Roma 2013
De los tres grandes teatros en piedra que existían en Roma en la época imperial, el único que permanece parcialmente en pie es el Teatro Marcelo. Proyectado por Julio César, fue ejecutado por Augusto entre los años 13 y 11 a.C quien lo dedicó a su querido sobrino y yerno Marco Claudio Marcelo, su potencial heredero si la muerte (acaecida en el 23 a.C.) no le hubiera sobrevenido de forma prematura cuando sólo contaba 19 años de edad.
Aún no finalizado, en el 17 a.C., se inauguró con los Juegos Seculares
(que se celebraban cada 100 años para marcar el comienzo de una nueva era) en
los que Horacio escenificó su Carmen Saeculare. Ese día se produjo
una anécdota curiosa: la silla curul
donde estaba sentado el emperador se rompió precipitándolo al suelo de manera
estrepitosa, hecho que provocó la paralización de la obra. Ante el estupor y
preocupación de todos, el Príncipe, con su habitual naturalidad se alzó
sonriendo y con un gesto de la mano solicitó que continuara la representación.
Construido en la zona de Circo Flaminio, la elección del lugar junto al
Pórtico de Octavia y el templo de Apolo Sosiano, viene determinada por este
último edificio, al dedicársele a Apolo
las representaciones teatrales.
El teatro Marcelo constituye una de las grandes obras arquitectónicas del
principado. Junto al teatro de Balbo el Joven (que se ubicaba muy próximo a él)
y el teatro de Pompeyo evidencian la clara apuesta de Augusto por la cultura
griega.
Aunque en determinadas ocasiones, Augusto ofrecía al público espectáculos
más acordes con la mentalidad romana (como las luchas de fieras y gladiadores,
la representación de batallas o las naumaquias), su principal objetivo era
fomentar por encima de todos ellos el teatro, en un afán de intentar superar a
los griegos y convertir a Roma en la capital cultural del imperio. Asimismo, lo
concibió como el lugar idóneo de encuentro con el pueblo, es decir, aquel en el
que los poetas leales a Augusto cantaban las gestas del elegido por los dioses
para inaugurar una nueva era. Por otra parte, el teatro se convirtió en el
púlpito donde el pueblo a través de aplausos o protestas aprobaba la gestión de
un Príncipe muy dispuesto, tanto a aceptar los unos como a escuchar las otras.
Así quedaba patente que el primer ciudadano accedía gustoso a dialogar con un
pueblo, que precisamente por este motivo lo adoraba y respetaba.
Reconstrucción del teatro Marcelo
El teatro Marcelo, que podía albergar hasta 15.000 espectadores, tenía
32,60 metros de altura repartidos en tres pisos en los que se distribuían 41
arcadas. Su fachada reproduce por primera vez la superposición de órdenes
(toscano en el primer piso, jónico en el segundo y pilastras de orden corintio
en el tercero en forma de ático) que
inspiraría al constructor del Coliseo, en un modelo que ejercería una poderosa
influencia en la historia de la arquitectura. El material usado, mármol
travertino, también se utilizaría en la construcción del mayor anfiteatro del
mundo.
Interior de las arcadas
Detalle de la fachada. Superposición de órdenes
Anfiteatro Flavio o Coliseo. 71-80 d.C. Roma 2013
Patio del Palazzo Pitti con superposición de órdenes. 1458. Florencia. 2012
Su interior (del que no se han
conservado apenas restos) al igual que la mayoría de teatros romanos seguía el
modelo heredado de Grecia y propuesto por Vitruvio, el cual constaba de las
siguientes partes:
- Frente escénico (scenae frons): Es el frente del edificio, normalmente compuesto por un doble cuerpo de columnas.
- Orchestra: Espacio semicircular donde se sentaban las autoridades, actuaba el coro, etc.
- Proscenio (Proscaenium): Lugar donde se representaba la obra.
- Pórtico detrás de la escena (Porticus post scaenam): patio porticado detrás del Frente escénico.
- Aditus: Pasillos laterales de entrada a la orchestra.
- Cavea: Graderío donde por estratos sociales se acomodaba el público. Se dividía en ima cavea (gradas inferiores), media cavea (gradas medias) y summa cavea (gradas superiores).
- Vomitoria: galerías abovedadas por las que se accedía al teatro.
El teatro Marcelo resultó muy dañado durante el incendio de Roma del 64 d.C y abandonado en siglo IV, sus bloques de mármol se usaron para construir el Puente Cestio. En la Edad Media se usó como fortaleza convirtiéndose
en el palacio de los Savelli durante el siglo XII. Más tarde, su interior fue
demolido para la construcción de casas de vecinos. A principios del siglo XX el
teatro fue sacado a la luz liberándolo de todos los edificios que lo ocultaban.
Roma 2011
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