lunes, 23 de diciembre de 2013

Poema: Los Idus de marzo


Veintitrés puñaladas surcan el aire
tiñendo de rojo el amanecer romano
veintitrés puñaladas,
veintitrés golpes funestos
máscaras de libertad
para los más bajos instintos
del sentir humano.

Veintitrés dagas revestidas
de envidia y rencor,
carcomidas de ingratitud,
impresas de traición,
empujadas por ecos de inferioridad,
cegadas por la ambición
ansiosas de reducir a cenizas
tu insuperable genialidad…

¡Qué intento estéril y vano!
¡Qué inútiles las heridas
que traspasaron tu cuerpo
y ensangrentaron sus manos!
En lugar de aniquilarte
esos veintitrés desgarros
te abrieron, oh César, al instante
las puertas de la inmortalidad.
La agonía te ha engrandecido,
pues la muerte sólo vence
cuando triunfa el olvido…
tu último campo de batalla,
tu último enemigo vencido.

La muerte de Julio César. Vincenzo Camuccini. 1805



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