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miércoles, 17 de febrero de 2021

El Arco de Tito

 

Arco de Tito. Roma 2011

En el año 81 d.C., Domiciano construyó el Arco dedicado a las victorias de su hermano Tito en Oriente que culminaron con la conquista de Jerusalén en el año 70, una joya arquitectónica que aún se conserva sobre la Vía Sacra en el Foro Romano.

El de Tito es el más majestuoso de los arcos que se conservan en el mundo romano y su modelo se difundió desde el siglo XVI con gran éxito. Posee una pureza clásica y elegancia extrema. La principal finalidad de este tipo de obras era la propaganda política de las victorias del emperador, con la intención de recordar al mundo que el poder de Roma residía en el triunfo de sus legiones.


Arco de Tito. Roma 2011

De un solo vano y realizado en mármol del pentélico (las restauraciones se hicieron en mármol travertino para diferenciarlo), el monumento, de 15,40 metros de altura, está dividido en tres cuerpos: el cuerpo inferior es un podio sobre el que se eleva el arco; el segundo lo componen dos pilares decorados con sendas columnas adosadas de orden compuesto (mezcla hojas de acanto y volutas) en cada uno de ellos. Entre las columnas se disponen vanos ciegos rectangulares. En las enjutas se colocaron relieves que representan a victorias aladas que se dirigen a la clave del arco; una de ellas porta una corona de laurel para colocarla en las sienes de emperador. Sobre la clave se eleva una figura masculina en el lado este y otra masculina en el oeste, que probablemente representen la virtud y el honor respectivamente.


Enjutas y clave del arco
Fuente: De Cassius Ahenobarbus - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

La estructura culmina con el tercer cuerpo en el cual encontramos el friso, donde se colocan las inscripciones conmemorativas que homenajean a Tito. Sólo se ha conservado  la original de una cara que dice “El Senado y el Pueblo al Divino Tito Vespasiano Augusto, Hijo del divino Vespasiano”. En la otra aparece una inscripción posterior realizada por el Papa Pio VII, restaurador del arco en 1821. Remataba el arco una escultura en bronce de una cuadriga tirada por elefantes que portaba al emperador deificado. El friso, por su parte, aparece decorado con unas representaciones en alto relieve que escenifican una procesión triunfal de las legiones romanas, entre las que puede verse el río Jordán personificado portado por tres hombres.


Inscripción original del Arco de Tito. Roma 2011

Procesión triunfal del friso, a la izquierda tumbado está el río Jordán
Fuente: De Cassius Ahenobarbus - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

El vano del arco está coronado por una bóveda de cañón decorada con casetones en cuyo centro encontramos un relieve que refleja la apoteosis de Tito montado sobre un águila, símbolo de Júpiter y de Roma, evocando el momento en que el alma del emperador subió al cielo.

Interior del arco


Apoteosis de Tito en el centro de la bóveda
Fuente: De Cassius Ahenobarbus - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, 

No obstante, los relieves más espectaculares del arco son los que decoran el interior de los pilares que conmemoran el Triunfo celebrado por Tito en Roma tras volver victorioso de Jerusalén. Suponen la cumbre del relieve histórico, una creación genuinamente romana.

Sobre el pilar meridional se representa el traslado de los objetos del Templo de Jerusalén, entre los que destaca el candelabro de siete brazos o Menorá, las Trompetas de Oro o la Mesa del Pan de la proposición. Según estudios recientes se sabe que en su origen los relieves estuvieron coloreados y todos estos objetos sagrados estaban pintados en oro sobre fondo azul.


Roma 2011

En el otro pilar aparece Tito como triunfador sobre una cuadriga coronado de laureles por una victoria alada, en una escena que pone de manifiesto por primera vez la mezcla de lo real y lo divino en una misma composición, ya que en el Ara Pacis las divinidades están separadas de los personajes históricos. Estos es un claro ejemplo de cómo a medida que se sucedían los emperadores se reforzaba cada vez más su carácter divino. Rodean la cuadriga los lictores, identificados con sus fasces y laureles. Las lanzas se disponen de forma desordenada, lo que sirvió de inspiración a Velázquez durante su estancia en Roma para su famoso cuadro “La Rendición de Breda”.


Roma 2011

La alternancia del bajo, medio y alto relieve consigue crear profundidad y la sensación de atmósfera que lo envuelve todo dando lugar a una ilusión espacial sin precedentes y una perspectiva perfectamente lograda.


Arco de Tito, Giovanni Battista Piranesi, 1756

Arco de Tito, anónimo, copia de Piranesi, siglo XVIII

En la Edad Media la familia Frangipani lo convirtió en una torre fortificada, con una habitación sobre la arcada. La influencia arquitectónica del arco de Tito es inmensa, estando presente tanto en los grandes maestros del Renacimiento como León Battista Alberti, que se inspiró en él para la fachada de San Andrés de Mantua, o en arcos posteriores como el de París o incluso en otros ejemplos en Estados Unidos y la India.


Fachada de San Andrés, León B. Alberti, 1462, Mantua
Fuente: De Anna Zacchi - Transferido desde en.wikipedia a Commons por Art-top usando CommonsHelper.; Wikimedia Commons(Texto original: «photo taken by en:User:AnnaZac»), CC BY 2.5,


Arco del Triunfo, 1896, París
Fuente: De Alvesgaspar - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 

 
Arco de los Soldados y Marineros, 1892, Brooklyn
Fuente: De I, Jeffrey O. Gustafson, CC BY-SA 3.0, 


Restauración del Arco de Tito de 2019

miércoles, 22 de abril de 2020

Política exterior de Vespasiano: La guerra judaica


Vespasiano. Siglo I d.C., Florencia, Galería degli Uffizi


Los Flavios se mantuvieron fieles a la política de Augusto de mantener la paz en el Imperio y reducir los gastos militares. Vespasiano nada más asumir el poder absoluto licenció cuatro legiones  para sustituirlas por sólo tres.
Para abaratar costos, comenzó a reclutar soldados en áreas próximas a los campamentos. Además para dar rentabilidad al ejército, cuando los soldados no estaban inmersos en alguna campaña bélica fueron empleados en la construcción de vías, puentes y otras obras públicas.
Los principales focos de conflicto a los que tuvieron que hacer frente los Flavios durante el Principado de Vespasiano fueron la guerra galo-germánica, el asunto de Britania y la guerra judaica.
Como consecuencia de la participación de las legiones germanas en las guerras civiles que tuvieron lugar tras la muerte de Nerón, Julio Civil, líder de los bátaros, se levantó en el año 69 contra Vitelio pero pronto se le unieron algunos pueblos galos y germanos, lo que dio un espíritu nacionalista al ejército rebelde. Julio Civil inició una campaña abierta contra ciudades romanizadas obteniendo algunos éxitos iniciales. Vespasiano tuvo que destinar 8 legiones para aplacar el levantamiento. Petilio Cerial acabó con él durante el año 70. Posteriormente se tuvieron que realizar varias campañas en el Rin, incluso años después con Domiciano.

Britania en época Flavia
Fuente: De my work - Based on Frere's Britannia and Jones' & Mattingly's Atlas of Roman Britain — sources are cited in the image legendThe topographical map is from a sub-region of File:Uk topo en.jpg, with the copyright notice {{Bild-GFDL-GMT|migration=relicense}} and original date of 7 July 2006, copy made in 2008, with the annotations removed by myself., CC BY-SA 3.0, 

Por otro lado, en Britania también se vio perjudicado el orden a raíz de las guerras civiles. Vespasiano solucionó el problema nombrando gobernador de la región a su general de confianza, Petilio Cerial que acabó temporalmente con la revuelta. No obstante, la estabilidad no se conseguiría hasta el año 77 cuando fue nombrado gobernador Julio Agrícola, que no sólo mantuvo a raya a las tribus rebeldes sino que amplió el dominio romano hacia el norte, hasta las tierras bajas de Escocia.
Sin embargo, el conflicto que consagró a los Flavio fue la  guerra judaica, la primera de las tres importantes rebeliones de los hebreos de Judea contra el poder Imperial. Desde hacía un tiempo, la provincia se había convertido en una región muy turbulenta. El odio a Roma se había incrementado por los robos producidos en sus templos y por la insensibilidad de los romanos hacia su religión.
Los primeros éxitos de la revuelta, incluido la resistencia al sitio de Jerusalén y la batalla de Bet- horón, provocaron que Nerón enviara al general Vespasiano a la zona para sofocarla, algo que consiguió en parte en el año 68. La guerra de Judea fue concluida por su hijo Tito, que recibió bajo su mando un ejército de unos 40.000 hombres.


Tito. Siglo I d.C. Nápoles, Museo Arqueológico

El asedio de Jerusalén fue más duro de lo que Tito habría esperado. Al no poder romper la defensa de la ciudad en un solo ataque, el ejército romano se vio forzado a sitiarla, por lo que cortó el suministro de alimentos y agua a una ciudad abarrotada pues habían llegado peregrinos en centenares para la celebración de la Pascua judía. La gente moría por millares a causa del hambre y las enfermedades, pero los judíos no estaban dispuestos a rendirse y arrojaban desde arriba de las murallas a los pacifistas.
Tito recurrió también a la guerra psicológica desplegando todo el poder de su ejército delante de las murallas, y asimismo, apeló al ex prisionero judío Flavio Josefo (protegido de los Flavios) para que mediara en el conflicto. Josefo no tuvo éxito por mucho que intentó hacer razonar a sus compatriotas con frases como “Dios que hace pasar el imperio de una nación a otra, está ahora con Italia” (Guerra de los judíos V, 367), “¿Creéis que Dios permanece aún entre los suyos convertidos en perversos?” (Guerra de los judíos V, 413) o “nuestro pueblo no ha recibido nunca el don de las armas, y para él hacer la guerra acarreará forzosamente ser vencido en ella” (Guerra de los judíos V, 399).
El conflicto finalizó con la conquista de Jerusalén en el año 70, cuando los romanos derribaron las murallas de la ciudad, que fue saqueada y el templo incendiado, según Flavio Josefo contra la voluntad de Tito, que “deseando guardar la ciudad y conservar el templo, compelió a los rebelados a pedir la paz y concordia” (Guerra de los judíos, prólogo)
Dos legiones fueron transferidas al río Éufrates. Los últimos focos se opusieron a Roma por algún año más, lo que llevó al asedio de Masada en el año 73 y al segundo sitio de Jerusalén. Como castigo e indemnización de guerra, los judíos se vieron obligados a pagar al Fisco el diezmo que destinaban anualmente al Templo. Así y todo, los hebreos del resto del Imperio fueron siempre vigilados de cerca por los romanos.


Tito pasea en su carro triunfal. Relieve del Arco de Tito. Siglo I d.C., Roma 2011

Tito volvió a Roma en el año 71 disponiendo que los líderes del levantamiento (Simón y Juan) junto a otros 700 prisioneros fueran enviados a Roma para desfilar encadenados a su carro triunfal. A pesar de que el Senado decretó un triunfo para Vespasiano y otro para Tito, el emperador decidió celebrar un único triunfo para los dos.
La guerra judaica quedó eternamente inmortalizada en uno de los monumentos más hermosos del Foro romano, el arco que Domiciano construyó en honor de su hermano Tito que aún hoy se alza imponente sobre la Vía Sacra.


Arco de Tito, Siglo I d.C., Roma 2013

Pocos años después Vespasiano cerró las puertas del templo de Jano (permanecían abiertas siempre que Roma estaba en guerra) y el mundo romano estuvo en paz durante el resto de su Principado.