lunes, 24 de febrero de 2020

Tras la tumba de Rómulo



La pasada semana tuvo lugar un descubrimiento excepcional en el Foro Romano ligado a los orígenes de la ciudad, y más en concreto a Rómulo, el mítico fundador de Roma. Bajo la escalera de acceso a la Curia Julia ha aparecido un sarcófago de 1,40 metros realizado en toba, que se ha asociado con Rómulo. Según los arqueólogos del Parco Colosseo no se trataría de su tumba (pues no se ha encontrado ningún resto humano) pero sí afirman que estaríamos ante un cenotafio dedicado a la memoria del héroe, levantado en el siglo VI (en fechas próxima a su muerte) junto al Lapis Niger para honrar su memoria. El Lapis Niger está asociado funestamente a Rómulo pues algunos creen que marcaba el lugar de la tumba o el lugar donde fue asesinado, aunque otras fuentes sitúan este suceso en el Campo de Marte.
Los antiguos romanos afirmaban que Rómulo había sido asesinado por un grupo de senadores y que su cuerpo había sido despedazado. No obstante, la leyenda recogida por algunos historiadores clásicos afirmaba que Romulo había ascendido a los cielos convirtiéndose en el dios Quirino. Ambas versiones refuerzan la idea de que el sarcófago esté vacío.



Algo que también refuerza las teorías de los arqueólogos es que Varrón escribió en el siglo I a.C. que Rómulo había sido sepultado detrás de la Rostra en la misma posición que se ha encontrado el espacio funerario.
Los investigadores iban tras la pista dejada hace 120 años por el arqueólogo Giacomo Boni que había señalado que en “El Foro Romano a pocos metros del Santuario del Lapis Niger y del Comicio, está la tumba de un héroe”. No sabemos por qué no le dio la debida importancia y la idea se perdió en la memoria del tiempo, ayudada por la construcción de la escalinata de la Curia Julia en 1990 que tapó por completo la zona.
No obstante, hay que ser muy prudentes y esperar a los resultados finales de la investigación que se reanudará en el mes de abril y se pretende que sea visitable dentro de dos años
Independientemente a la leyenda a mí me gusta creer que el primer rey de Roma existió y estos descubrimientos arqueológicos nos acercan a esa teoría. Esperemos que en unos meses podamos tener algo más claro.


La loba Capitolina. Siglo V a.C.  Museos Capitolinos, Roma 2018. Foto propiedd de Francisco Javier Díaz Benito

“Su elevación a la inmortalidad se produjo cuando Rómulo pasaba revista a su ejército en el "Caprae Palus" en el Campo de Marte. Una violenta tormenta se levantó de pronto y envolvió al rey en una nube tan densa que le hizo casi invisible a la Asamblea. Desde ese momento ya no se volvió a ver a Rómulo sobre la Tierra. Cuando los temores de los jóvenes romanos se vieron aliviados por el regreso de un sol brillante y de la calma tras un tiempo tan temible, vieron que el asiento real estaba vacío. Creyendo plenamente la afirmación de los senadores, que habían estado situados cerca de él, de que había sido arrebatado al cielo en un torbellino, todavía quedaron, por el miedo y el dolor, algún tiempo sin habla como hombres repentinamente desconsolados. Por fin, después que algunos tomasen la iniciativa, todos los presentes aclamaron a Rómulo como "un dios, el hijo de un dios, el rey y Padre de la Ciudad de Roma". Suplicaron por su gracia y favor, y rezaron para que fuera propicio a sus hijos y les guardase y protegiese. Creo, sin embargo, que aun entonces hubo algunos que secretamente dieron a entender que había sido descuartizado por los senadores (una tradición en este sentido, aunque ciertamente muy tenue, ha llegado a nosotros).
              La otra, que yo sigo, ha prevalecido debido, sin duda, a la admiración sentida por los hombres y la aprensión causada por su desaparición. Esta creencia generalmente aceptada fue reforzada por la disposición inteligente de un hombre. La tradición cuenta que Próculo Julio, un hombre cuya autoridad tenía peso en los asuntos de la mayor importante, viendo cuán profundamente sentía la plebe la pérdida del rey y lo indignados que estaban contra los senadores, se adelantó en la asamblea y dijo: "¡Quirites! al rayar el alba, hoy, el Padre de esta Ciudad de repente bajó del cielo y se me apareció. Mientras que, emocionado de asombro, quedé absorto ante él en la más profunda reverencia, rogando ser perdonado por mirarle, me dijo: "Ve y di a los romanos que es la voluntad del cielo que mi Roma debe ser la cabeza de todo el mundo". Que en adelante cultiven las artes de la guerra, y hazles saber con seguridad, y que transmitan este conocimiento a la posteridad, que ningún humano podrá resistir las armas romanas".
Es prodigioso el crédito que se dio a la historia de este hombre, y cómo el dolor del pueblo y del ejército se calmó con el convencimiento que él creó sobre la inmortalidad de Rómulo”. (Tito Livio, Ad Urbe Condita, Libro 1).

domingo, 23 de febrero de 2020

Nerón en la ficción



Nerón ha aparecido en numerosas ocasiones en literatura, cine o televisión ya sea como personaje principal o secundario.
Desde la antigüedad, la imagen de Nerón que se ha difundido es casi siempre negativa, no habiendo llegado hasta nosotros ningún relato de su vida de contemporáneos suyos. Tácito en sus Anales, Suetonio en Vidas de los Doce Césares y Dión Casio en su Historia Romana (que escribieron entre finales del siglo I d.C. y el siglo II) siguen esta línea, aunque se contradicen entre ellos en las versiones de diferentes episodios decisivos. No obstante, Flavio Josefo (siglo I d.C.) y el propio Tácito dudan en ocasiones de la veracidad de los escritos contra Nerón.
Pero fue la tradición cristiana posterior la que difundió la peor leyenda de Nerón siendo reconocido incluso como el Anticristo. Tertuliano (siglo II) consideró a Nerón el primer perseguidor de cristianos. Otros autores como Commodiano difundieron esta teoría en la Edad Media.


En 1613, La tienda de oro de Joost van den Vondel hace comparaciones de personajes colocando a Nerón por encima de Eneas por el asesinato de su madre. En 1693 Jean François Nodot adaptó de forma literaria El Satiricón de Petronio, resaltándose la vida desenfrenada del emperador. Ya en los inicios del siglo XVIII, François de Salignag publica Dialogues des morts en el que Nerón y Calígula conversan intentando dilucidar quien fue más cruel de los dos. A mediados del mismo siglo, Alonso Verdugo Castillo escribe “Al incendio de Roma” donde vuelve a reflejar un emperador sanguinario y caprichoso.


En el siglo XIX tampoco decae el interés por Nerón, cuya vida se desgrana en una serie de obras como Acté de 1841 de Alejandro Dumas o L’Antichrist de 1873 de Ernest Renan. No obstante, la más famosa obra en la que aparece Nerón y que inmortalizó  el retrato que en general tenemos de él en la actualidad es Quo Vadis? de Joseph L. Sienkiewickz de 1894 donde un Nerón histriónico somete a tortura a los primeros cristianos tras culparlos de haber provocado el incendio de Roma. La obra se hace eco de la peor leyenda transmitida desde los clásicos sobre el emperador.
En el siglo XX las novelas más destacables sobre Nerón serán las de Lion Feuchtwanger, Der falsche Nero de 1936 y la de John Richard Hersey de 1972 sobre la conjura de Pisón, The Conspiracy. Otras obras interesantes son Proceso a Nerón y Memorias de Agripina de Pierre Grimao o el Yo, Nerón de Juan Eslava Galán. Esta última está dentro de la corriente histórica dedicada a recuperar la maltratada figura del hijo de Agripina. Estudios de este tipo abundan en la actualidad.

Peter Ustinov como Nerón

En cuanto al cine son múltiples las versiones de Quo Vadis? basada en el best seller de Joseph L. Sienkiewickz, siendo la más lograda la de 1951 dirigida por Mervin Le Roy y que encumbró a Peter Ustinov como la imagen más reconocida de Nerón. Dentro de la temática de persecución de los primeros cristianos se encuadran también El Signo de la Cruz (1932) en el que Nerón es encarnado por Charles Laughton, El Cáliz de plata (1954) interpretado por Jacques Aubuchon o Barrabás (1961), en la que Ivan Triesault da vida al mediático emperador.
Por su parte en televisión, Nerón (Christopher Biggins) aparece al final de la serie Yo, Claudio de 1976  o en la miniserie Imperio (Hans Matheson) de 2004. También aparece como villano en Las pruebas de Apolo de Percy Jackson o en la famosa saga de videojuegos Fate, en la que se exhibe como un personaje femenino que oculta su verdadera identidad de emperador.

domingo, 9 de febrero de 2020

El sistema monetario romano


Monedas romanas

El sistema monetario constituía la base del comercio romano, aunque en los primeros tiempos se usaba, al igual que en el resto de civilizaciones antiguas, el trueque. Aproximadamente a principios del siglo V a.C., este sistema fue cambiando.
Las unidades de los primeros sistemas monetarios romanos eran unos lingotes de cobre sin marca o inscripción alguna llamados aes rude. Este método no era sencillo porque obligaba a hacer tasaciones para determinar las equivalencias o a pesar y evaluar la pureza de los metales.


Aes rude
Fuente: By Chuy1530 - Own work, CC BY-SA 3.0, 

No obstante, el primer vestigio de moneda circular es el as elaborado en bronce fundido o cobre, que surgió a mediados del siglo III a.C. Tenía varias divisiones dependiendo del peso del metal: as libralis (1 libra), semis (1/2), triens (1/3), quadrans (1/4), sextans (1/6), uncia (1/12). Poco a poco el as y sus variantes fueron perdiendo peso, debido entre otras cosas a la gran abundancia de plata que empezó a llegar a Roma a partir de la expansión de las conquistas, lo que hizo que perdiera valor, dejándose el cobre y el bronce para las monedas fraccionarias.


Antiguo as romano
Fuente: De Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37054217

En bronce se acuñaba también el dupondio con un valor de 2 ases o medio sestercio. A partir de Augusto, el personaje que aparece representado siempre aparece coronado por una corona radial similar a la del dios Helios, para diferenciarla del as y el sestercio que eran similares en esa época.

Dupondio de Augusto

           
Tetradracma con perfil de Augusto

Las primeras monedas de plata, surgidas en el siglo III a.C., seguían el modelo de las didracmas griegas que circulaban en el sur de Italia;  probablemente se acuñaban allí, hasta que a mediados de ese mismo siglo parece ser que se instaló la Ceca en Roma en el Templo de Juno Moneta (palabra de la que deriva el término moneda). Las acuñaciones eran vigiladas por los tresviri monetales, magistrados nombrados para tal fin. Estas primeras monedas solían llevar grabadas la leyenda ROMA o ROMANO. Aproximadamente en el 187 a.C. apareció el denario de plata (del que deriva la palabra dinero) y sus divisiones: el quinario y el sestercio.
El denario en sus inicios equivalía a 10 ases trientales pero con posterioridad valdría 16 ases. Esta moneda se usó más durante la República que durante el Imperio y se decoraba con divinidades como la diosa Roma, Apolo, Júpiter, etc y leyendas que representaban a las familias consulares que habían encargado la acuñación. Durante el Imperio en el denario de plata siempre se representaba el perfil del emperador. Desde la época de Nerón redujo su valor a la mitad, siendo restituido por Dioclesiano.



Denario de tiempos de Augusto

Aunque el sestercio en sus orígenes fue una moneda de plata (1/4 de denario o 2,5 ases), posteriormente a partir de Augusto comenzó a acuñarse en latón y en bronce (4 ases). Solían mostrar al emperador o su familia en una cara y en la otra, cualquier acontecimiento  que deseaban honrar. Era el Senado quien ordenaba la acuñación de estas monedas (oro y plata estaban bajo tutela imperial). Los gobernadores de las provincias también podían acuñar monedas, pero siempre con la figura del emperador en una cara.


Sestercio Augusto

Las monedas de oro (áureos) alcanzaron mayor difusión en época de Augusto, aunque ya existían en tiempos de la República. Su valor fluctuó entre los 25 denarios en los inicios del siglo I d.C. y los 20 con Caracalla (siglo II d.C.).



Áureo de Augusto

En realidad estas monedas eran demasiado valiosas para las transacciones corrientes, por lo que se usaban otras de menor valor hechas en bronce, cobre o latón (semis, triente, cuadrante, sextante y onza). En el Bajo Imperio aparecieron nuevas monedas de bronce o cobre como el follis y el centenionalis. Con Constantino se acuñaron monedas con estos metales conocidas como  AE1, AE2, etc.

domingo, 26 de enero de 2020

Conclusiones finales del Principado de Nerón

A pesar de la imagen sumamente negativa con la que Nerón ha pasado a la posteridad, su Principado se caracterizó por un período de prosperidad y paz, considerado por algunos autores como uno de los más atractivos de la Antigüedad. Muchos coinciden que la personalidad y el carisma de Nerón fueron elementos decisivos para ello. Los historiadores de la época, entre ellos Plutarco valoraron positivamente su obra mientras que Otón y Vitelio (emperadores tras la muerte de Galba) intentaron revalorizar su figura e imitarla. Fue la dinastía Flavia en su intento de rivalizar con la dinastía precedente las que inició el descrédito del último representante de aquella.

Denario con la efigie de Nerón

La principal característica del Principado de Nerón fue el intento de instaurar una monarquía absoluta basada en las monarquías orientales y helenísticas que identificaba al César con los dioses. No obstante, la idea no es nueva, pues la misma dinastía Julio Claudia se jactaba de descender del troyano Eneas y de la diosa Venus, acentuando un origen heroico y divino. Así, la cultura, la lengua, las costumbres e incluso la religión greco oriental estaban cada vez más presentes de Roma. Nerón llevo estas manifestaciones a su máximo esplendor orientándolas fundamentalmente hacia los espectáculos públicos en una doble vertiente: reforma estética y atracción de las masas populares.
A pesar de ello no hubo grandes programas innovadores en la administración. Sin embargo, cuando se necesitó incrementar las arcas del Estado se tomaron principalmente dos medidas de gran alcance: la apropiación de la fortuna de senadores ricos condenados por lesa majestad y la reforma monetaria. La primera medida comenzó a llevarse a cabo principalmente a partir de la Conjura de Pisón y contra los participantes de las sucesivas conspiraciones contra el emperador.
En los inicios de su gobierno se intentaron suprimir algunos impuestos indirectos como el del peaje, pero al afectar a los intereses de muchos caballeros volvieron a instaurarse. No obstante, tras el incendio del año 64 d.C. se llevó a cabo una reforma monetaria. Se modificó el valor de las diferentes monedas, por ejemplo, la moneda de oro o aureus que correspondía a 1/40 de libra pasó a tener 1/45. Esto se resume en que un antiguo áureo de 7,70 gramos tenía un valor de 25 denarios de 3,70 gramos mientras que uno de los nuevos equivalía a 25 denarios de 3,25 gramos. Estas medidas beneficiaron, además de al Estado, a los medianos propietarios.
En cuanto a la política exterior, en general no hubo conflictos de gran envergadura durante este período salvo un intento de rebelión en Britania y algunos conflictos en Partia. Ambos se resolvieron eficazmente. A su vez, el reino del Bósforo fue anexionado a Roma. Por ello, para la vigilancia del comercio entre las orillas del Mar Negro y el Mediterráneo se creó una flota de 40 naves, la classis Pontica, cuya finalidad era defender las naves comerciales del ataque de piratas.

Vespasiano. Siglo I d.C. Museo Pushkin. San Petesburgo
Fuente: De shakko - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3244629

Mayores conflictos tuvieron con los judíos pues en el año 61 la guarnición romana en Judea fue aniquilada. El año 66 fueron confiscados por Roma los tesoros del templo y la rebelión se extendió por todos los territorios de Judea.  Nerón puso al frente de un gran ejército que restableciera la paz en la zona al que sería emperador años después: Tito Flavio Vespasiano que poco a poco fue eliminado los focos de resistencia. Pero sólo su hijo Tito concluyó su obra con la toma y destrucción de Jerusalén llevada a cabo en el año 70 d.C.

domingo, 19 de enero de 2020

La muerte de Nerón, el fin de una dinastía


Remordimientos de Nerón tras la muerte de su madre. J. William Waterhouse. 1878
Fuente: Di John William Waterhouse - sconosciuta, Pubblico dominio, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1170898

Nerón, preso de la desesperación, tras los últimos acontecimientos que habían llevado a Marco Sulpicio Galba a proclamarse emperador, huyó de la Domus Aurea. “Entretanto, también la defección de los demás ejércitos le fue anunciada en una carta que le entregaron mientras almorzaba; Nerón la hizo añicos, volcó la mesa, estrelló contra el suelo dos copas que le gustaba muchísimo utilizar […], y, después de haber pedido a Lucusta un veneno que guardó en una cajita de oro, se dirigió a los Jardínes de Servilio” (Suetonio, Vida de Nerón, 47, 1). Continúa Suetonio diciendo que todo los intentos de Nerón de reunir un ejército y atraer a los pretorianos fueron en vano. Incluso uno le gritó con osadía “¿tan gran desdicha es morir?” (Suetonio. Vida de Nerón, 47.2). Tanto Tigelino como Ninfindio Sabino (los dos Prefectos del Pretorio) lo habían abandonado y habían prometido a los guardias grandes sumas para que siguieran su ejemplo. A éstos se unieron todos sus amigos y sus criados durante la noche.
Ante esta situación, Nerón pensó pedir clemencia a Galba o implorar perdón públicamente ante el Foro romano. También valoró huir a Partia o a Alejandría. Al final decidió huir nuevamente a la villa de uno de sus libertos, Faonte, situada en las afueras de Roma. Acompañado únicamente de éste, de su amante Esporo Sabino y dos ayudantes se envolvió en una capa vieja y se cubrió la cabeza, y se puso en camino. Nerón estaba conmocionado y no podía creerse la desgracia que se le había venido encima tan repentinamente. Su estado de ánimo empeoró cuando recibió una carta del Senado que lo declaraba enemigo público, al mismo tiempo que decretaba su muerte.
Esta circunstancia le hizo tomar la decisión definitiva, después de todo era el último descendiente de Augusto y merecía morir como un romano. Consiguió una daga y tras varios intentos fallidos, se la hundió en la garganta con la ayuda de un liberto. Le animó a ello el sonido de cascos de caballos que se acercaban. Un centurión entró en la habitación e intentó parar la hemorragia con su capa, pero ya era demasiado tarde. “Esto sí que es lealtad”, exclamó con su último aliento el hijo de Agripina (Suetonio. Vida de Nerón, 49.4). El único ruego que hizo a los que asistieron a su muerte fue que no permitieran que le cortaran la cabeza y que lo incineraran entero, deseo que le fue concedido por Galba. Murió meses antes de cumplir 31 años, el 9 de junio del año 68.

La muerte de Nerón, 1888, Vassili Smirnov, San Petesburgo, Museo Estatal Ruso

“Los gastos de sus funerales ascendieron a doscientos mil sestercios, y en ellos se emplearon los lienzos blancos bordados de oro que había usado el día de las calendas de enero. Sus nodrizas Égloge y Alejandría, junto con su antigua amante Acté depositaron sus restos en el sepulcro familiar de los Domicios, que se divisa desde el Campo de Marte sobre la colina de los Jardines. En este sepulcro, su ataúd de pórfido, coronado por un altar de mármol de Luna, fue rodeado por una balaustrada de piedra de Thasos” (Suetonio. Vida de Nerón, 50).
Según Suetonio “hubo quienes adornaron durante largo tiempo su tumba con flores, en primavera y en verano, y expusieron en las tribunas de las arengas estatuas que lo representaban vestido con la pretexta, o edictos suyos, como si estuviera vivo y pensara volver pronto para castigar a sus enemigos” (Suetonio. Vida de Nerón, 57,1). Incluso relata el biógrafo de los Césares que el rey de los partos Vologeso pidió con insistencia que se rindiera culto a la memoria de Nerón.
Con Nerón murió también la dinastía Julio- Claudia, la más influyente y mística de todo el Imperio Romano.

Augusto, Calígula y Nerón

“El linaje de los Césares se extinguió con Nerón; hubo muchas señales que lo anunciaron, pero dos de ellas fueron particularmente claras. Durante la visita que Livia hizo años atrás a su finca de Veyes, inmediatamente después de contraer matrimonio con Augusto, un águila que pasó volando por encima de ella dejó caer en su regazo una gallina blanca, que aún conservaba en el pico la ramita de laurel que llevaba en el momento de ser apresada; decidió entonces alimentar al ave y plantar la ramita, tras la cual nacieron tantos pollos, que todavía hoy se conoce esta finca con el nombre de “Las Gallinas”; creció asimismo un lloredo tan extenso que los Césares cogían de allí sus laureles cuando iban a celebrar un triunfo; tuvieron también la costumbre de plantar inmediatamente otros en el mismo lugar, y se observó que, por la época en la que cada uno de ellos fallecía, el árbol que había plantado se secaba. Pues bien, el último año que vivió Nerón, todo el bosque se secó desde la raíz, y todas las gallinas de la finca murieron. Acto seguido, el templo de los Césares fue alcanzado por un rayo, las cabezas de todas sus estatuas  se desplomaron a la vez, e incluso el cetro de Augusto fue arrancado de sus manos” (Suetonio. Vida de Galba, 1).
En el año 2014, con ocasión de la celebración de la muerte de Augusto, la Villa de Livia en Prima Porta (Ad Gallinas) fue reabierta al público; al mismo tiempo se replantó el laurel sagrado de manera simbólica. La dinastía que fundaron Augusto y Livia no morirá nunca. Su memoria vive eternamente en la Ciudad Eterna y en la historia de la humanidad.



El bosque de laurel de la Villa de Livia en Prima Porta

             Este es mi artículo 300 y lo he querido dedicar a un hecho tan relevante.

miércoles, 8 de enero de 2020

Galba es proclamado emperador


Marco Sulpicio Galba, siglo I d.C., Estocolmo, Antiques Museum
Fuente: De Wolfgang Sauber - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 

No obstante, las legiones del Rin habían acabado con facilidad con la Rebelión de Julio Víndex, los victoriosos soldados en lugar de jurar fidelidad a Nerón nombraron imperator a su general Virginio Rufo, algo que él rechazó.  A pesar de ellos, Rufo se declaró neutral en las luchas venideras.
El otro legado fiel al emperador, Petronio Turpiliano (enviado por éste a vigilar la frontera gala) también empezaba a dudar sobre su lealtad a Nerón. Mientras, en Hispania Servio Sulpicio Galba (gobernador de la Tarraconense) se había declarado legado del Senado y el pueblo romano, no del César. El gobernador de Lusitania, Marco Salvio Otón (ex amigo de Nerón exiliado a Hispania por él tras arrebatarle a su esposa Popea Sabina), juró fidelidad a Galba, que acababa de ser proclamado emperador.
Galba tenía ya una edad avanzada (65 años), pero contaba con una gran experiencia de gobierno: había sido gobernador en Aquitania y África, general de las legiones de Germania, sacerdote por partida triple, cónsul además de gobernador de la Tarraconense. Contaba con una nueva legión recién reclutada (la VII Gemina). El propio Virginio Rufo se unió a la causa de Galba mientras que el Senado consiguió el apoyo de uno de los dos Prefectos del Pretorio: Ninfidio Sabino que prometió una gran recompensa a los pretorianos a cambio de su apoyo. El otro prefecto Tigelino huyó abandonando a Nerón a su suerte, uniéndose a Galba posteriormente.


Busto de Nerón, siglo I d.C., Roma, Museos Capitolinos

Cuando estas noticias llegaron a oídos de Nerón, éste huyó de Roma a una de sus villas de la periferia presa de la desesperación. “Cuando [Nerón] se enteró de que Galba y las Hispanias habían hecho también defección, cayó sin sentido y permaneció en este estado durante largo tiempo; cuando recobró el conocimiento, se desgarró las vestiduras y se golpeó con furia la cabeza, exclamando que se había acabado con él, y al recordarle su nodriza, para consolarle, que también a otros príncipes les habían ocurrido desgracias similares, le respondió que sus males no tenían comparación, pues sufría la desgracia inaudita y  nunca vista de perder en vida el mando supremo” (Suetonio. Vida de Nerón, 42, 1).

domingo, 15 de diciembre de 2019

Feliz Navidad y Año 2020

Una vez más nos disponemos a despedir otro año. Tengo que reconocer que 2019 me ha dejado más frustraciones a nivel artístico que satisfacciones. La primera de ellas, es que no se ha materializado la tan anhelada reapertura del Mausoleo de Augusto, por la que hay que seguir esperando posiblemente algún añito más. Aun así, quiero pensar que el mejor regalo que nos hará Roma en el año 2020 será mostrar al mundo la tumba del Pater Patriae perpetuo, más imponente que nunca.
No obstante, los dos momentos más impactantes del año que han afectado al Patrimonio, han sido la visión esperpéntica de la destrucción en directo de la Catedral de Notre Dame de París a causa del fuego o más recientemente la imagen de Venecia ahogada por su propia marea mostrándonos la cripta de San Marco inundada. Ambas desgracias me han arrancado lágrimas de impotencia.
A pesar de ello, 2019 nos ha  permitido algún momento dulce, como ver la reapertura de la Domus Transitoria de Nerón o de los Foros Imperiales así como nuevos descubrimientos cada día en Pompeya.
Esperemos que el 2020 nos traiga toda la esperanza de un mundo mejor en todos los aspectos: un mundo en el que Notre Dame comience a resurgir de sus cenizas y Venecia siga resistiendo el embiste del tiempo, porque el pasado nos trae la memoria de los que hemos sido y sólo siendo consciente de ello podremos avanzar hacia el futuro.