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miércoles, 14 de septiembre de 2016

La guardia pretoriana


Guardia pretoriana. Relieve de la columna de Trajano. 114 d.C. Roma.


          La guardia pretoriana era la unidad de élite del ejército romano. Aunque ya existía en tiempos de la República como escolta de algunos líderes militares, fue creada de manera permanente por Augusto en torno al año 27 a.C. a partir 9 cohortes, formada cada una por 480 hombres más unos 100 jinetes llamados equites pretoriani. Se encargaban principalmente de custodiar al emperador, tanto dentro de la ciudad de Roma como en los viajes que éste realizaba. En el siglo II d.C. se aumentó a mil el número de integrantes de cada cohorte.
Los guardias pretorianos tenían muchas más ventajas que el resto de los legionarios de ahí que muchos quisieran ingresar en sus filas. No sólo el sueldo era superior (a finales del gobierno de Augusto un pretoriano cobraba 3.000 sestercios frente a los 900 que cobrara un legionario) sino que ingresaban numerosos donativos extraordinarios tanto cuando se nombraba un nuevo emperador como por campañas victoriosas o celebraciones especiales. Por ejemplo, en su testamento Augusto legó 1.000 sestercios a cada pretoriano frente a los 300 que dejó a cada legionario.


Recreación de un pretoriano del Siglo I
Fuente: De Greatbeagle - Trabajo propio, CC BY 3.0, 

Además, al estar acuartelados en Roma los pretorianos no tenían que pagar el suministro de trigo, que sí se detraía del estipendio del legionario. Igualmente, a los pretorianos se les proporcionaban sus armas y al cuerpo de caballería, incluso los caballos y el alimento para éstos, sin coste alguno. También los años de servicio eran menores, 16 en lugar de 20, y gozaban de ventajas judiciales tales como derecho a ser juzgados dentro de su campamento y el derecho de juicios más rápidos cuando eran ellos los demandantes. Asimismo, al jubilarse recibían tierras libres de impuestos o una cantidad de dinero que en el año 6 d.C. Augusto estipuló en 20.000 sestercios.


Estela funeraria del pretoriano Pomponio Próculo. L’Aquila. Museo Nacional de los Abruzzo

Sin embargo, al igual que los legionarios los pretorianos debían ingresar una parte de su sueldo en las arcas de la unidad, así como la mitad de los donativos recibidos, que posteriormente se le devolvían cuando se licenciaban. Del mismo modo tenían prohibido el matrimonio legal durante los años de servicio.
Los candidatos a guardia pretoriano debían ser ciudadanos romanos entre 17 y 20 años, ostentar una buena forma física y una altura mínima de 1,75 metros, aunque era imprescindible una buena carta de recomendación. Hasta el siglo II d.C. los reclutas procedían principalmente de la parte central y septentrional de Italia, de Hispania, Macedonia y Nórico. A partir del siglo III los pretorianos se reclutaban entre los soldados de las legiones acantonadas en las fronteras del Imperio.



Guardia pretoriana. Relieves del arco de Claudio. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre

A su mando estaban normalmente dos prefectos del pretorio, que pertenecían generalmente al orden de los caballeros, con gran experiencia militar. Esta figura llegó a acumular mucha influencia y poder, convirtiéndose en ocasiones en los principales consejeros del emperador, como Lucio Elio Sejano con Tiberio o Sexto Afranio Burro primero y Cayo Ofonio Tigelino después con Nerón. Del mismo modo se convirtieron a veces en figuras determinante a la hora de nombrar un nuevo emperador como el caso de Nevio Sutorio Macrón que ayudó a Calígula en su ascenso al poder o el famosísimo caso de Claudio investido emperador por la guardia pretoriana a pesar de la oposición del Senado que ansiaba regresar a la República.
Los pretorianos vivían en el Castra Praetoria, que en tiempos de Tiberio, en el 23 d.C. se trasladó a uno de los lugares más altos del noreste de Roma en las cercanías del monte Viminal. Estaba rodeado por murallas de 3,5 metros de altura jalonadas por torres con una capacidad para 12.000 hombres. Delante del campamento había un campo de entrenamiento que servía también para ceremonias religiosas y desfiles militares.



 Porta Praetoria. Restos de la Castra Praetoria. Siglo I d.C. Roma
Fuente: De No machine-readable author provided. Joris assumed (based on copyright claims). - No machine-readable source provided. Own work assumed (based on copyright claims)., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=768457

Una vez superado el entrenamiento, el pretoriano tendría que asumir las múltiples funciones derivadas de su puesto. La principal de éstas era la protección del emperador tanto en su palacio como en sus desplazamientos. Cada día una cohorte con sus centuriones y tribuno al mando se dirigía hasta el Palatino. Durante el servicio en Palacio los pretorianos vestían una toga, en cuyos pliegues llevaba una daga oculta. También acompañaban al César en sus desplazamientos fuera de Roma, incluso de enviaba un destacamento que fuera por delante para explorar la ruta. Acompañaban incluso al emperador en su viaje fúnebre. Por ejemplo, el cuerpo de Augusto fue trasladado hasta las puertas de Roma por 40 pretorianos.
No obstante, la guardia pretoriana era también una verdadera fuerza militar. El emperador cuando entraba en campaña les ordenaba acompañarlo o enviaba un destacamento para guiar sus pasos.
De los vestigios arqueológicos se desprende que el equipamiento de los pretorianos era similar al del resto de legionarios si bien llevaban motivos específicos en sus escudos como el rayo alado, la luna, las estrellas o el escorpión, signo zodiacal de Tiberio. Sus portaestandartes llevaban enseñas con las efigies de los diferentes emperadores y eran cubiertos por una piel de león.


Estandarte de la guardia pretoriana

jueves, 8 de enero de 2015

El amanecer de un Imperio


Imperio romano en tiempos de Augusto. 30 a.C. 6 d.C.

Como ya hemos indicado el poder de Augusto se cimentaba sobre todo en el control de ejército por lo que las primeras medidas de su gobierno fueron encaminadas a una reorganización de las fuerzas militares. Para ello, redujo las 60 legiones que existían en el 31 a.C. a 28, que aglomeraban a unos 150.000 hombres, todos ciudadanos romanos dando lugar a un ejército profesional romano, en el que los soldados se alistaban voluntariamente. Complementó estas legiones con el mismo número de tropas auxiliares, no ya de ciudadanos romanos, sino reclutados en todos los dominios bajo su mando que solían prestar servicio en las cercanías de su lugar de origen, por lo que las provincias podían intervenir en su propia defensa sintiéndose parte del Imperio y no territorio sometido. Al mismo tiempo creó dos flotas permanentes.
Para pagar al ejército Augusto estableció el aerarium militare, donando 170 millones de sestercios con el que se remuneraba tanto a los soldados activos como a los retirados; en esto de alguna forma el Príncipe fue un precursor de las pensiones. Asimismo, a los veteranos les regaló tierras dando lugar a la creación incluso de colonias para establecerlos como es el caso de Mérida (Emerita Augusta).

Guardia pretoriana. Relieves del arco de Claudio. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre

En el 27 a.C. creó la Guardia Pretoriana que en origen era su guardia personal en el campo de batalla y que evolucionó hacia Guardia Imperial con un gran peso político pues alcanzó tal poder que podían nombrar y deponer emperadores. En principio se crearon 9 cohortes, cada una de ellas con unos 480 hombres más 100 jinetes. Su sueldo era más elevado que el de otros legionarios (a comienzos de la era imperial un pretoriano cobraba 3.000 sestercios frente a los 900 que ganaba un legionario). Esta guardia estaba al mando de dos prefectos de pretorio, que debían ser militares experimentados pertenecientes al orden de los caballeros.
Además, Augusto instauró un cuerpo de bomberos institucionalizado formado por un contingente humano que oscilaba entre los 500 y 1000 hombres que repartidos en 7 unidades cubrían los diferentes sectores en la ciudad. También introdujo tres cohortes urbanas para la defensa de la ciudad. Nombró a un Praefectus vigilum al mando directo de los cuerpos de vigilancia y antiincendios de Roma.

Cuartel de los cuerpos de vigilancia. Ostia Antica. 2013

Fundó también un sistema oficial de correos  con el establecimiento de una serie de postas gestionadas por el Praefectus vehiculorum. La mejora y ampliación de la red viaria facilitó la comunicación entre los ciudadanos del Imperio y una gran movilidad del ejército.
Por otro lado, Augusto redujo el número de senadores de 1000 a 800 en una primera restructuración  que hizo de la institución en el 28 a.C. En posteriores purgas en 18 y 11 a.C, consiguió reducir el número a 300; estas medidas le valieron gran animadversión.

Foro romano. Al fondo la Curia Julia. Roma 2013

Sin embargo, comprometido con los más desfavorecidos, en 29 a.C., el Príncipe pagó 400 sestercios por persona a un total de 250.000 ciudadanos.
Las Reformas económicas tuvieron un gran impacto sobre el éxito posterior del Imperio. Abolió los antiguos impuestos el stipendium (contribución fija y arbitraria), el diezmo y derechos de pastoreo. Hizo que una gran parte del terreno del Imperio romano pasase a estar bajo control e imposición directa de Roma. La medida aumentó considerablemente los ingresos que Roma percibía de los territorios conquistados regularizando el flujo entre Roma y las provincias. Los impuestos en época de Augusto iban en función del censo de población, con cuotas fijas para cada provincia dependiendo del número de habitantes. Los ciudadanos de Roma e Italia pagaban impuestos indirectos, mientras que las provincias pagaban impuestos directos. Había dos impuestos: el tributum capitis (pagado en algunas provincias por todos los adultos, y otras sólo por los varones) y el tributus soli (impuesto sobre las tierras y otros bienes materiales).

Augusto como magistrado. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre

Otra reforma importante fue la abolición del sistema privado de recolección de impuestos que ejercían los publicanos (contratistas privados que habían llegado a acumular suficiente poder para influir en política) que sería reemplazado por un sistema público de carácter funcionarial de recaudadores de impuestos. Los publicanos se quedaban con todo lo que pudieran recaudar por encima de lo establecido, por lo que al eliminarlos Augusto creó un sistema más justo y regularizado, aunque siguieron existiendo otros impuestos como los derechos de aduana, más imprevisibles.
A su vez, en las provincias adjudicó un sueldo fijo a los gobernadores para evitar los abusos.
Junto a todo este tipo de medidas, otra de las prioridades de Augusto era embellecer su amada Roma, obra que ya había comenzado durante el triunvirato pero que ahora su poder preeminente le permitiría culminar.

Templo de Saturno. Sede del Erario. Siglo IV a.C. Roma 2005