miércoles, 21 de enero de 2015

Augusto parte hacia la Galia


Augusto con corona cívica. Siglo I a.C. París. Museo del Louvre

Tras asentar su posición política en Roma, Augusto inició una gira por las provincias en lo que sería una tónica habitual en su principado pues alternaba estancias en la capital con otras en las regiones de su vasto imperio, en especial las provincias bajo su tutela. El Príncipe quería conocer de primera mano la realidad de cada uno de los rincones bajo su mando, supervisar el trabajo de sus legados para evitar injusticias e intentar dar solución a los problemas que se encontrara en cada una de ellas. Esto supone una innovación pues Augusto fue un gobernante muy cercano y accesible que escuchaba a cualquiera que se acercara a él a formularle una petición, independientemente de la condición social ya fuera en delegación oficial o a pie de calle.
Así en 27 a.C, dejando en Roma a Agripa y Mecenas a cargo de los asuntos de la ciudad, partió en un viaje que duraría casi tres años en dirección a la Galia donde realizaría su primera parada. Iba acompañado de Livia, algo muy poco usual entre las esposas de los altos oficiales romanos. Nuevamente la emperatriz fue pionera en esto pues se sabe que acompañó a su marido en la mayoría de sus viajes lo que a la vez le permitía inspeccionar las propiedades que había ido acumulando por todo el Mediterráneo y que ella misma gestionaba. Por ejemplo en la Galia poseía una mina de cobre. Del mismo modo llevó con él a su sobrino Marcelo al que tomó bajo su directa tutela al igual que César había hecho con él mismo poniendo especial atención en su educación  y a su hijastro Tiberio, al que siempre mantuvo en un segundo plano al no ser de su linaje, con la intención de que los dos adolescentes fueran aprendiendo a servir al Estado.
La Galia había sido conquistada por Julio César en el año 51 a.C., sin embargo la inesperada muerte del Dictador 7 años después impidió una completa pacificación de la región. La situación de inestabilidad se vio agravada por las guerras civiles. En 40 a.C, tras la guerra de Perugia, el entonces Octavio pasó allí una temporada analizando la situación en la zona tras lo cual nombró gobernador a Agripa (39-38 a.C.) que tuvo que hacer frente con éxito a una sublevación de los aquitanos (por tal gesta a Agripa le fue concedido un triunfo que él rechazó en deferencia a Augusto, en aquellos días recién derrotado por Sexto Pompeyo).

Vercingetorix rindiéndose a César en Alesia. Lionel Royer. 1899. Musée CROZATIER du Puy-en-Velay

 La presencia de Augusto en la provincia gala suscitó el rumor sobre la culminación de la tarea que su padre adoptivo había dejado inconclusa: la conquista de Britania. No obstante, desde el 54 a.C. las tribus principales del sureste de la isla pagaban tributos a Roma y circulaban mercancías entre los  romanos y los habitantes de la isla. El Príncipe, y a pesar de que los romanos aguardaban grandes conquistas, tenía claro que su labor prioritaria era gobernar, dar estabilidad y prosperidad al territorio ya conquistado antes que empeñarse en empresas grandiosas que trajeran más muerte y desolación al mundo romano. Sólo haría la guerra contra aquellos que desafiaran al poder de Roma y pusieran en peligro el equilibrio que pretendía alcanzar. Y ese no era el caso de Britania que incluso le proporcionaba ingresos sin necesidad de conquista.
Aprovechando su estancia en la Galia, Augusto dividió la región en cuatro para una mejor organización administrativa: la Galia Narbonensis (con capital en Narbona), la Galia Lugdunensis (con capital en Lyon), la Galia Aquitania (con capital en Saints) y la Galia Bélgica (con capital en Reims). Asimismo realizó un censo, algo muy habitual durante su principado; éste se realizaba a través de los gobernadores y magistrados locales con la finalidad de catalogar los recursos humanos y materiales, organizar la ciudad y establecer los derechos y deberes de los ciudadanos (fiscales, militares y políticos). Estos censos permitían establecer un sistema impositivo adecuado y justo acorde con las posibilidades de cada zona.  

Mapa de la Galia en el siglo I d.C.

La visita fue breve y no dio para mucho más pues a finales de ese mismo año Augusto estaba en Tarraco (actual Tarragona) para intentar poner fin a una serie de disturbios que se estaban produciendo en el noroeste de Hispania.

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