viernes, 24 de junio de 2016

El Testamento de Augusto

Durante el traslado del cuerpo de Augusto y las exequias solemnes las cuestiones de gobierno estuvieron paradas. No obstante, el Senado se reunió días después del funeral para leer el testamento del difunto emperador, custodiado por las Vestales.


Reconstrucción de la Casa de las Vestales en el Foro Romano

“Como el destino me arrebató cruelmente a mis hijos Cayo y Lucio, Tiberio heredará dos tercios de mis propiedades”. (Suetonio. Vida de Tiberio. 23). Así comenzaba el testamento de Augusto, dejando nuevamente claro que Tiberio nunca fue la opción preferida por él para heredar su legado, sino la única que le quedó. El tercio restante lo heredó Livia. Augusto tenía una gran fortuna personal que heredó de sus padres y de Julio César. A ella se añadieron con los años todas las propiedades y riquezas que le legaban aquellos que lo incluían en sus testamentos y que él muchas veces invirtió en el Estado.



Tiberio. Siglo I d.C. Londres. Museo Británico

Como segundos herederos les dejaba un tercio a Druso el menor (hijo de Tiberio) y el resto a Germánico y sus hijos. A continuación nombraba a muchos parientes y amigos.
          Igualmente donaba al pueblo romano 40 millones de sestercios (1 sestercio equivale aproximadamente a 1,33 €), a las tribus 3,5 millones, a cada soldado pretoriano 1000 sestercios, a cada miembro de las cohortes urbanas 500 y a cada legionario 300. Ordenaba pagar esta suma al contado, pues la había tenido siempre en reserva en su tesoro particular. Fijaba el plazo de un año para pagar todo. Así, una vez más, desde la tumba, el Padre de la Patria seguía velando por su pueblo.
            En el testamento prohibía expresamente que se enterraran a las dos Julia (su hija y su nieta desterradas) en su mausoleo cuando muriesen.


Livia. Siglo I d.C. Londres. Museo Británico

            No obstante, la cláusula más sorprendente fue aquella en la que adoptaba en el seno de la gens Julia a su viuda Livia, que desde ese mismo momento pasó a llamarse Julia Augusta. Aunque no sabemos con certeza a que obedeció tal decisión, parece que Augusto quiso reconocer la gran aportación de Livia como su consejera durante todos los años del Principado. Del mismo modo, recelando de Tiberio, seguramente quiso preservar la posición de su mujer frente a él, demostrándole una vez más públicamente el inmenso amor que le profesaba.

miércoles, 15 de junio de 2016

Estado de la restauración del Mausoleo de Augusto

              
Mausoleo de Augusto. Roma 1998

             Aunque Roma se volcó durante las celebraciones del bimilenario de la muerte de su emperador más querido durante 2014, la gran decepción del año fue el no poder honrarlo debidamente aquel 19 de agosto con una ofrenda en su magnífico Mausoleo ya restaurado. Así y todo, el Mausoleo se abrió ese día, pero debido a su mal estado de conservación, la rotura de una tubería enturbió el evento.
            Al menos el bimilenario sirvió para que Roma pusiera como su primera prioridad los trabajos que van a devolver a la ciudad y a todos los amantes de la arqueología, uno de los más impresionantes edificios de la antigüedad. Así, el pasado 15 de octubre el entonces alcalde de Roma Ignazio Marino anunció que las obras empezarían la presente primavera.
           Pero como siempre en estos casos, problemas de última hora siguen demorando el inicio de la restauración. En diciembre se convocó el concurso público para adjudicar las obras pero cuando abrieron los sobres con las ofertas, más de un cuarto de éstas presentaban presupuestos excesivamente bajos. Por ello, hubo de crearse una comisión de investigación, pues no se podía adjudicar un proyecto de tal envergadura a quien no pudiera garantizar la calidad de los materiales poniendo en riesgo la calidad de la intervención.
           Durante este tiempo el monumento ha estado en medio incluso de litigios políticos, pues la invitación del ministro de cultura italiano Dario Francheschini a financiar la restauración de Palmira ha desencadenado la ira en la capital donde Virginia Raggi, candidata a la alcaldía de Roma por el partido rival al Partido Democrático (que es el que gobierna en Italia), ha declarado que antes que en Palmira hay que pensar en el Mausoleo de Augusto pues el centro histórico de Roma también es Patrimonio de la UNESCO y, por tanto, tiene que estar igualmente tutelado y protegido.



Proyecto restauración Piazza Augusto Imperatore

          El pasado mes de marzo parece que por fin se ha firmado la aprobación del proyecto, incluyéndolo en el elenco anual del programa trienal de trabajos públicos durante 2016-2018 en Roma. El inicio de las obras parece inminente.
          Por ello, y en vista de que aún el monumento tardará en abrirse al público, durante todos los sábados del presente mes de junio el mausoleo abrirá las puertas de manera extraordinaria a grupos de 30 personas con visitas guiadas reservadas previamente.
          Esperemos que esta sea la definitiva y que la próxima vez que visite la Ciudad Eterna pueda volver a rendir homenaje a Augusto en su última morada, o al menos contemplar el avance de tan anhelada obra de restauración.

http://www.lastampa.it/2013/09/26/multimedia/italia/i-monumenti-fantasma-la-prima-puntata-NnA1n1V1w3lkCu2CvPoROL/pagina.html

lunes, 6 de junio de 2016

Funeral de Estado

Aunque al mundo romano le costara asimilarlo, Augusto había muerto y el tiempo se detuvo. Probablemente Livia retrasó algo el anuncio del fallecimiento para consolidar la posición de Tiberio y controlar la situación a fin de que no se produjeran disturbios


Livia como sacerdotisa. Siglo I d.C. Roma. Museos Vaticano

        Nada más difundirse oficialmente la noticia el cuerpo sin vida del emperador fue preparado para realizar su último viaje hacia la ciudad que había sido la razón de su vida. Para evitar el calor del mes de agosto, el traslado se hacía de noche dejándolo reposar de día dentro de alguna fresca basílica o templo de las ciudades en las que paraba, edificio que permanecía abierto para que los ciudadanos de cada colonia pudieran rendirle un último homenaje. Y éstos acudieron en masa dando grandes muestras de veneración y respeto. Augusto, independientemente de su autoridad y de las decisiones difíciles que tuvo que tomar en ocasiones, era muy querido por la mayoría, que no recordaba ya otra forma de gobierno y que sentía pavor de volver a nuevas guerras civiles que pusieran fin a la prosperidad reinante. Cada noche los principales líderes de cada ciudad eran los encargados de transportar el féretro hasta la siguiente parada. Así hasta llegar a Bovilla, donde un grupo importante de ecuestres transportaron el cuerpo hasta el mismo vestíbulo de su casa en el Palatino. Y por delante de él pasó Roma entera para honrar al que era considerado como el segundo fundador de la ciudad del Tíber.

Asistentes a un funeral. Detalle de un sarcófago de época tardorromana

Mientras, aunque la actividad política se encontraba en suspense, el Senado deliberaba sobre la mejor manera de honorarlo.
El funeral (celebrado probablemente a principios de septiembre) comenzó como todos los de los nobles romanos con una reunión en el Foro. Acompañaban el cortejo las máscaras funerarias de todos los antepasados de  Augusto, a las que se unieron las imágenes de otros grandes hombres que habían dado su vida por Roma, incluida la del rival de César, Cneo Pompeyo, pues se estaba enterrando al más grande de  los romanos después de Rómulo, al hombre que había traído los beneficios de la paz al más vasto Imperio conocido y que había embellecido a Roma hasta el punto de poder hacer sombra tanto a Atenas como a Alejandría. La única imagen ausente fue la de Julio César, debido a su categoría de dios. No obstante, para que su recuerdo estuviera presente, Tiberio, vestido totalmente de luto, pronunció el primer discurso fúnebre desde la rostra del templo del divino Julio en el Foro. Su hijo, Druso el menor, pronunció una segunda oración funeraria desde la ancestral rostra del Foro. La procesión encabezada por los senadores y los magistrados electos se encaminó a continuación hasta el Campo de Marte siendo una marcha triunfal entre los bellísimos edificios legados por el llorado emperador.
      El cuerpo de Augusto (debido a su edad y a las altas temperaturas de final del verano) iba dentro  de un ataúd cerrado coronado por una imagen suya en cera ataviado de general que lo representaba en el apogeo de su belleza. También enriquecieron el cortejo una imagen suya en oro traída por los senadores desde la Curia Julia y otra llevada en un carro.

En el Campo de Marte el féretro fue depositado en la pira funeraria. Acto seguido los sacerdotes hicieron una procesión alrededor del túmulo; tras ellos desfilaron los guardias pretorianos, muchos de los cuales arrojaron sus condecoraciones igual que habían hecho los soldados de César en su funeral, aunque el de Augusto fue mucho más organizado. Los centuriones de los pretorianos fueron los encargados de arrojar las antorchas que hicieron prender la madera perfectamente colocada. En ese momento se soltó un águila que voló hacia los cielos simbolizando el ascenso del alma del Príncipe.

El alma de Augusto asciende a los cielos. Gran Camafeo de Francia. Detalle. 19 d.C. París. Gabinete de las medallas

Durante los cinco días que estuvo ardiendo la pira, Livia, a pesar de su avanzada edad, permaneció allí viendo consumir en primera fila los restos de su compañero de vida. Cuando el fuego se extinguió hombres descalzos y sin cinturón recogieron las cenizas y restos de huesos y los introdujeron en una urna que fue depositada en el interior del Mausoleo. Al cerrarse las puertas del mismo, se cerraba el siglo de oro, la época más gloriosa de Roma. Y un profundo  silencio lo embargó todo.

Mausoleo de Augusto. Roma 2005