domingo, 28 de junio de 2015

La pacificación de la Galia e Hispania

La Galia e Hispania pacificadas en ambos costados de la coraza del Príncipe
Detalle del Augusto de Prima porta. Museos Vaticanos. Roma 2011


       A finales del 17 o comienzos del 16 a.C. varias tribus germanas crucificaron a varios mercaderes romanos. A continuación realizaron una incursión al otro lado del Rhin penetrando en la Galia romana. Para contener su avance, el legado Marco Lolio reunió un gran contingente, siendo a pesar de ello derrotado. Como consecuencia se perdió nuevamente un águila, el de la Legio V Alaudade. Lolio y la mayoría del ejército sobrevivió pero la pérdida del estandarte fue un duro revés.
Augusto abandonó inmediatamente Roma en dirección a la Galia (en la que sería su cuarta visita) pero cuando llegó Lolio ya había restaurado el orden en la zona y recuperado el águila. No obstante, el Príncipe aprovechó la ocasión para visitar nuevamente las provincias occidentales. Como siempre le acompañaba Livia y con posterioridad se les unió el hijo de ésta, Tiberio. Éste había sido nombrado pretor en el año 16 cuando contaba con 25 años gracias a un decreto senatorial que adelantaba la edad para presentarse a los cargos con 5 años de antelación. Con esta medida se volvieron a ocupar los cargos públicos importantes con las nuevas generaciones de las grandes familias romana devastadas durante las guerras civiles. Así, no sólo Tiberio, sino también el hijo pequeño de Livia (Druso) empezaron a tener una gran preeminencia en los asuntos de Estado.


Copia de busto de Tiberio. Ara Pacis Augustae. Roma


La Galia estaba romanizada en casi su totalidad a excepción de algunos poblados de los Alpes que se veían ayudados por las siempre rebeldes tribus germánicas. Augusto encargó a sus hijastros la conquista completa de la zona. Druso comenzó las operaciones en primavera del 15 a.C. avanzando desde Italia en varias columnas hasta el valle del Inn. Por su parte Tiberio avanzó desde posiciones en la misma Galia. Fue una campaña dura de escaramuzas y asaltos a fortificaciones. El 1 de agosto ambos unificaron sus fuerzas y vencieron en una batalla a gran escala, coincidiendo con el 15 aniversario de la batalla de Accio. En La Turbie se erigió un monumento conmemorativo  donde se mencionan los 45 pueblos derrotados en la campaña, según recogió Plinio el Viejo. Horacio dedicó sendos poemas a las gestas de Tiberio y Druso, que permitieron mejorar las comunicaciones entre Italia y la Galia. “Como el águila portadora del rayo a quien Júpiter, rey de los dioses, concedió el imperio sobre las demás aves por haber experimentado su fidelidad en el rapto del rubio Ganímedes, en otro tiempo los bríos juveniles, el aliento de sus padres y  la inexperiencia de los trabajos la hicieron abandonar el nido, y los vientos primaverales impulsaron en un cielo sin nubes sus primeros y vacilantes esfuerzos; después con ímpetu violento, se arroja como enemiga contra apriscos, y por último el afán ardoroso de presas y combates la precipita contra las irritadas serpientes; como la cabra que trisca en los alegres pastos contempla el cachorro que la roja leona acaba de criar, quitándole la leche, y con terror se ve ya devorada por sus finos y agudos dientes, así vieron los vindélicos al gran Druso mover la guerra en los Alpes de Retia. No pretendo averiguar de donde tomaron estos pueblos la costumbre de armar sus diestras con el hacha de las Amazonas, que no es lícito saberlo todo; pero las falanges vencedoras en cien combates, vencidas a su vez por el joven caudillo, probaron a su costa lo que puede una gran fortaleza, una índole excelente adoctrinada por sabios consejos y la solicitud paternal de Augusto en pro de los jóvenes Nerones (rama de la gens Claudia a la que pertenecían los hijos de Livia por vía paterna). Los fuertes son hijos de los fuertes y animosos. Los toros y caballos rebelan el esfuerzo de sus progenitores, y nunca el águila feroz ha engendrado a la tímida paloma. Mas la enseñanza perfecciona el buen natural, y el ejercicio de la virtud fortalece los bríos”. (Odas. Libro IV. VI).

Éstas, no fueron campañas vistosas pero sí muy ventajosas a la hora de favorecer el proceso de romanización a pesar de los escasos beneficios en botín que aportaban. Sólo alguien como Augusto dedicó tiempo a librarlas, pues eran imprescindibles para conseguir un Imperioromano estable y pacificado.
Desde la Galia, el emperador pasó a Hispania. Desde que Agripa acabó con las rebeliones en el norte en 19 a.C., la península estaba en paz. En ese momento  transfirió la provincia de la Bética al dominio senatorial, quedándose él con el control de la Lusitania y la Tarraconensis. En este viaje fundó la colonia de Caesaraugusta (Zaragoza) a orillas del Ebro. Del mismo modo mejoró la comunicación entre las diferentes provincias con una amplia red de carreteras lo que permitió un gran florecimiento del comercio dando lugar a grandes cambios económicos. Muchos de los veteranos recibieron tierras aquí, como fue el caso de Emerita Augusta (Mérida) que acogió a los licenciados de las guerras cántabras.

2 comentarios:

  1. Los dos primeros párrafos los has repetido debajo de la foto del busto de Tiberio. Habrá sido por el sofocante calor que estamos padeciendo...☺ Interesante artículo, como siempre.

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  2. Muchas gracias!! Ya está corregido...efectivamente por aquí por el sur tenemos derretidos hasta el cerebro. Saludos

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