Julia Menor niña en un fragmento del Ara Pacis Augustae. 13-9 a.C. París. Museo del Louvre
Vipsania Julia Agripina, conocida como Julia
Recibió una educación
austera y rígida como el resto de las mujeres de la familia imperial destinada
a convertirla en una virtuosa matrona a la antigua usanza romana. Con esa
finalidad Julia tuvo que aprender a trabajar la lana, e igual que ocurría con
su madre y con su hermana Agripina, se registraba a diario todo lo que hacía o
decía.
Se casó con Lucio Emilio
Paulo, primo suyo por parte de padre (éste era hermanastro de Julia la mayor al
ser ambos hijos de Escribonia). Emilio Paulo fue cónsul en el año I d.C. Del
matrimonio nacieron dos hijos.
Sin embargo, Julia,
quizás por rebeldía ante lo ocurrido a su madre y hermanos, al igual que
aquella se resistió a seguir el camino de moralidad y virtud marcado por su
abuelo. Así, era asidua a fiestas donde cultivaba amistades poco
recomendables a ojos del emperador. Como a su progenitora a la joven Julia le
placía el lujo y la ostentación, por lo que no dudó en hacerse construir villas
tan suntuosas que escandalizaron tanto Augusto que las mandó derribar: “(Augusto) detestaba las casas de campo
grandes y suntuosas, e incluso hizo demoler hasta sus cimientos las que su
nieta Julia había levantado con grandes gastos”· (Suetonio. Vida de Augusto. 72.3)
El descubrimiento de la
relación ilícita que Julia mantenía con Décimo Junio Silano, uno de sus amantes
más conocidos, conllevó que en 8 d.C., fuera desterrada a la pequeña isla de
piedra caliza de Trimero. No sabemos por qué pero los gastos de la joven fueron
pagados por Livia. Allí tuvo un hijo al que Augusto se negó a reconocer como
legítimo. Décimo Junio Silano también fue obligado a partir al exilio.
No obstante queda la
duda si detrás de estos delitos no había también una conspiración para acabar
con la vida del Príncipe en la que estaría implicado el marido de Julia. Éste
fue condenado a muerte ese mismo año. O la conjura provocó el destierro de
Julia o ésta fue una muestra de insurrección contra el mismo.
Isla Trimero
Colateralmente el
asunto de Julia tuvo como consecuencia el destierro del poeta Ovidio a Tomi,
sin saber a ciencia cierta los motivos. Puede ser que como amigo de Silano
hubiera favorecido los encuentros clandestinos de los amantes que quizás hayan
sido descubiertos en la propia casa del poeta, o también se sospecha que él
mismo fuera amante de la nieta del emperador. Lo cierto es que Augusto no
permitió nunca a Ovidio volver del destierro a pesar de sus súplicas.
El Príncipe no podía
ocultar su amargura por el devenir de su descendencia por lo que cuando alguien
le nombraba a Póstumo o a las dos Julia citaba los versos que Homero puso en
boca de Héctor: ¡Ojalá no me hubiera
casado y hubiera muerto sin descendencia! (Ilíada, 3, 40). Igualmente se refería a ellos como “mis tres forúnculos” y “mis tres llagas abiertas” (Suetonio. Vida de Augusto. 65,4).
Ovidio
Sólo nombró a Julia en
el testamento para impedir que la enterraran junto a él, al igual que a su
madre Julia.
Julia la menor
sobrevivió al emperador 15 años, muriendo en el 29 d.C. a la edad de 48 años,
tras pasar 21 en el exilio.


