domingo, 17 de enero de 2016

Tiberio regresa de Rodas

            
Busto de Tiberio. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre
Fuente: "Tiberius bust". Con licenza CC BY-SA 3.0 tramite Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tiberius_bust.jpg#/media/File:Tiberius_bust.jpg

               En el año 1 a.C. habían expirado los poderes de tribuno y el imperium maius que ostentaba Tiberio (y que no fueron revocados cuando se exilió) por lo que a partir de ese momento el hijo de Livia dejó de ocupar cargo público alguno.
            En ese momento (con Julia ya en el exilio y legalmente divorciado) envío una carta a Augusto solicitando permiso para volver a Italia como un privado para visitar a su madre y a su hijo Druso el Menor a quienes echaba mucho de menos. La petición fue duramente rechazada por el emperador que le espetó “debes abandonar toda esperanza de visitar a la familia de la que estuviste tan deseoso en desertar”. (Suetonio. Vida de Tiberio. 11-12). Tan tajante respuesta puso de manifiesto el rencor de Augusto hacia su exyerno, a quien no había perdonado su abandono ni la desgracia de Julia ya que en su fuero interno lo consideraba responsable de la misma debido a la frialdad con la que siempre trató a su hija. Ni siquiera cedió el Príncipe ante los ruegos de Livia, que desde que Julia marchó hacia Pandataria imploraba por el regreso de su hijo.


Lucio César. Siglo I a.C. Cuenca. Museo

            No obstante, el duro golpe que supuso para Augusto la repentina muerte de Lucio César (acaecida el 2 d.C.) le hizo replantearse la situación de Tiberio y le permitió regresar a Roma como un privado. Este cambio de opinión obedeció en gran parte al temor que le producía el hecho de que la herencia imperial recayeran exclusivamente sobre los frágiles hombros de  Cayo César, aún tan joven e inexperto. Aunque de momento no contaría con Tiberio para ningún trabajo oficial, tener un hombre de su experiencia y valía cerca para caso de emergencia le inspiraba cierta tranquilidad a un emperador que contaba en esas fechas con 64 años (una edad muy avanzada para la época).
           Previamente Tiberio, al conocer el fallecimiento de su hijastro Lucio, había enviado a Augusto una sentida condolencia repleta de elogios hacia el desventurado joven.
            Cuando regresó a Roma, Tiberio se alejó del centro de la vida pública y se trasladó a vivir a la villa que había sido de Mecenas en el Esquilino. Incluso cuando acompañó a su hijo Druso a asumir la toga virilis al templo de Marte Vengador lo hizo con absoluta discreción para no llamar la atención ni irritar al emperador.


Auditorium de Mecenas. Restos de la Villa donde vivió Tiberio. Siglo I a.C.
Fuente: Con licenza CC BY-SA 3.0

             Sólo el amor de Augusto hacia Roma y su inseguridad ante su futuro cuando él no estuviera consiguieron vencer a su orgullo. Una vez más el emperador demostró que para él la eternidad de su ciudad de mármol estaba por encima de todo, incluso de cualquier sentimiento o emoción.

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