Monedas romanas
El sistema monetario
constituía la base del comercio romano, aunque en los primeros tiempos se
usaba, al igual que en el resto de civilizaciones antiguas, el trueque.
Aproximadamente a principios del siglo V a.C., este sistema fue cambiando.
Las unidades de los
primeros sistemas monetarios romanos eran unos lingotes de cobre sin marca o inscripción
alguna llamados aes rude. Este método
no era sencillo porque obligaba a hacer tasaciones para determinar las
equivalencias o a pesar y evaluar la pureza de los metales.
Aes rude
Fuente: By Chuy1530 - Own work, CC BY-SA 3.0,
No obstante, el primer
vestigio de moneda circular es el as
elaborado en bronce fundido o cobre, que surgió a mediados del siglo III a.C.
Tenía varias divisiones dependiendo del peso del metal: as libralis (1 libra), semis
(1/2), triens (1/3), quadrans (1/4), sextans (1/6), uncia
(1/12). Poco a poco el as y sus
variantes fueron perdiendo peso, debido entre otras cosas a la gran abundancia
de plata que empezó a llegar a Roma a partir de la expansión de las conquistas,
lo que hizo que perdiera valor, dejándose el cobre y el bronce para las monedas
fraccionarias.
Antiguo as romano
Fuente: De Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37054217
En bronce se acuñaba
también el dupondio con un valor de 2
ases o medio sestercio. A partir de Augusto, el personaje
que aparece representado siempre aparece coronado por una corona radial similar
a la del dios Helios, para diferenciarla del as y el sestercio que eran
similares en esa época.
Dupondio de Augusto
Tetradracma con perfil de Augusto
Las primeras monedas de
plata, surgidas en el siglo III a.C., seguían el modelo de las didracmas griegas que circulaban en el
sur de Italia; probablemente se acuñaban
allí, hasta que a mediados de ese mismo siglo parece ser que se instaló la Ceca
en Roma en el Templo de Juno Moneta
(palabra de la que deriva el término moneda). Las acuñaciones eran vigiladas
por los tresviri monetales,
magistrados nombrados para tal fin. Estas primeras monedas solían llevar
grabadas la leyenda ROMA o ROMANO. Aproximadamente en el 187 a.C. apareció el denario de plata (del que deriva la
palabra dinero) y sus divisiones: el quinario
y el sestercio.
El denario en sus inicios equivalía a 10 ases trientales pero con posterioridad valdría 16 ases. Esta moneda se
usó más durante la República que durante el Imperio y se decoraba con
divinidades como la diosa Roma, Apolo, Júpiter, etc y leyendas que
representaban a las familias consulares que habían encargado la acuñación. Durante
el Imperio en el denario de plata siempre
se representaba el perfil del emperador. Desde la época de Nerón redujo su
valor a la mitad, siendo restituido por Dioclesiano.
Denario de tiempos de Augusto
Aunque el sestercio en sus orígenes fue una moneda
de plata (1/4 de denario o 2,5 ases), posteriormente a partir de Augusto
comenzó a acuñarse en latón y en bronce (4 ases). Solían mostrar al emperador o
su familia en una cara y en la otra, cualquier acontecimiento que deseaban honrar. Era el Senado quien
ordenaba la acuñación de estas monedas (oro y plata estaban bajo tutela
imperial). Los gobernadores de las provincias también podían acuñar monedas,
pero siempre con la figura del emperador en una cara.
Sestercio Augusto
Las monedas de
oro (áureos) alcanzaron mayor difusión en época de Augusto, aunque ya existían en tiempos de la República. Su valor
fluctuó entre los 25 denarios en los inicios del siglo I d.C. y los 20 con
Caracalla (siglo II d.C.).
Áureo de Augusto
En realidad estas
monedas eran demasiado valiosas para las transacciones corrientes, por lo que
se usaban otras de menor valor hechas en bronce, cobre o latón (semis, triente, cuadrante, sextante y onza). En el Bajo Imperio aparecieron nuevas monedas de bronce o
cobre como el follis y el centenionalis. Con Constantino se
acuñaron monedas con estos metales conocidas como AE1, AE2, etc.





















