martes, 13 de junio de 2017

Política interior en tiempos de Tiberio

Tiberio como ya he apuntado en algunas ocasiones no se caracterizó por su afán de renovación, sino que siguió durante todo su Principado las mayoría de las directrices marcadas por Augusto. Su principal objetivo fue salvaguardar el Imperio, asegurando la seguridad interna y externa, además de consolidar el nuevo sistema político, intentando de evitar que diera lugar a una autocracia. Para llevar a cabo sus proyectos se rodeó de consejeros de su confianza a los que conocía desde su Juventud pues lo habían acompañado en sus largas campañas militares.

Tiberio. Siglo I d.C. Florencia. Museo Arqueológico

Sin embargo, las relaciones entre Tiberio y los miembros del Senado fueron muy diferentes a las que mantuvo Augusto. El hijo de Livia, que albergaba desde siempre cierto espíritu republicano, intentó que su relación con la más alta institución romana estuviera gobernada por una cierta moderación. Tiberio pretendió establecer un equilibrio de poderes en lugar de que el emperador estuviera en un nivel jerárquico superior. En la misma línea, quiso dejar claro una neta diferencia entre los honores que se debían tributar al emperador en vida y aquellos que se otorgaban a los divinos Julio y Augusto.
Sin embargo, muchos senadores acostumbrados a un papel secundario no asimilaron bien volver a desempeñar un papel fundamental en cuestiones de Estado, y continuaron adulando al emperador, obstaculizando así el deseo de Tiberio de restaurar la importancia de esta institución republicana. Así y todo, el emperador sobre todo en los primeros años de su gobierno, consultaba cada cuestión con los senadores respetando la libertad de expresión. Igualmente, amplió las funciones administrativas de la Curia. Por ello, las magistraturas conservaron su dignidad y el Senado se vio favorecido mediante algunos procedimientos:

  • Aunque era habitual que el emperador propusiese algunos candidatos para determinados cargos, que eran electos con posterioridad formalmente en la Asamblea de los Comicios Centuriados, Tiberio abolió esta medida y otorgó a los senadores la labor de elegir a los magistrados.
  • Al mismo tiempo, Tiberio decidió de asignar a los senadores el poder juzgar a los miembros de la Curia y a los caballeros de alto rango que hubieran sido acusados de delitos particularmente graves, como homicidio o traición.
  • Los senadores también fueron investidos con la potestad de juzgar, sin la intervención del emperador a los gobernadores de provincia.
  • También se designó al senado la jurisdicción de temas religiosos y sociales en toda Italia.

No obstante, cuando Tiberio se recluyó en Capri, para evitar que el Senado tomase decisiones no gratas a él, especialmente en los numerosos procesos de lesa majestad promovidos por Sejano, estipuló que cada decisión tomada por el Senado debía aplicarse sólo 10 días después para  de este modo poder controlar, aún en la lejanía, la actividad de los senadores.



Curia Julia. Siglo IV d.C. Roma 2013

Tiberio consultaba frecuentemente al Senado mediante senatus consulta sobre cuestiones fuera de su competencia, como por ejemplo en lo relativo a cuestiones de carácter religioso, ámbito en el que el emperador mostró una especial aversión contra los cultos orientales. En el año 19 se consideraron ilegales los cultos caldeos y judaicos en Italia siendo aquellos que los profesaban expulsados del país u obligados a enrolarse en el ejército. De una forma u otra los alejaba de Italia y, en caso del ejército, ordenaba enviarlo a las peores regiones para evitar así la difusión de su fe.
Por otro lado, Tiberio reformo parcialmente las leyes de Augusto contra el celibato, creando una Comisión para imponer penas menos severas a los solteros o a aquellos que estando casados no tenían hijos.
Entre las novedades más importantes del gobierno de Tiberio estaría la aprobación de la lex de maiestate, que estipulaba que fueran perseguidos y condenados todos aquellos que cometieran delito de ofensa a la majestad del pueblo romano. Sobre la base de una ley tan vaga podía considerarse culpable el responsable de una derrota militar o aquel que hubiese gestionado mal la administración del Estado. La ley se convirtió en un instrumento en manos del emperador, del Senado y sobre todo, del prefecto del Pretorio Elio Sejano para incriminar a opositores políticos. Tiberio, sin embargo, se mostró frecuentemente contrario a las sentencias políticas, evitando que los procesos fueran determinados de recomendaciones o enemistades, incitando a los magistrados a reaccionar con total honestidad. No obstante, esta ley fue uno de los pilares del odio hacia Tiberio sobre todo debido a la arbitrariedad con la que actuó Sejano.

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