lunes, 12 de noviembre de 2018

Británico

Tiberio Claudio César Británico, fruto del matrimonio entre el emperador Claudio y Valeria Mesalina nació en el año 41 d.C., algo más de un mes después de que su padre ocupara el trono imperial. Automáticamente se convirtió en el heredero de Claudio pues el otro hijo varón de Claudio, de un anterior matrimonio, había muerto hacía años.
Claudio recibió al pequeño con gran entusiasmo, por lo que mandó emitir un sestercio conmemorativo de su nacimiento en el que exaltaba el acontecimiento como la gran esperanza de su dinastía (en el anverso aparecía la frase Spes Augusta). Tras vencer a los britanos, Claudio rechazó para sí el título de Británico pero lo aceptó para su hijo, quien a partir de entonces se conoció de dicha forma.

Sestercio conmemorativo del nacimiento de Británico
Fuente: De LaurenCole de la Wikipedia en inglés, CC BY-SA 3.0, 

La caída en desgracia de su madre (cuando contaba sólo 7 años) le supuso un alejamiento de su padre que en algún momento se llegó a plantear la paternidad del joven, debido a la promiscuidad de su madre.
Cuando Claudio contrajo matrimonio con Agripina accedió adoptar a Nerón por dos motivos: porque al sentirse Claudio enfermo quería dejar un heredero sólido y de más edad y porque de esta manera su heredero sería inequívocamente de sangre Julia. La posición de Nerón se afianzó cuando contrajo matrimonio con Octavia, la otra hija de Claudio y Mesalina.

Británico. Siglo I d.C. Roma. Museos Vaticano

En un espectáculo celebrado en aquellos días, Nerón desfiló con atuendo triunfal mientras Británico llevaba aún  la ropa infantil, dejando claro al pueblo el lugar que ocupaba cada uno de ellos en la línea sucesoria. Británico, a pesar de su corta edad, no asumió de buen grado su desplazamiento a favor de Nerón, lo que se puso de manifiesto en múltiples enfrentamientos con su nuevo hermano, al que se dirigía frecuentemente llamándolo por su nombre de nacimiento, Domicio, lo que equivalía a no reconocerlo como miembro de la gens Claudia. Nerón, por su parte, lo acusó en alguna ocasión de no ser hijo legítimo del emperador.
Tras las quejas de Agripina, Claudio mandó ejecutar al preceptor de Británico nombrando otro afín a ella. Del mismo modo todos los que sentían algún sentimiento compasivo hacia el joven fueron relegados. No obstante, aquellos contrarios a Agripina y Nerón, encabezados por el liberto imperial Narciso, se agruparon en torno al hijo natural de Claudio.
Sin embargo, cuando faltaban 6 meses para que Británico vistiera la toga viril, Claudio empezó a dejar entrever que estaba reconsiderando su postura en cuanto a su sucesión, cada vez más hastiado de las intrigas de Agripina y de la petulancia de Nerón. “Hacía el final de su vida [Claudio] había dado algunas muestras inequívocas de que se arrepentía de haberse casado con Agripina y de haber adoptado a Nerón; así, cierto día en que sus libertos mencionaban con alabanza una instrucción que había llevado a cabo la víspera, y en la que había condenado a una mujer acusada de adulterio, exclamó que también en su caso los hados habían dispuesto que todas sus esposas fueran impúdicas, pero no inmunes” (Suetonio. Vida de Claudio, 43).

Británico y Nerón. Siglo I d.C.Afrodisias (Turquía)

Continúa narrando Suetonio el acercamiento a su hijo Británico “Un momento después, al salirle al encuentro  Británico, le abrazó estrechamente y le exhortó a crecer con la promesa de rendirle cuenta de todos sus actos, prosiguiendo, además, en griego: el que te ha herido, te curará, y cuando, a pesar de que era todavía impúber y muy pequeño, decidió darle la toga viril, ya que su estatura lo permitía, añadió: para que al fin el pueblo romano tenga un verdadero César” (Vida de Claudio, 43). Acto seguido Claudio redactó su testamento.
              Pero la suerte de Británico quedó marcada cuando meses después (en octubre del año 54 d.C) Claudio moría ante fuertes rumores de envenenamiento. A su muerte siguió la de Narciso, por lo que el adolescente se quedó aislado y solitario en la corte de su rival, que alcanzó el trono sin oposición alguna. De ninguna manera se cumplió el deseo de Claudio de que ambos gobernaran.
Cuando surgieron los primeros enfrentamientos entre Agripina y su hijo, la emperatriz usó a Británico para intimidar al nuevo César. Así, meses antes de cumplir 14 años, y después de haber sufrido numerosas humillaciones durante los 4 meses que sobrevivió en la corte de Nerón, aquel que había nacido para gobernar el mundo, murió abandonado por todos. La versión oficial es que había sufrido un ataque de epilepsia, pero  lo que muchos pensaban es que Nerón lo había envenenado. Corría el 15 de febrero del año 55 d.C.

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