domingo, 13 de abril de 2014

El Templo de Apolo Sosiano

El primer templo dedicado en Roma al dios Apolo Médico se remonta al 431 a.C. y fue construido tras una epidemia de peste. Con posterioridad fue dedicado también a su hermana Diana al ser demolido su templo para la edificación del Teatro Marcelo. En el 34 a.C., Cayo Sosio lo reconstruyó a instancias de Augusto.

Reconstrucción del Templo de Apolo Sosiano junto al Teatro Marcelo

Restos del Templo de Apolo Sosiano junto al Teatro Marcelo. Roma 2005

       Presentaba un podio con una escalera central; sin embargo fueron sustituida por dos escalinatas que flanqueaban el pronaos cuando se construyó el teatro Marcelo (que se encuentra al lado). Era hexástilo y pseudoperíptero con capiteles corintios adornados con motivos vegetales.

Detalle de los capiteles y el friso

En el interior de la cella, las paredes estaban decoradas con escenas de las batallas legadas al triple triunfo celebrado por Augusto en el 29 a.C. El frontón del templo se adornaba con esculturas traídas desde Grecia procedentes de los despojos de un templo griego clásico de la época del Partenón escenificando una amazonomaquia. Se conserva reconstruido en los Museos Capitolinos.

Escenas de una amazonomaquia. Reconstrucción del Frontón. Roma. Museos Capitolinos

Teseo. Detalle del Frontón. Roma. Museos Capitolinos

Escenas del desfile triunfal de Augusto. Roma. Museos Capitolinos

Escenas de batalla. Roma. Museos Capitolinos

El Templo de Apolo Sosiano refleja el nuevo estilo decorativo que estaba despuntando;  se aprecia por ejemplo en las columnas en cuyo fuste las estrías se van volviendo desiguales a la vez que van ascendiendo: alternativamente más largas y más estrechas. Se mezcla la tradición republicana con las influencias de arquitectura helenística griega y de Asia Menor. Otra novedad es la decoración destinada a honrar a Augusto como el laurel en el friso y en los capiteles.
En la actualidad sólo se conservan tres columnas que salieron a la luz en 1930 durante las tareas de limpieza y aislamiento del Teatro Marcelo. Es una de las pocas veces que la arqueología devuelve unos restos de los que sólo se conocía su existencia a través de las fuentes escritas.

Las tres columnas que aún siguen en pie del Templo de Apolo Sosiano. Roma 2013

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