lunes, 11 de septiembre de 2017

Primeros meses de gobierno de Calígula

Según Filón de Alejandría los primeros siete meses del gobierno de Calígula fueron los más felices que había experimentado el Imperio durante mucho tiempo.
Tras su entrada triunfal en Roma, Calígula aceptó todos los poderes que el Senado puso en sus manos, en detrimento de Tiberio Gemelo, a quien adoptó cuando éste asumió la toga viril.
Para ganarse el apoyo del ejército colmó con importantes dádivas a la Guardia Pretoriana y al resto de las tropas así como a la plebe. A ello se añadió que pagó todos los legados del testamento de Tiberio e incluso los de Livia que su hijo había retenido. En definitiva, no escatimó esfuerzos para cultivar las simpatías de la gente intentando agradar a todos.

Calígula trasladando las cenizas de su madre. Eustache Le Seur. 1647. Londres. Collección Real del Castillo de Windsor.
Fuente: De Eustache Le Sueur - Web Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15462540

Su primer gran golpe de efecto fue que a pesar del mal tiempo partió apresuradamente hacia las islas de Pandataria y Poncia para traer las cenizas de su madre y de su hermano. Cuenta Suetonio que “se acercó a ellas con el máximo respeto y las guardó en unas urnas con sus propias manos; con la misma pompa las transportó a Ostia, llevando una bandera colocada en la popa del birreme, y de allí, por el Tíber a Roma, donde los miembros más ilustres del orden ecuestre las llevaron sobre dos andas al Mausoleo (de Augusto), a mediodía cuando mayor era la animación” (Vida de Calígula, 15, 1).
Colmó de honores a sus padres para gran regocijo del pueblo: instituyó en memoria de su madre unos juegos en el circo anuales y una carroza para llevar su imagen en la procesión y para recordar a su amado padre llamó Germánico al mes de septiembre. Por su parte a su abuela Antonia le concedió todas las distinciones que otrora ostentara la emperatriz Livia y a su tío Claudio, que siempre había estado apartado de la vida pública debido a sus problemas de salud lo nombró como colega suyo de consulado. Esta medida no se sabe a ciencia cierta si fue una burla pues siempre había despreciado al hermano tartamudo de su padre.

Calígula (John Hurt) y Claudio (Derek Jacobi) en un fotograma de la serie Yo, Claudio, 1976

No obstante, a quienes favoreció por encima de todos fue a sus hermanas por las que sentía una especial debilidad, sobre todo por Drusila. Pero a ello le dedicaré una reseña en exclusiva
Durante los meses sucesivos de año 37 quemó en el Foro todos los documentos que contenían nombres de acusados de traición en época de Tiberio y los relacionados con los casos de su madre y hermanos. Todos los exiliados pudieron regresar a Roma. Asimismo ayudó a los afectados por el sistema imperial de impuestos, desterró a los delincuentes sexuales y celebró grandiosos juegos de gladiadores, espectáculos circenses y representaciones teatrales
Por otro lado retomó algunas prácticas habituales durante la época de Augusto y que habían sido relegadas por Tiberio como la publicación de los registros del Imperio así como la continuación de obras que éste último había dejado inacabadas. Inicio otras de gran envergadura como el Acqua Claudia.
Así, fue ganándose el amor incondicional de todos los estratos de la sociedad romana, al que se unió también una gran simpatía por parte de los pueblos de Italia y del resto del Imperio.
Para agradecerle tanta generosidad se le decretaron varios honores se le dedicó un escudo de oro que una vez al año en una fecha determinada de cada año sería llevado en procesión al Capitolio escoltado por los senadores mientras un coro le seguía cantando las virtudes del emperador. Por otra parte se decretó que el día que asumió el poder fuera llamado Parilia como regocijo de que Roma había sido fundada por segunda vez. La Parilia era una fiesta que se celebraba el 21 de abril  para conmemorar la fundación de Roma, en honor a Pales (divinidad pastoril arcaica protectora del Palatino).

Calígula. Siglo I d.C. Nueva YorK. Museo Metropolitano. 
Fotografía propiedad de Bill Storage, Laura Maish, John Pollini y Nick Stravrinides

La historiografía moderna analiza el comportamiento político de Calígula en estos primeros momentos de una forma particularmente favorable indicando que el joven emperador tenía un buen planteamiento y que estaba rodeado de consejeros válidos. Su gran defecto fue, no obstante, seguir un modelo político poco apropiado para regir la mentalidad romana, influenciado en cierta manera por el programa que su bisabuelo Marco Antonio había trazado para Oriente, asumiendo poderes cercanos a este tipo de monarquías. Igualmente marcó el fin de este buen período su juventud e inexperiencia política unidos a su desequilibrio psicológico, que tras su enfermedad se hizo manifestó en toda su virulencia.

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