domingo, 15 de diciembre de 2013

Bimilenario de Augusto

El objetivo de este blog es rendir homenaje a Augusto, el primer emperador romano durante el año en que se cumple el segundo milenio de su muerte, hecho que tendrá lugar el 19 de agosto de 2014. No pretendo hacer un mero glosario de fechas y hechos históricos, me interesan mucho más los sentimientos y mostrar a la persona que se esconde debajo del personaje histórico que siendo apenas un adolescente heredó el inmenso legado de Julio César y que supo llevar a buen fin, en una época extremadamente convulsa, las inmensas expectativas que el gran César puso sobre sus hombros y que culminaron en la Edad de Oro Augustea.

   Foro de Augusto. Roma. 27-2 a.C. Roma 2013


El pasado 18 de octubre comenzaron en Roma los actos de conmemoración de dicha efemérides, al inaugurarse la magna exposición Augusto, que tendrá sus puertas abiertas en la Ciudad Eterna hasta el 9 de febrero y que, con posterioridad y desde el 19 de marzo al 13 de julio, se expondrá en las Galeries nationales du Grand Palais de París. No obstante, la capital italiana dedicará todo el año 2014 a glorificar a su Príncipe, al hombre que la amó más que ningún gobernante anterior y cuyo gran objetivo fue transformar la ciudad de ladrillo y barro que se encontró (abandonada y devastada por los continuos disturbios y guerras civiles de los últimos años de la República) en una ciudad de mármol, germen de la ciudad única que desde entonces ha maravillado a toda la humanidad y que, probablemente, en la actualidad no existiría si él no hubiera vencido a Marco Antonio en la Batalla de Accio en el 31 a.C.

Augusto fue el sobrino nieto e hijo adoptivo del más grande de los romanos: Julio César. Falto del inmenso carisma y la genialidad de su tío abuelo, su grandeza residió en haber sabido reconocer sus carencias y aprovechar al máximo su enorme inteligencia e intuición política. Aprendiendo de los errores que llevaron a César a su asesinato, consiguió crear una nueva forma de gobierno, convirtiéndose en el primer gran político de la historia que hizo de  la propaganda a través del arte, las letras y todos los medios a su alcance, un arma fundamental en su extenso principado, siendo el emperador romano que más años ostentó el poder. Acabó con las guerras civiles, pacificó el mundo romano, asegurando así la prosperidad del imperio durante más de cuarenta años. Esto le permitió cumplir su gran sueño: embellecer y dar perdurabilidad a una Roma que con él comenzó a ser eterna. Hoy Roma no lo olvida y durante todo el año 2014 volverá a revivir el esplendor de su Edad Dorada de la mano de Cayo Julio César Octavio Augusto, perpetuo Padre de la Patria.

 Roma.Vista desde la Piazza del Quirinale. Roma 2013

          

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