domingo, 15 de junio de 2014

Lujo en la vida privada en la edad augustea

La estabilidad política alcanzada durante el Principado de Augusto hizo posible un incremento de la riqueza en las clases nobles que tuvo como consecuencia la proliferación de artículos de lujo en las grandes villas propiedad de estas familias adineradas. La mayoría de estos objetos se encontraron entre las ruinas de las ciudades sepultadas por el Vesubio. En la exposición se han mostrado muchos de ellos de la época de Augusto, algunos muy curiosos que nos acercan a la vida cotidiana de una aristocracia romana, que a falta de autoridad, concentrada en el Príncipe, manifestaban su poder a través de la posesión de lujosos muebles y joyas.

  • Trípode con Brasero. Casa de Julia Félix. Pompeya. Siglo I a.C. Nápoles. Museo arqueológico Nacional.

          La Casa de Julia Félix es enorme y hermosa. Su magnífica decoración y las piezas encontradas entre lo muros testimonian el buen gusto de su propietaria, una mujer independiente gran aficionada al lujo. Este curioso brasero de bronce con temática erótica perteneció a esta exuberante pompeyana. En él, se concentra toda la atención en las patas que representan a sátiros sonrientes con el falo erecto en actitud de danza. Su terminación en pezuñas de animal impregna a la pieza de gran naturalismo. Este tipo de decoración tuvo gran influencia en el neoclasicismo.


  • Pie de mesa en forma de esfinge. Casa del Fauno. Pompeya. Siglo I a.C. Nápoles. Museo arqueológico Nacional.

            En la edad augustea las mesas conjugaban practicidad y elegancia. Había gran variedad de modelos realizados en distintos materiales; igualmente podían ser fijas o portátiles. Algunas alcanzan un altísimo grado de refinamiento, como la que debía apoyarse sobre este soporte realizado en mármol del pentélico con forma de esfinge sentada, que vincula directamente al propietario con la dignidad imperial, pues Augusto portaba un sello de firmar con una esfinge.


  • Trípode con vasija. Nocera. Siglo I a.C. Nápoles. Museo arqueológico Nacional.

            Conectando con la tradición griega este tipo de objetos vinculado al oráculo de Apolo se convierte en un instrumento de propaganda del Príncipe. De bronce,  otorga gran originalidad a la pieza, la talla en una de las patas de un asa rematada con una cabeza de pantera.


  • Candil con hoja de vid. Pompeya. Fines del Siglo I a.C. Nápoles. Museo arqueológico Nacional.

         Estas piezas ayudaban a crear un sugestivo ambiente, sobre todo en las habitaciones. Simpático el verso de Marcial al respecto. “Yo soy un candil, conocedor de los placeres de tu cama; cualquier cosa que hagas, yo la iluminaré silencioso” (Epigrama, 14, 39).
Muchas de ellas están ligadas al contexto dionisiaco, como ésta realizada en bronce  y decorada con una hoja de vid, que presenta dos mechas para una mejor iluminación.


  • Balsamario con forma de paloma. Siglo I d.C. Adria. Museo Arqueológico Nacional.

Realizado en cristal de Murano, este balsamario en forma de paloma de largo cuello, cuerpo ovoide y cola estirada, se usaba para contener polvos cosméticos o perfumes que se extraían a través de la un pequeño orificio tallado en la cola del ave.


  • Pendientes esféricos. Oplontis. Siglo I a.C. Nápoles. Museo arqueológico Nacional.

La pasión de la mujer romana por la joyería es tan grande que incluso algunos poetas lo recogen con ironía en sus versos: “No hay nada que una mujer no se permita, no siente vergüenza de nada, cuando puede llevar al cuello esmeraldas verdes y en las orejas alargadas perlas” (Juvenal. Sátiras., VI, 457-459).
La joyería romana de los primeros años del imperio queda extensamente ilustrada en la gran cantidad de piezas encontradas en las vesubianas: Pompeya, Herculano y Oplontis. Se caracteriza por líneas sobrias y superficies lisas a veces contrastadas con apliques cromáticos obtenidos a través de piedras preciosas y perlas. En este caso, estos preciosos pendientes de oro muestran su superficie semiesférica granulada.


  • Pulsera en forma de serpiente. Tesoro de Boscoreale. Siglo I a.C. París. Museo del Louvre.

            Otra joya muy utilizada por las mujeres romanas son las pulseras en forma de serpiente como en este ejemplar en oro que muestra un gran naturalismo y virtuosismo en la talla de las escamas del reptil.

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