y al Estado […]. Pero como no dejaban de llegarle noticias apremiantes, regresó a Roma presa del pánico; sólo se reanimó un poco durante el trayecto por un presagio insignificante; sobre un monumento percibió la imagen esculpida de un soldado galo abatido por un caballero romano que lo arrastraba por los cabellos; al verlo saltó de gozo y dio gracias al cielo” (Suetonio. Vida de Nerón, 41).


Denario de Galba que menciona a Víndex

Estos párrafos de Suetonio dejan entrever la inestabilidad emocional que padecía Nerón desde la adolescencia y que con el devenir de los años se le había acrecentado. Su indiferencia inicial se debe más a su deseo de no responder a su enemigo cómo éste esperaba. Por ello, envió un contingente de legiones a la frontera con la Galia al frente de Petronio Turpiliano al mismo tiempo que le indicaba a Virginio Rufo, general de los ejércitos del Rin, que marchara al encuentro de Víndex, que había pedido auxilio a Servio Sulpicio Galba (Gobernador de Tarraconense en Hispania), el cual fue declarado enemigo público. Los rebeldes fueron aplastados cerca de Vesontio y Víndex se suicidó. Nerón había recuperado el control militar del Imperio, pero  lo quedaban unos escasos dos meses de vida.

martes, 3 de diciembre de 2019

Nerón en Grecia


Nerón 

Meses después de la muerte de Popea, Nerón huyendo de su dolor, partió hacia Grecia para participar en los Juegos Ístmicos, famoso festival de composiciones artísticas y deportivas que tenía lugar cada dos años en la ciudad de Corinto. Ese sólo sería el inicio de una larga gira pues el emperador pretendía concursar en todos los festivales que se celebraran ese año; así, a petición suya, se pospusieron incluso los Juegos Olímpicos por primera vez en su historia y se reprogramaron otros festivales para hacer factible su sueño. Después continuaría en un viaje hacia Oriente. Su llegada causó una gran expectación en el país heleno. En Roma, en cambio, sus planes causaron un gran desagrado en las élites superiores.
Nerón excluyó a la mayoría del cuerpo senatorial de la comitiva que lo acompañaba, en los que sí tenían cabida Vitinio (un exzapatero cuyo abuelo había sido cobrador de deudas) y Vespasiano (militar experimentado pero de un linaje no del todo noble), además de un gran número de músicos, profesores de canto y entrenadores personales.



Antigua Olimpìa

Según Suetonio “apenas puede creerse, la enorme inquietud y ansiedad con que participaba en el certamen, el empeño que ponía en derrotar a sus adversarios y el miedo que le inspiraban los jueces […]. Antes de comenzar su actuación se dirigía a los jueces con el máximo respeto y les decía que él había hecho todo lo posible, pero que el resultado estaba en manos de la Fortuna; y que ellos debían como hombres sabios y eruditos que eran, dejar a un lado los caprichos del azar; cuando éstos le exhortaban entonces a cobrar confianza, se retiraba algo más tranquilo, pero ni aun así totalmente libre de inquietud, atribuyendo el silencio y la timidez de algunos de ellos a un ánimo hostil y malevolente” (Suetonio, Vida de Nerón, 23, 2-3). Toda esta ansiedad no le impidió obtener las coronas de vencedor en todos los festivales, incluso si cometía errores.
También participó en las carreras de cuadrigas celebradas en Olimpia. Aunque fue arrojado del carro, insistió en volver a subirse a él magullado y dolorido; si bien no consiguió completar la carrera obtuvo el título de vencedor por su valentía y determinación.
Tan satisfecho quedó el emperador de su periplo griego que el 28 de noviembre del año 67 Nerón, durante una magnífica ceremonia en Corinto, concedió la libertad a Grecia, además de algunos beneficios fiscales. También intentó construir un canal para unir el Golfo de Corinto con el mar Egeo, algo que ya había sido ideado por Julio César, pero su sucesor Galba canceló el proyecto por ser demasiado costoso, y  ya no pudo materializarse hasta el siglo XIX. Y todo lo hizo el César sin consultar al Senado Romano.



Ruinas de la antigua Corinto

Durante su estancia en Grecia, Nerón disfrutó bastante pues los griegos eran mucho más permisivos que los romanos, que desaprobaban en general sus gustos por las interpretaciones artísticas, pues Roma era más partidaria de las luchas en el anfiteatro que del teatro y la música. Y sobre todo, los más moralistas desaprobaban categóricamente que el emperador participara en dichos espectáculos.
No obstante, no todo podía ser diversión para el dueño del mundo. Durante este período, en el año 66, se produjo una revuelta en Judea derivada de la creciente tensión entre griegos y judíos. Nerón envió a Vespasiano para que la aplacara, algo que no consiguió por completo hasta el año 70 (un año después de la muerte del emperador).
Pero el ambiente era mucho más pesimista en Occidente. En la Galia, Hispania y áfrica las tensiones iban en aumento por la presión de los agentes del emperador que se mostraban crueles y adoptaban la mayoría de las veces conductas opresivas. Asimismo, Nerón era continuamente objeto de mofa por su comportamiento. Los gobernadores preferían no adoptar ninguna postura ante las rebeliones que se cocían por doquier. Al final, el liberto que Nerón había nombrado para administrar Roma en su ausencia se desplazó a Grecia para rogarle que volviera. Nerón accedió no sin pesar, pero aun así aprovechó el momento para entrar en Roma con toda la pompa triunfal, incluso montando el carro que Augusto usaba en sus triunfos. El pueblo se rindió a sus pies, demostrando que aún estaba con él.

domingo, 17 de noviembre de 2019

La muerte de Popea Sabina

“Ojalá muera antes de hacerme vieja”. Frase de Popea Sabina
Dión Casio. Historia Romana, 62,28,1.

Supuesto retrato de Popea Sabina, Siglo I d.C., París, Museo del Louvre
Fuente: De Desconocido - Marie-Lan Nguyen (2007), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2201731

Una nueva desgracia esperaba a Nerón el año 65: la muerte de Popea Sabina. Dos años antes, la emperatriz había dado al emperador una hija, Claudia, que murió con sólo 4 meses. De nuevo embarazada, la emperatriz murió antes de dar a luz, por lo que la pérdida de Nerón fue doble. Aunque también se ha acusado a éste de ser el responsable de su muerte al propinarle una patada durante una sonora pelea, lo cierto es que no está demostrado y el mismo Tácito reconoce que no pretendía hacerle daño pues “estaba ansioso de hijos y prendado de amor de su esposa” (Anales, XVI, 6, 1).
El dolor de Nerón fue desmesurado, tanto que no permitió su cremación. “El cuerpo no fue incinerado según la costumbre romana, sino que, conforme a la de los reyes extranjeros, es embalsamado y colocado en el túmulo de la familia Julia. Eso sí, se le hicieron exequias oficiales, y el propio Nerón pronunció su elogio en la Rostra alabándola por su belleza y por haber sido madre de una niña divina, así como por otras prendas de la fortuna, aunque como si todas fueran virtudes” (Anales, XVI, 6, 2). Dión Casio añade en su Historia Romana (Libro 63) que Popea fue declarada diosa con el título de Venus Sabina.



Nerón y Popea Sabina en una moneda de la época

Continúa Tácito que “la muerte de Popea, si bien acogida con muestras externas de dolor, resultó grata a los que tenían memoria a causa de su impudor y de su saña” (Anales, XVI, 7, 1). No obstante, para el emperador fue un golpe durísimo.
Aunque era incapaz de superar la pérdida, al año siguiente (66 d.C.) Nerón volvió a contraer matrimonio con una mujer muy similar a Popea: Estatilia Mesalina, que como aquella era bella, estilosa e inteligente, pero a pesar de compartir aficiones con él fue incapaz de llenar el hueco dejado por su antecesora. Después de probar con algunas prostitutas que se le parecían, encontró al doble perfecto en un chico, un eunuco al que llamaba Esporo Sabino al que obligaba a peinarse, vestirse y maquilarse como la difunta emperatriz. “Paseó a este Esporo, ataviado con las galas de las emperatrices y llevado en litera, por las audiencias y mercados de Grecia, y más tarde en Roma por las Sigilares cubriéndole de besos a cada instante” (Suetonio, Vida de Nerón, 28,2).

jueves, 7 de noviembre de 2019

La muerte de Séneca y de Petronio


Supuesto retrato de Séneca. Siglo I d.C. Museo de las Termas. Roma 2011

Aproximadamente en el año 62 d.C., Séneca cada vez más apartado del círculo de Nerón y con apenas influencia sobre él, le solicitó retirarse de la vida pública alegando problemas de salud. En su retiro no dejó de escribir sobre sus sensaciones pesimistas en relación a la ruina del mundo.
Aunque no está clara del todo la implicación de Séneca en la conjura, Tácito señala que Séneca le había dicho a Pisón en una ocasión “que ni a uno ni a otro convenía que conversaran con frecuencia, y que por lo demás su vida dependía de que a Pisón no le ocurriera nada” (Anales, XV, 60, 3). Según mi opinión es un argumento muy vago para acusar a alguien, pero también es cierto que Séneca no había digerido bien el verse separado del poder y de que el emperador no hubiera seguido en modo alguno sus enseñanzas. Continúa Tácito que Séneca partió desde Campania en dirección a Roma al enterarse del fracaso de la conspiración, quizás para intentar encontrarse con el emperador, pero se quedó a 6 kilómetros de la capital en una villa de su propiedad. Allí, fue rodeado por los pretorianos y le transmitieron que Nerón esperaba que se quitara la vida. ¿Tiene sentido si hubiera sido culpable de encaminarse a Roma en vez de intentar huir fuera de Italia?. Difícil saber.
“Él, sin inmutarse, pide las tablillas de su testamento; como el centurión se las niega, se vuelve a sus amigos y les declara que, dado que se le prohíbe agradecerles su afecto, les lega lo único, pero lo más hermoso, que posee: la imagen de su vida; si se acuerdan de ella, tendrán la reputación de hombres virtuosos como premios por tan constante amistad […]. Les pregunta […] ¿a quién había pasado desapercibida la crueldad de Nerón?. Asesinados su madre y su hermano- les decía- ya nada le faltaba sino añadir a esas muertes la de su educador y maestro” (Anales, XV, 62, 2).


La muerte de Séneca. Manuel Domínguez Sánchez, 1871, Madrid, Museo del Prado

Sigue contando Tácito que a continuación se abrió las venas de las muñecas y como la sangre le manaba muy lentamente, se cortó también la de los muslos y pantorrillas. A continuación pidió un veneno, que no le causó efecto alguno hasta que “por fin entró en un baño de agua caliente, y salpicando a los esclavos que se encontraban a su lado añadió que hacía libación de aquellas aguas a Júpiter Liberador. Acto seguido se metió en la bañera, cuyos vapores lo asfixiaron. Su cuerpo es incinerado sin funeral alguno; así lo había dispuesto en un codicilo cuando, todavía en la cima de la riqueza y del poder, no dejaba por ello de ocuparse de sus momentos supremos” (Anales, XV, 64, 4).
Aunque unos meses después, otro que perdió la vida a causa de la conjura fue Petronio, el más refinado consejero de Nerón. Aún menos clara es su participación en los hechos, pero parece que Tigelino, celoso de la gran influencia que ejercía el Arbitro de la Elegancia sobre Nerón lo acusó de amistad con Escevino (uno de los conjurados), según Tácito comprando a un esclavo para que lo denunciara y privándolo de defensa al apresar a casi todos sus siervos.


La muerte de Petronio (Leo Genn) en un fotograma de la película Quo Vadis? (1955)
Fuente: De trailer screenshot (MGM) - Quo Vadis trailer, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10621136

“Era el caso que por aquellos días el César había marchado a Campania, y Petronio que llegó hasta Cumas, quedó allí detenido; ya no quiso dar largas a su temor o a su esperanza. Pero no se quitó la vida precipitadamente, sino que, tras cortarse las venas, se las ligó y se las volvió a abrir de nueva según le vino en gana, mientras hablaba a sus amigos, no en términos serios o que le procuraran fama de valeroso; y escuchaba lo que le decían, que no era nada acerca de la inmortalidad del alma y de las opiniones de los filósofos sino canciones ligeras o versos ocasionales. A sus siervos, a unos le hizo larguezas y a otros les dio de azotes. Se puso a la mesa, y se entregó al sueño para que su muerte, aunque forzada, se pareciera a la natural. Tampoco aduló en sus codicilos, al contrario de los que perecían, a Nerón o a Tigelino o a cualquier otro de los poderosos, sino que relató con detalle las infamias del Príncipe con los nombres de los degenerados y de las mujeres que en ellas participaran, así como la originalidad de cada uno de sus escándalos; los selló y se los envío a Nerón, y luego rompió su anillo a fin de que no sirviera para perder a otros” (Anales. XVI, 19).
Aunque de forma exagerada y, analizándola con las reservas que me produce esta película, en Quo Vadis? se refleja más o menos fiablemente el relato de Tácito sobre la muerte de Petronio.

La muerte de Petronio (Leo Genn) en un fotograma de la película Quo Vadis? (1955)

Nerón con estas medidas cada vez se iba quedando más solo, aunque no creo que fuera consciente aún de su aislamiento.