viernes, 30 de junio de 2017

Política exterior de Tiberio


El Imperio romano durante Tiberio
Fuente: Di Cristiano64 - Opera propria, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2641407

Tiberio se mantuvo fiel a la decisión de Augusto de mantener invariables los límites del Imperio, buscando de salvaguardar los territorios internos y de asegurar la tranquilidad. Estipuló que Roma sólo intervendría militarmente por motivos de seguridad. Así, consiguió evitar guerras inútiles y los consecuentes gastos, dando un mayor papel a la diplomacia. Alejó a los reyes clientes y a los gobernadores que habían resultado inadecuados para su papel y buscó garantizar un sistema administrativo más eficiente. Las únicas modificaciones territoriales llevadas a cabo se circunscribieron a Oriente, cuando a la muerte de algunos reyes clientes Capadocia, Cilicia y Comagene fueron incorporados al Imperio romano. Todas las revueltas que tuvieron lugar durante su mandato fueron sofocadas exitosamente por sus generales.
Militarmente hablando, durante el gobierno de Tiberio, la tutela de Italia fue confiada a dos flotas, la de Rávena y la de Miseno mientras que Roma era defendida por nueve cohortes pretorianas que Sejano reunió en un Campamento a las puertas de la ciudad y por tres cohortes urbanas. El noroeste de Italia hasta las costas de la  Galia, era por su parte custodiado por otra flota constituida por las naves rostratas que Augusto había capturado en Accio. El resto de fuerzas estaban acantonadas en las provincias con el objetivo de defender las fronteras y reprimir eventuales revueltas internas. Ocho legiones se encontraban en la zona del Rin para proteger Italia de las invasiones germánicas y de las rebeliones galas, tres legiones se ubicaban en Hispania, y dos entre las provincias de Egipto y África, donde Roma podía también contar con la ayuda del reino de Mauritania. En Europa oriental, dos legiones estaban estacionadas en Panonia, dos en Moesia para proteger las fronteras danubianas y dos en Dalmacia. En Oriente había dispuestas cuatro legiones entre Siria y el río Eufrates. Distribuidas por todo el territorio había también otras pequeñas flotas de trirremes, batallones de caballería y grupos de auxiliares reclutados entre los habitantes de las provincias para poder intervenir donde hiciera falta.

Germánico. Siglo I d.C. Copenhague. NY Carlsberg Gliptoteca
Fuente: http://www.indiana.edu/~c414rome/net_id/spring98/germanicasnycarls.jpg

En cuanto a Germania Tiberio siguió el principio de mantener y consolidar una barrera contra los germanos a través del curso del Rin, poniendo fin pocos años después de su subida al trono a las empresas que llevó a cabo Germánico entre los años 14 y 16 d.C. con la intención de llevar la frontera hacia el Elba. El emperador consideraba estas campañas improductivas y peligrosas. Tácito atribuye que el pensamiento de Tiberio estaba motivado por la envidia que sentía hacía los éxitos de su sobrino a quien quería privar de gloria. No obstante, los historiadores contemporáneos interpretan esta decisión en la línea de querer respetar el deseo de Augusto de no ampliar los límites del Imperio. Igualmente, Germánico sofocó algunos motines entre los legionarios acantonados en Germania.
En Oriente, la situación política a la muerte de Augusto se tornó más inestable lo que hizo necesaria una intervención romana. Tiberio envió a Germánico, que había sido investido cónsul y con imperium proconsularis maius sobre todas las provincias orientales. Asu ves nombró gobernador de Siria a Cneo Calpurnio Pisón. Germáncio, aún a pesar de la relación conflictiva que mantenía con Pisón, restableció la paz en Oriente a base de diplomacia, paz que duró más alla de la muerte del joven (acaecida en el 19) hasta el año 34. Un Tiberio anciano, desentendido de las tareas de gobierno tuvo que aceptar en esa época que Partia fuese gobernada por un soberano hostil a Roma.
En África, por su parte tuvo lugar en el año 24 una guerra con Tacfarina, rey de Numidia que pretendía ocupar territorios romanos. Los romanos vencieron y acabaron con los rebeldes. Lo mismo ocurrió en la Galia en el año 21 donde se produjo una rebelión provocada por los numerosos impuestos que debían pagar las diferentes tribus. Fue sofocada rápidamente sin que se redujeran en nada los tributos.

Druso el menor. Siglo I d.C. Roma, Museo de la Termas
Fuente: Di © José Luiz Bernardes Ribeiro /, CC BY-SA 3.0,
En Iliria también tuvo lugar una revuelta de las legiones a la muerte de Augusto. Los legionarios esperaban poder originar una nueva guerra civil que les reportara importantes beneficios y a la vez mejorar las condiciones del ejército, como reducir el tiempo de servicio militar y un aumento del estipendio. Tiberio envió a su hijo Druso junto a Sejano, logrando acabar eficazmente con los disturbios. Aunque en ese momento no obtuvieron nada, más tarde estas legiones consiguieron los mismo beneficios que Germánico había otorgado a las de Germania.

jueves, 22 de junio de 2017

Tiberio y la administración financiera

Tiberio resultó excelente respecto a la gestión financiera, hasta el punto de dejar a su muerte un gran fondo en las arcas del Tesoro del Estado.
Confió la administración del patrimonio del Estado a funcionarios particularmente meticulosos cuyos nombramientos eran casi vitalicios. Fue además siempre generoso cuanto tuvo que intervenir en circunstancias difíciles, como en momentos de carestía de la plebe o cuando en el 36 donó 100 millones de sestercios para paliar los daños de un incendio en el Aventino.

Moneda con la efigie de Tiberio


En el año 33, después de haber iniciado algunos procesos contra la usura, consiguió atenuar una grave crisis agraria y financiera provocada por una escasez en la circulación monetaria, instituyendo de su propio patrimonio personal un fondo de préstamo de otros 100 millones de sestercios, que podían ser devuelto sin intereses  durante 3 años siempre que el deudor poseyera como garantía terrenos de valor doble al de la suma prestada.
Por otro lado y dentro de lo posible, Tiberio intentó reducir el gasto público destinado a espectáculos rebajando los sueldos de los actores y disminuyendo el número de parejas de gladiadores que participaban en los juegos. Estas medidas tampoco le granjearon las simpatías del pueblo.
Asimismo, redujo del 1% al 0,5 % las tasas sobre las ventas. De este modo, dejó a su muerte 2.700 millones de sestercios en las arcas del Tesoro. Se opuso firmemente a los gobernadores provinciales que le sugerían imponer nuevos impuestos diciéndoles “un buen pastor debía esquilar a su rebaño, pero no desollarlo” (Suetonio. Vida de Tiberio, 32,2).
Supo elegir administradores competentes y cuidó particularmente el gobierno de las provincias. Los gobernadores que habían realizado una óptima labor y que se habían distinguido por su honestidad podían recibir prórrogas de su mandato. Tácito apunta que con esta actuación Tiberio pretendía quitarse preocupaciones en las provincias al mismo tiempo que evitaba que más personas pudieran disfrutar de los beneficios al obtener una nueva provincia.

Tramo de la Via de la Plata en Hispania

Tiberio evitó la creación de nuevas tasas en las provincias y como consecuencia, el peligro de revueltas. Hizo además construir nuevas calzadas en África, en el noroeste de Hispania, en Dalmacia y Moesia, llegando hasta el Danubio. Otras en cambio las reparó como en la Galia Narbonense.

martes, 13 de junio de 2017

Política interior en tiempos de Tiberio

Tiberio como ya he apuntado en algunas ocasiones no se caracterizó por su afán de renovación, sino que siguió durante todo su Principado las mayoría de las directrices marcadas por Augusto. Su principal objetivo fue salvaguardar el Imperio, asegurando la seguridad interna y externa, además de consolidar el nuevo sistema político, intentando de evitar que diera lugar a una autocracia. Para llevar a cabo sus proyectos se rodeó de consejeros de su confianza a los que conocía desde su juventud pues lo habían acompañado en sus largas campañas militares.

Tiberio. Siglo I d.C. Florencia. Museo Arqueológico

Sin embargo, las relaciones entre Tiberio y los miembros del Senado fueron muy diferentes a las que mantuvo Augusto. El hijo de Livia, que albergaba desde siempre cierto espíritu republicano, intentó que su relación con la más alta institución romana estuviera gobernada por una cierta moderación. Tiberio pretendió establecer un equilibrio de poderes en lugar de que el emperador estuviera en un nivel jerárquico superior. En la misma línea, quiso dejar claro una neta diferencia entre los honores que se debían tributar al emperador en vida y aquellos que se otorgaban a los divinos Julio y Augusto.
Sin embargo, muchos senadores acostumbrados a un papel secundario no asimilaron bien volver a desempeñar un papel fundamental en cuestiones de Estado y continuaron adulando al emperador, obstaculizando así el deseo de Tiberio de restaurar la importancia de esta institución republicana. Así y todo, el emperador sobre todo en los primeros años de su gobierno, consultaba cada cuestión con los senadores respetando la libertad de expresión. Igualmente, amplió las funciones administrativas de la Curia. Por ello, las magistraturas conservaron su dignidad y el Senado se vio favorecido mediante algunos procedimientos:

  • Aunque era habitual que el emperador propusiese algunos candidatos para determinados cargos, que eran electos con posterioridad formalmente en la Asamblea de los Comicios Centuriados, Tiberio abolió esta medida y otorgó a los senadores la labor de elegir a los magistrados.
  • Al mismo tiempo, Tiberio decidió asignar a los senadores el poder juzgar a los miembros de la Curia y a los caballeros de alto rango que hubieran sido acusados de delitos particularmente graves, como homicidio o traición.
  • Los senadores también fueron investidos con la potestad de juzgar, sin la intervención del emperador a los gobernadores de provincia.
  • También se designó al senado la jurisdicción de temas religiosos y sociales en toda Italia.

No obstante, cuando Tiberio se recluyó en Capri, para evitar que el Senado tomase decisiones no gratas para él, especialmente en los numerosos procesos de lesa majestad promovidos por Sejano, estipuló que cada decisión tomada por el Senado debía aplicarse sólo 10 días después para  de este modo poder controlar, aún en la lejanía, la actividad de los senadores.



Curia Julia. Siglo IV d.C. Roma 2013

Tiberio consultaba frecuentemente al Senado mediante senatus consulta sobre cuestiones fuera de su competencia, como por ejemplo en lo relativo a cuestiones de carácter religioso, ámbito en el que el emperador mostró una especial aversión contra los cultos orientales. En el año 19 se consideraron ilegales los cultos caldeos y judaicos en Italia siendo aquellos que los profesaban expulsados del país u obligados a enrolarse en el ejército. De una forma u otra los alejaba de Italia y, en caso del ejército, ordenaba enviarlo a las peores regiones para evitar así la difusión de su fe.
Por otro lado, Tiberio reformó parcialmente las leyes de Augusto contra el celibato, creando una Comisión para imponer penas menos severas a los solteros o a aquellos que estando casados no tenían hijos.
Entre las novedades más importantes del gobierno de Tiberio estaría la aprobación de la lex de maiestate, que estipulaba que fueran perseguidos y condenados todos aquellos que cometieran delito de ofensa a la majestad del pueblo romano. Sobre la base de una ley tan vaga podía considerarse culpable el responsable de una derrota militar o aquel que hubiese gestionado mal la administración del Estado. La ley se convirtió en un instrumento en manos del emperador, del Senado y sobre todo, del prefecto del Pretorio Elio Sejano para incriminar a opositores políticos. Tiberio, sin embargo, se mostró frecuentemente contrario a las sentencias políticas, evitando que los procesos fueran determinados de recomendaciones o enemistades, incitando a los magistrados a reaccionar con total honestidad. No obstante, esta ley fue uno de los pilares del odio hacia Tiberio sobre todo debido a la arbitrariedad con la que actuó Sejano.

lunes, 5 de junio de 2017

El Puente de Tiberio en Rímini

Fuente: By Heiko Trurnit - Own work, CC BY-SA 2.5, 

       Las labores de construcción del puente sobre el río Marecchia se iniciaron bajo el principado de Augusto en el año 14 d.C. y fueron culminadas en el 21 d.C. ya gobernando Tiberio, de ahí que sea conocido por el nombre de este emperador.
Realizado en la misma piedra que el famoso arco dedicado a Augusto (piedra Istria) sigue la misma línea de austeridad de aquel, completando un sobrio pero magnífico conjunto arquitectónico.
El puente consta de cinco arcos de medio punto de diferente tamaño a medida que se acercan al eje central. Los seis pilares de sostén son oblicuos respecto al eje del puente para favorecer a las corrientes del río. La solidez del puente está asegurada por la peculiar construcción de los pilares concebidos como una única pieza sin estar divididos los unos de los otros.



Fue el único puente que permaneció en pie sobre el río Marecchia durante la Segunda Guerra Mundial pues el contingente alemán fue incapaz de demolerlo, a pesar de que intentaron dinamitarlo. El estado de conservación del monumento es óptimo. Su gran solidez creó la leyenda en torno a él de haber sido construido por el diablo, al igual que ocurre en otros lugares con obras perfectamente conservadas. Dice la leyenda: “Tiberio necesitó siete años para llevar a buen término la construcción del puente de Rímini, iniciada por el padre. Durante estos años, resultó muy difícil continuar las obras. Los trabajos fueron ralentizados porque cada vez que se construía un nuevo tramo del puente éste se venía abajo o no salía bien. Parecía una obra edilicia destinada a no ver jamás la luz y a minar la gloria del emperador por lo que éste después de  haber rogado en vano a todos los dioses jugó la última carta que le quedaba invocando al único ser sobrenatural que podía tenderle una mano. Tiberio apeló al diablo y, rogándole ayuda, hizo con el señor de la oscuridad el siguiente pacto: el diablo construiría el puente pero a cambio se haría con el alma del primero que lo atravesara. A Tiberio no le quedó otra alternativa que aceptar y el diablo se puso rápido manos a la obra. El puente fue construido durante una noche: bello, sólido e imponente se erguía esperando al que lo atravesara. Cuando llegó el momento de la inauguración y el cortejo oficial estaba preparado para desfilar por él, el emperador ideó la manera de librarse del incomodo pacto con el diablo. Tiberio ordenó que como víctima propiciatoria antes que nadie debía pasar sobre el nuevo puente un perro. Así se hizo por lo que el diablo que esperaba su alma al otro lado del puente, permaneció con las manos vacías. Satanas, lleno de cólera por haber sido engañado tan burdamente, decidió vengarse tirando abajo el puente de Tiberio. Al instante, comenzó a propinar numerosas patadas con ira sobre las piedras por él levantadas, pero no consiguió echarlas abajo. Lo había construido indestructible y ni siquiera él podía destruirlo”. Para recordar este episodio se conservan algunas huellas caprinas sobre una de las grandes piedras del inicio del puente del lado que mira a la ciudad. Aún hoy soporta todo el tráfico de Rímini.


Reconstrucción del Puente por Andrea Palladio. Siglo XVI
Fuente: De Andrea Palladio - Collection, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39460259

Esta obra fue estudiada y admirada por grandes arquitectows como Giovanni Bellini, Andrea Palladio y Antonio da Sangallo.