domingo, 15 de noviembre de 2015

Panonia


Panonia en tiempos de Augusto
Fuente: «Pannonia popolazioni png» de Cristiano64 - lavoro personale, self-made. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pannonia_popolazioni_png.png#/media/File:Pannonia_popolazioni_png.png


       Era una antigua región de Europa Central limitada al norte por el río Danubio. Se extendía en gran parte por la zona oeste de la actual Hungría y por territorios de Croacia, Serbia, Bosnia Herzegovina, Eslovenia, Austria y Eslovaquia.
Habitada por los panonios (pueblo de origen ilirio y celta) fue sometida entre los años 35 y 10 a.C. La romanización fue muy profunda en una zona que en principio se incluyó en la provincia de Dalmacia. No obstante, tras los intentos de sublevación sofocados por Tiberio fue desglosada por Augusto y transformada en provincia imperial.
Al igual que en Germania muchas ciudades tienen su germen en campamentos militares como Carnuntum y Aquincum (creada a la muerte de Augusto). 

  • Petronel (Carnuntum)


Maqueta de la antigua colonia de Carnuntum
Fuente: "Modell Carnuntum 2 Lager" di Wolfgang Sauber - Opera propria. Con licenza CC BY-SA 3.0 tramite Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Modell_Carnuntum_2_Lager.jpg#/media/File:Modell_Carnuntum_2_Lager.jpg

     Localizada en Austria, fue fundada por Tiberio siguiendo instrucciones de Augusto, como una fortaleza miliar para albergar a la legio XV Apollinaris. Se ubicó a orillas del Danubio entre las actuales Viena y Bratislava, en un punto estratégico cruce entre la ruta del ámbar y de la cal por lo que desde los inicios atrajo a comerciantes, artesanos y otras gentes que buscaban fortuna en un asentamiento donde vivían unos 5000 hombres con un salario regular. Esto dio lugar a poblaciones informales llamados canabae, sin estatus legal bajo la jurisdicción de los legados de las legiones.
Sin embargo, Carnuntum pronto conoció una gran prosperidad que la llevó a convertirse en la capital de Panonia.
Hasta el siglo XVIII la antigua Carnuntum se reducía a unas deplorables ruinas. Las primeras excavaciones del lugar llevadas a cabo en 1850 revelaron la grandeza de la ciudad pues aparecieron restos de diferentes etapas: varias necrópolis, un anfiteatro, templos, termas y el conocido como Heidentor, (fragmento de un arco de triunfo). Casi todos estos restos se datan en el siglo II d.C., momento de mayor esplendor de la urbe.


Restos del Heidentor

     En 1904 se inauguró un parque arqueológico al aire libre para exhibir los vestigios del pasado glorioso de Carnuntum. La Casa del comerciante de tela Lucius, reconstruida casi en su totalidad es uno de los enclaves más visitados del recinto.


Casa de Lucius
Fuente: "Carnuntum Petronell" by Vladimir Drzik - Own work. Licensed under Public Domain via Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Carnuntum_Petronell.JPG#/media/File:Carnuntum_Petronell.JPG


                                      
La antigua Carnuntum

Otras colonias fundadas en tiempos de Augusto son Saldae, Certissa o Sirmio

domingo, 8 de noviembre de 2015

El Templo de la Concordia


Reconstrucción del Templo de la Concordia (a la derecha en primer plano)


           Los restos del templo de la Concordia, uno de los más antiguos destinados al culto de una personificación en lugar de a una divinidad, se sitúan en el lado occidental del Foro Romano, junto a las tres columnas que quedan en pie del Templo de Vespasiano y Tito.
 Aunque su construcción se remonta al siglo IV a.C. fue restaurado tras un incendio por Tiberio durante el Principado de Augusto (entre los años 7 a.C. y el 10 d.C) época a la que pertenecen los escasos vestigios del mismo que pueden observarse en las cercanías del Templo de Saturno. Tiberio lo consagró en su nombre y en el de su hermano Druso.
 En concreto fue mandado construir por Lucio Furio Camilo en 367 a.C, para conmemorar la reconciliación entre patricios y plebeyos. Posteriormente fue reconstruido en 121 a.C. por Lucio Opimo con la finalidad de restablecer la armonía de la población tras el asesinato de los hermanos Graco.



Moneda de tiempos de Tiberio con la representación del templo de la Concordia
Fuente: "RIC 0061" di Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com. Con licenza CC BY-SA 3.0 tramite Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:RIC_0061.jpg#/media/File:RIC_0061.jpg


       No obstante, fue Tiberio quien dio al templo su perfil definitivo, utilizando para ello el botín que trajo de Germania, tal y como relata Suetonio (Vida de Tiberio. 20). Tras esta restauración, el Templo de la Concordia se hizo famoso por la opulencia de sus mármoles y por la rica decoración arquitectónica y escultórica que lo convirtieron en un auténtico museo al aire libre. Desde entonces se conoció como Templo de la Concordia Augusta. Delante de  él Augusto hizo levantar un altar donde se invocaba cada año a la Salus Publica, Concordia et Pax, deidad que velaba por la salvaguarda del Estado romano.


Reconstrucción del Templo de la Concordia 

        Siguiendo el esquema del templo romano fue construido sobre un alto podio al que se accedía a través de una larga escalinata. Tenía la particularidad de estar adosado en su parte posterior al Tabularium, a los pies del Capitolio. Al no poder crecer más en esa dirección su cella era más ancha que profunda (45x24 metros), ocupando incluso el espacio de la  demolida Basílica Opimia. El pórtico constaba de 6 columnas corintias flanqueadas por dos ventanas abiertas sobre el muro de la cella que iluminaban el interior.
    A sus pies edificó Augusto en 20 a.C,, el Miliarium Aureum, alrededor del cual estaban grababas en bronce las distancias este Roma y las principales ciudades del Imperio.


Restos del Templo de la Concordia junto al Tabularium

    Desgraciadamente  del templo sólo ha perdurado parte del basamento, el podio y el umbral de la cella. Algo de la riquísima estructura se conserva en el Tabularium y un bellísimo capitel en el Antiquarium del Foro.


Restos del Templo de la Concordia en al Tabularium. Roma. Museos Capitolinos
Fuente: "Passaggio del tabularium 02" di Sailko - Opera propria. Con licenza CC BY 3.0 tramite Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Passaggio_del_tabularium_02.JPG#/media/File:Passaggio_del_tabularium_02.JPG


Capìtel del Templo de la Concordia. Roma. Antiquarium del Foro
Fuente: : "Capitello corinzio dal tempio della concordia, con coppie di montoni". Con licenza Pubblico dominio tramite Wikipedia - https://it.wikipedia.org/wiki/File:Capitello_corinzio_dal_tempio_della_concordia,_con_coppie_di_montoni.jpg#/media/File:Capitello_corinzio_dal_tempio_della_concordia,_con_coppie_di_montoni.jpg

     Fue un lugar emblemático en la historia de Roma donde en ocasiones se reunía el Senado. En su interior pronunció Cicerón la cuarta Catilinaria y allí se publicó la condena a muerte de Sejano.
        Su modelo se exportó a las provincias donde se han encontrado templos de las mismas características como el de Mérida cuyos restos de época tiberiana revelan una copia exacta del de Roma. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Augusto reorganiza la ciudad de Roma

“Dividió el área de la ciudad en regiones y barrios, estableciendo que la supervisión de las primeras fueran asignadas por sorteo a magistrados anuales y la de los segundos a unos dirigentes elegidos entre la plebe de cada vecindario”.

Suetonio. Vida de Augusto. 30

En el marco de las actos de celebración de las victorias germanas del 7 a.C., Augusto aprovechó para ampliar el pomerium de la ciudad de Roma (ésta era una de las  prerrogativas de los triunfadores) aunque continuó dejando importantes suburbios fuera de los límites sagrados de la urbe.
Esta circunstancia, unida a los daños que había provocado el fuego en el Foro y zonas adyacentes ese mismo año, dio lugar a una nueva reorganización administrativa de la capital del Imperio.


Vista del Foro Romano. Roma 2013

 Tradicionalmente Roma estaba dividida en pequeñas regiones conocidas como vici (distritos). Augusto volvió a trazar los límites para crear 265 de estos, que a su vez fueron agrupados en 14 regiones mayores. Inicialmente éstas fueron diferenciadas únicamente por un número, pero progresivamente cada una fue recibiendo un nombre.
Desde siempre, en cada vicus los magistrados locales supervisaban el culto que recibían los dioses de cada distrito en santuarios situados en cruces de caminos; con la nueva distribución adquirieron nuevas atribuciones y un mayor prestigio, como ir acompañados en ocasiones de dos lictores y  poder vestir ropas oficiales dentro de su barrio. La mayoría de estos hombres eran libertos lo que le permitió a esta clase social la posibilidad  de poseer un rango y de participar en el poder local.


Altar de lares con el genius de Augusto flanqueado por Cayo y por su hija Julia como Venus. Copia del Siglo II d.C. Florencia. Galleria degli Ufizzi

Augusto patrocinó los santuarios de las cruces de toda la ciudad y los reemplazó por otros de un estilo más refinado, uniendo así su nombre al las deidades que protegían cada barrio. De esta forma el Príncipe estaba presente en cada rincón de la ciudad y en el día a día de la población de cualquier rango social que le hacía ofrendas y le invocaban habitualmente, aunque él no recibía culto directo sino que adoraban en su nombre a los dioses representados junto a él en estos altares. Aquí esta el germen del culto imperial pues al pueblo le resultaba más sencillo invocar a un ser cercano que trabajaba para su bienestar y por satisfacer sus necesidades más básicas que a seres etéreos e intangibles.
Las XIV regiones de la Roma Augustea han llegado hasta nosotros gracias a algunas fuentes antiguas, como el Curiosum urbis regionum XIII y las conocidas como Notitia urbis Roma y serían las siguientes:


  • I .- Porta Capena: toma el nombre de la puerta por la que se entraba en  la  ciudad a través de la Via Apia y se extendía hasta el sur del Celio.
  • II.- Caelimontium: comprendía el Celio, una de las siete colinas de Roma.
  • III.- Isis y Serapis: se llama así debido al santuario de Isis ubicado en la zona de la actual Via Labicana, y comprendía el valle donde se asientan actualmente el Coliseo y el monte Oppio, una de las prolongaciones del Esquilino.
  • IV.- Templo de la Paz: toma el nombre del Templo monumental dedicado a la Paz construido por el emperador Vespasiano. Se desplegaba entre la Velia (colina entre el Palatino y el monte Oppio eliminada para levantar la Via dei Fori Imperiali) y el valle del Esquilino y el Viminal.
  • V.- Esquilae: se denomina así por el Esquilino y llegaba desde parte del Oppio hasta la llanura situada fuera de las murallas servianas.
  • VI.- Alta Semita: se llama como la vía que recorría la dorsal del Quirinal y se ubicaba desde este último hasta el Viminal.
  • VII.- Via Lata: discurría desde la llanura del Campo de Marte hacia el Pincio, más o menos donde hoy se ubica la Via del Corso.
  • VIII.- Forum Romanum Magnum: se situaba entre el valle del Palatino y el Capitolio.
  • IX.- Circus Flaminius: se extendía desde la Isla Tiberina hasta el sector de la llanura hacia el oeste de la Via Lata.
  • X.- Palatium: comprendía la colina Palatina.
  • XI.- Circus Maximus: llegaba desde el Velabro hasta el Foro Boario y el Foro Holitorio.
  • XII.- Piscina Publica: toma el nombre de un monumento hoy desaparecido. Se prolongaba hasta la Via Appia.
  • XIII.- Aventinus: Comprendía el Aventino y la llanura a sus pies a lo largo del Tíber hacia la zona del Emporium, primer puerto fluvial.
  • XIV.- Transtiberim: abarcaba la isla Tiberina y los barrios de la ciudad más allá del Tíber que dieron origen al Trastevere.

Plano de la Roma Augustea
Fuente:  "Planrome2b" di Cassius Ahenobarbus - Opera propria. Con licenza CC BY-SA 3.0 tramite Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Planrome2b.png#/media/File:Planrome2b.png

domingo, 25 de octubre de 2015

Educando a Cayo y a Lucio

“Saludos, Cayo mío, mi querido burrito,  sólo el cielo sabe lo mucho que te echo de menos cuando estás lejos de mí. Pero sobre todo en días como hoy mis ojos anhelan a mi Cayo y, donde quiera que hayas estado, espero que hayas celebrado mi sexagésimo cuarto cumpleaños con salud y felicidad. Imploro a los dioses que el tiempo que me queda de vida lo pase contigo sano y bien, con nuestro Imperio prosperando, y tú y Lucio contribuyendo a ello como hombres y preparándoos para sucederme en el deber de proteger al Estado”.
Aulo Gelio. Noches Áticas. 15. 7, 3

Este fragmento de una carta, escrita el día de su 64 cumpleaños demuestra el gran amor que Augusto sentía por sus nietos Cayo y Lucio, a quienes quiso incluso más que a Marcelo y a Druso, si eso fuera posible.
A pesar de las graves pérdidas que sufrió la familia imperial con pocos años de diferencia, el Príncipe no desesperó pues el futuro de Roma estaba asegurado en las personas de sus adorados pequeños.


Cayo César niño. Siglo I a.C. Roma. Fondazione Sorgente Group

Cayo nació en el año 20 a.C. y fue adoptado por el emperador junto con su hermano Lucio 3 años después (en 17 a.C.), cuando vino al mundo éste último. Al vivir sus padres aún, se llevó a cabo una ceremonia simbólica en la que Augusto golpeaba una balanza tres veces con una moneda de escaso valor delante de un pretor. Los niños pasaron a llamarse Cayo y Lucio César e inmediatamente ambos se trasladaron a vivir con su abuelo, siendo educados por éste, por su padre biológico Agripa y por la emperatriz Livia. Poco pudo opinar al respecto Julia, la madre de los pequeños, quien apenas tuvo oportunidad de participar en la educación de sus vástagos. En compensación, al ser la madre de los príncipes, Julia vio aumentar su prestigio que llegó a equiparar e incluso en ocasiones superar al de Livia (tal y como quedó reflejado en el Ara Pacis Augustae). Con esta acción, Augusto señalaba desde el principio por quienes apostaba como herederos del Principado.


Moneda con Augusto en el anverso y  Julia entre Cayo y Lucio en el reverso. Siglo I a.C.

No obstante tuvieron los mejores preceptores a su cargo, Augusto participó activamente en primera persona en la instrucción de los niños: les dio clases de literatura, les enseñó a nadar e incluso se empeñó en que aprendieran una caligrafía parecida a la suya. Igualmente debió ilustrarles sobre los principios del arte de gobernar tal y como él entendía. Cuando los niños comían con él, se sentaban a sus pies y si lo acompañaban en sus viajes, cabalgaban delante o a ambos lados del carruaje. No sabemos cómo influyó la presencia a veces asfixiante del emperador en la vida de los niños. 


Lucio César niño. Siglo I a.C. Roma. Fondazione Sorgente Group

En torno al año 10 a.C. Augusto eligió al reputado gramático Marco Valerio Flaco como pedagogo de los chicos. Flaco, que ya dirigía un colegio en Roma, no tuvo problemas a cambio de un salario de 100.000 sestercios al año en trasladar a todos sus discípulos a una casa cercana a la de Augusto en el Palatino.
Casi desde la cuna, Augusto siempre expuso a Cayo y a Lucio, al ojo público por lo que eran muy conocidos y queridos por el pueblo. Una consecuencia del exceso de mimos que recibían los niños era que estaban muy mal criados y mostraban en ocasiones conductas irreverentes. Según Dión Casio, “no sólo vivían rodeados de lujo, sino que también ofendían al decoro. Por ejemplo, en una ocasión Lucio llegó sólo al teatro. Prácticamente todos los romanos los adulaban…y, en consecuencia, los chicos estaban cada vez más consentidos”. (Historia Romana. 55, 9, 1-2).



Moneda con Augusto en una cara y los pequeños Césares en la otra

Así y todo, Augusto dejaba claro en cada ocasión que sólo se debían brindar honores a los príncipes “únicamente en caso que los merecieran”. Por ejemplo, en la inauguración del teatro Marcelo en 13 a.C. en la que Cayo, con tan sólo 7 años, participó en una exhibición de juegos troyanos, generando gran expectación, Tiberio le cedió el sitio de honor junto a su abuelo lo que provocó una gran ovación por parte del público que irritó enormemente al Príncipe.
Quizás sólo fuera apariencia, pues Augusto tampoco se molestó mucho en impedir tales manifestaciones; así tras la muerte de Druso él mismo empezó a dar más responsabilidad a los niños. Ya en 8 a.C. llevó con él a Cayo a la Galia donde con sólo 12 años participó en ejercicios militares sin ser aún legalmente un hombre. Del mismo modo, el emperador mandó emitir monedas con el rostro de su nieto mayor. Esto fue sólo el principio de un cursus honorum acelerado pues los hijos adoptivos de Augusto accedieron a todas las magistraturas con bastante menos edad de las exigidas por la ley. Con esmero el Príncipe estaba trazando el camino de la sucesión.

miércoles, 21 de octubre de 2015

La restauración del Mausoleo de Augusto ya tiene fecha de inicio (II)


Mausoleo de Augusto. Siglo I a.C. Roma

Parece ser que por fin se ha podido reunir todo el dinero necesario para la restauración del Mausoleo de Augusto, el más grande del Mediterráneo y uno de los edificios más importantes construidos por el primer emperador romano. A los 4,2 millones de euros procedentes de fondos públicos, se unen los 6,5 millones aportados por la Fundación Telecom Italia. Lo ha anunciado el alcalde de Roma Ignazio Marino el pasado 15 de octubre.

Interior del Mausoleo de Augusto. Siglo I a.C. Roma

Así, si todo va según lo previsto las obras, (que comprenden trabajos de pavimentación, organización expositiva, programas multimedia, cubierta y una pasarela para realizar el recorrido circular) comenzarán en enero del 2016 y finalizarán en marzo de 2017, momento en que el Mausoleo reabrirá sus puertas al público. La restauración comprenderá no sólo la gran tumba imperial sino también la Piazza de Augusto Imperatore, por lo que se creará un nuevo espacio en la ciudad en el que conjugando lo antiguo y lo moderno la memoria del emperador más amado por la Ciudad Eterna estará más viva que nunca, con la dignidad que él se merece.

Reconstrucción ideal del Mausoleo de Augusto. Siglo I a.C. Roma

domingo, 18 de octubre de 2015

El ascenso de Tiberio

A la muerte de Druso se unieron poco después (en 8 a.C.), el fallecimiento de Mecenas y de Horacio, dos de los más grandes amigos y consejeros del emperador. Augusto cada vez se iba quedando más sólo; de sus años de juventud sólo permanecía con vida Livia. No obstante, la pesada carga de gobernar el imperio no le permitía dejarse vencer por el dolor de las ausencias. Aunque si bien es cierto que a partir de entonces, el Príncipe se mostró más severo a la hora de tomar decisiones.
          Una vez pasado el duelo de Druso, enseguida envío a Tiberio a Germania para evitar posibles sublevaciones en la zona. En esos momentos el hijo de Livia tenía 34 años y se había convertido en el único adulto con experiencia con el cual Augusto podía contar para las tareas de gobierno, mientras él se volcaba en la educación de los herederos, que en esa época contaban sólo con 12 años (Cayo) y 9 (Lucio). Augusto se trasladó a la Galia con Cayo para vigilar de cerca las operaciones y aprovechó la ocasión para que el pequeño participara por primera vez en algunos ejercicios militares. Incluso ordenó la emisión de monedas en su honor para pagar al ejército.

Moneda con el rostro del pequeño Cayo César

Tiberio, que estaba demostrando ser un excelente general, logró apagar los focos de rebelión en Germania y construyó fortalezas, siguiendo el ejemplo de Druso, hasta el Elba. Al mismo tiempo deportó a más de 40.000 germanos hacia territorios de la Galia para así tenerlos más controlados.
A pesar de que en época de Augusto, Germania nunca fue pacificada por completo, pues continuamente surgían conflictos con las tribus, a Tiberio se le concedió un triunfo en 7 a.C., el primero que se otorgaba desde que estas celebraciones habían pasado a ser prerrogativa imperial. El triunfo fue la culminación de las campañas de los últimos años en Germania y en los Balcanes que supusieron la incorporación de nuevas provincias en Panonia, en el Danubio y al este del Rin en Germania. Augusto declinó el que el Senado le había ofrecido a él mismo, aunque sí aceptó el honor de que el mes de sextilis se denominara a partir de entonces Augusto.


Tiberio coronado de laurel. Siglo I d.C. Museos Vaticanos. Roma 20418


El Príncipe que estaba de visita en las provincias no restó protagonismo a su yerno en los festejos de su triunfo. Después de la celebración del mismo, en el que Tiberio tuvo siempre muy presente la memoria de su hermano Druso, el hijo de Livia presidió una fiesta para los senadores en el Capitolio, mientras que la emperatriz ofreció otra a las principales damas de Roma. Juntos, madre e hijo dedicaron el Pórtico que Augusto había construido en honor de Livia en la colina del Esquilino. Es reseñable que en estos momentos la relación entre madre e hijo era muy cercana y cordial; en cambio las fuentes ignoran la presencia de Julia, esposa de Tiberio, en las celebraciones, lo que pone de manifiesto el mal momento que atravesaba el matrimonio.


Triunfo de Tiberio en una copa del Tesoro de Boscoreale. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre

Para culminar su buen año, Tiberio fue nombrado cónsul por segunda vez. En su primer discurso anunció que en nombre de su hermano y suyo, restauraría los Templos de la Concordia y de Cástor y Pólux en el Foro Romano. Especialmente a Tiberio le gustaba asociar a los Dioscuros o Gemelos celestiales con su persona y la del desaparecido Druso. Como ellos, los hermanos de Helena de Troya se amaron tanto que cuando uno murió, el otro compartió la vida con él, de modo que ambos estuvieran vivos y muertos en días alternos. Si Tiberio hubiera podido, hubiera hecho lo mismo pues en los festejos del año fue evidente lo mucho que echaba de menos a su querido hermano.


Las tres columnas más hermosas de Roma son las que restan del templo de Cástor y Pólux en el Foro Romano.Siglo I a.C. Roma 2013

A pesar de la gran labor realizada por Tiberio en estos días, Augusto no le reconoció el papel de igual que había otorgado a Agripa. Con estas actitudes ya se percibe el reparo que el Príncipe siempre experimentó hacia su hijastro mayor, por quien nunca sintió un gran afecto.

lunes, 12 de octubre de 2015

Antonia la Menor


Antonia Menor. Siglo I a.C. Museo de las Termas. Roma 2018

Antonia era la menor de las hijas de Octavia y Marco Antonio, de ahí su cognomen. Nació el 31 de enero del año 36 a.C., y nunca llegó a conocer a su padre pues en el momento de su alumbramiento éste ya había partido hacia Egipto para reanudar su relación sentimental con la reina Cleopatra. En consecuencia, cuando el divorcio de sus padres se hizo oficial, se trasladó junto con su madre y hermanos a casa de su tío, el futuro Augusto, donde recibió una esmerada educación que la convirtieron en una mujer culta y refinada.
En el 17 a.C. contrajo nupcias con Druso, el hijo menor de la emperatriz Livia, con el que se había criado. Fue un matrimonio político pero ambos estaban muy enamorados; debido a ello, algo raro en la época, fueron siempre fieles el uno con el otro.

Druso el Mayor. Siglo I. Roma. Museos Capitolinos

Antonia no podía vivir mucho tiempo alejada de Druso por lo que acompañaba a su marido en las campañas militares siempre que era posible. Del matrimonio nacieron tres hijos: el espléndido Germánico (en 15 a.C.), la intrigante Livilla (en 13 a.C.) y el enfermizo Claudio (en 10 a.C.) que llegaría a ser emperador. En todas las representaciones con su esposo se muestra a una mujer radiante heredera de todas las virtudes de las grandes matronas romanas.

Antonia y Druso en el Ara Pacis Augustae. 13-9 a.C. Roma

Sin embargo la felicidad de Antonia se vio truncada poco después al morir Druso prematuramente en el 9 a.C., quedando con sólo 27 años viuda y madre de 3 hijos pequeños. Tan grande era su dolor que pidió a Augusto dispensa para no volver a casarse. El emperador, a pesar de que iba contra sus propias leyes matrimoniales aprobadas años antes, se lo concedió.
Así la bella Antonia se trasladó junto con sus hijos nuevamente a la casa donde había vivido su infancia y se había enamorado de Druso, instalándose con su suegra Livia, a la que estaba muy unida. Del mismo modo, tenía una conexión especial con su difícil cuñado Tiberio, contándose entre las pocas personas que éste apreciaba. Valerio Máximo lo relata así: “Después de la muerte de Druso, aún siendo ella bellísima y encontrándose en la flor de la vida, vivió con la suegra. Durmiendo junto a ella en el mismo lecho Antonia dejó morir su juventud mientras Livia envejecía, afrontando así su viudez”. (Dichos y Hechos memorables. p. 132).

Casa de Livia en el Palatino. Siglo I a.C. Roma

En la Casa de Livia se dedicó a las labores propias de las matronas romanas: el telar y la educación de sus hijos. Germánico era claramente su favorito, pues era la viva imagen de su padre, tan bello y noble de carácter como lo había sido Druso. Livila en cambio era ambiciosa y manipuladora muy alejada del carácter de sus ilustres padres. Por su parte, Claudio, el niño de las mil enfermedades, fue siempre su gran preocupación. Algunas fuentes antiguas nos dejan la imagen de una madre que despreciaba a su hijo “(Antonia) repetía con frecuencia que Claudio había sido comenzado por la naturaleza y no había sido terminado, y cuando quería tachar a alguien de estúpido, decía que era más tonto que su hijo Claudio” (Suetonio. Vida de Claudio.3.2). No obstante, no sabemos hasta que punto son ciertas estas consideraciones porque siempre estuvo al lado de Claudio y cuidó de él hasta el final. De hecho, cuando fue emperador, Claudio le concedió múltiples honores, emitiendo incluso monedas con su rostro.

Monedas con la imagen  de Antonia Menor. Siglo I d.C. 

La vida fue muy injusta con Antonia pues en 19 d.C. tuvo que enterrar a su adorado hijo Germánico muerto con tan sólo 34 años en extrañas circunstancias. Asimismo tuvo que soportar la deshonra de su hija Livila que envenenó a su marido, Druso el menor (hijo de Tiberio) para allanar el camino de su amante Sejano hacia el trono imperial. Dión Casio sostiene que fue la misma Antonia quien descubrió la conjura para derrocar a Tiberio al leer la correspondencia entre su hija y su amante, el favorito del emperador. Ella misma lo puso en conocimiento de Tiberio que mandó matar a Sejano. Continúa Dión contando que “Tiberio había perdonado a Livila pero que fue la propia Antonia, quien por propia iniciativa, la dejó morir de hambre” (Historia Romana. Libro VIII). Otras fuentes sin embargo, dicen que Tiberio mandó a Livila al exilio.

Livila en el Gran Camafeo de Francia. 23 d.C. París. Gabinete de Medallas

Igualmente, tuvo que asistir a la muerte violenta de sus nietos mayores Druso y Nerón (hermanos de Calígula) y a la degeneración de Calígula y sus nietas Agripina, Drusila y Livila.
Precisamente su relación con su nieto Calígula sufrió de grandes altibajos. Éste se fue a vivir con ella en 29 d.C., año en que murió Livia (con quien se había trasladado cuando su madre Agripina fue desterrada). En los inicios de su principado, Calígula colmó a Antonia de todos los honores que en vida disfrutara la difunta esposa de Augusto. Sin embargo, una matrona virtuosa como Antonia no podía soportar la conducta depravada de su nieto a quien una vez sorprendió acariciando lascivamente a su propia hermana Drusila, de ahí que lo reprendiera severamente en múltiples ocasiones, lo que irritaba al joven emperador. Según Suetonio, “A una amonestación de su abuela Antonia, como si no bastara con desobedecerla Calígula contestó: recuerda que todo me está permitido y con todas las personas” (Vida de Calígula. 29,1).

Calígula. Siglo I d.C, Nueva York. Metropolitan Museum of Art

Antonia falleció en 37 d.C, precisamente durante el reinado de Calígula. No se sabe a ciencia cierta si por orden de su nieto o si ésta se suicidó al no poder soportar más el destino de su familia (Calígula acababa de ordenar la muerte de su otro nieto Tiberio Gemelo, algo que Antonia le recriminó con dureza). Sus últimas palabras fueron dirigidas a su amado esposo Druso rogándole perdón por haberle hecho esperar tanto. Sobre la muerte de Antonia cuenta Suetonio que “cuando su abuela Antonia le pidió (a Calígula) una audiencia privada, se negó a recibirla a menos que estuviera presente el prefecto Macrón, y a fuerza de humillaciones y disgustos de este tipo, provocó su muerte, administrándole, no obstante, también veneno según la opinión de algunos; una vez muerta, no le rindió ningún honor, e incluso contempló su pira ardiente desde su triclinio” (Vida de Calígula. 23,2).
Mujer influyente y de gran mérito, Antonia tuvo muchos amigos, entre ellos algunos familiares de Herodes el Grande. Su belleza, testimoniada en los retratos que han llegado hasta nosotros, es heredera de las facciones dulces de su madre y del gran atractivo de su padre. De Octavia heredó también su inmenso virtuosismo. No obstante, era temperamental y con arrojo como Marco Antonio pues nunca dejó de decir lo que pensaba ya fuera a Augusto o a Calígula.

Antonia se despide de su hijo Claudio antes de morir. Fotograma de la serie Yo, Claudio. 1976

Su hijo Claudio al acceder al poder le devolvió todos los honores que Calígula le había arrebatado: le dedicó exequias públicas, una carroza para pasear su imagen por el circo y el sobrenombre de Augusta. De esta época son las monedas acuñadas con la imagen de Antonia y las múltiples esculturas que la representan como Hera o Venus, en las que Claudio no sólo quería aludir a la belleza de Antonia sino también a su papel de progenitora de la gens Claudia.


La Hera Ludovisi es un retrato de Antonia Menor. Siglo I d.C. Roma. Museo de las Termas


Antonia como Venus. Siglo I d.C. Ninfeo Claudiano de Punta Epitaffio, rescatado del mar de Baiae. Museo Archeologico di Campi Flegrei