miércoles, 27 de marzo de 2019

Nerón y Agripina


Nerón y Agripina en una moneda


         La relación entre Nerón y Agripina siempre fue tumultuosa y oscilante entre el amor y el odio, ambos sentimientos llevados a sus máximos extremos.
Nerón apenas recordaba a su madre cuando en el año 41 (tras el asesinato de su tío Calígula), se reencontró con ella a la vuelta del exilio. El niño tenía en aquel momento 4 años. Entonces vio cómo su vida cambiaba enormemente pues, de habitar con su tía Domicia en una ambiente humilde se trasladó a vivir con Agripina y su nuevo esposo, uno de los hombres más ricos de Roma.
Desde que nació, Nerón había sido la única obsesión de su madre ¿lo quería verdaderamente o era simple ambición lo que la ataba a su pequeño?. A pesar de los grandes proyectos que Agripina planeaba para su hijo (único descendiente de Germánico y tataranieto de Augusto), que fueron evidentes desde el primer momento al solicitar a Calígula que le pusiera nombre (con la esperanza que lo adoptara y lo designara sucesor), pienso que Agripina quería a su hijo. Su pasión por él nace de la soledad de la mujer, huérfana de padres desde su más tierna infancia y obligada a contraer matrimonio con un marido despreciable siendo apenas una adolescente que no le profesaba el más mínimo cariño. ¿Cómo no iba a querer en estas circunstancias al fruto de su vientre?. No es extraño que se volcara en él pues el bebé era lo único enteramente suyo, el único ser que podía inspirar amor en una mujer con corazón pétreo, consecuencias de una vida carente de afectos.

Agripina coronando a Nerón. Siglo I d.C. Afrodisias, Museo


          Cuando se convirtió en emperatriz, Agripina ya no tuvo reparos en preparar el camino de su hijo al trono, algo que ella consideraba legítimo pues Claudio sólo era sobrino nieto de Augusto, mientras que ella era su biznieta e hija de Germánico. En Nerón confluían las sangres Julia y Claudia en mayor medida que en la descendencia legítima de Claudio.
En esta época, ninguna fisura hay en la relación entre madre e hijo. Ella lo mima hasta la saciedad y lo cubre de honores, que Claudio tolera. Él, consciente de su papel decisivo en su acceso al trono imperial, la complace en todo: su primer santo y seña fue dedicado a ella, “la mejor de las madres”, permite esculturas en las que Agripina corona sus sienes y monedas en las que ambos están al mismo tamaño. Nunca una madre fue más honrada por un hijo. No hay ningún indicio de que el amor entre ellos no sea sincero en estos momentos, incluso excesivo en una sociedad que no toleraba las muestras públicas de afecto.
De ahí los rumores de incesto entre ambos que los persiguió desde siempre, aunque ninguna fuente antigua los confirman. Incluso existen divergencias entre ellas, mientras Tácito afirma que “Agripina, en su pasión por conservar el poder llegó hasta tal punto que en pleno día, a horas en que Nerón se hallaba excitado por el vino y el banquete, se ofreció varias veces a su hijo borracho, muy arreglada y dispuesta al incesto” (Anales, XIV, 2), Suetonio señala que fue Nerón quien “deseó incluso tener trato carnal con su madre” (Vida de Nerón, 28, 2). Lo que sí coinciden ambas fuentes es que nada llegó a ocurrir entre ellos. Por tanto, pienso que esa historia fue una treta más de Agripina para desprestigiar a su hijo, y que si en la época se dio veracidad fue por el carácter extremo de la relación entre ambos.                                                                                                                                      
Moneda que representa a Agripina junto a Nerón
   
¿Cuándo empezaron los problemas entre ellos? Claramente, cuando Nerón empezó a convertirse en un hombre y a no soportar la absoluta posesión que Agripina pretendía ejercer sobre él. 
Varios episodios que ya hemos ido desgranando evidenciaron el distanciamiento entre ellos: la pretensión de Agripina de ocupar un sitial junto a Nerón para recibir a los embajadores abortada por el emperador en el último momento (en Roma ninguna mujer podía sentarse junto el Príncipe en actos de gobierno), la voluntad de la otrora emperatriz de interferir en la vida privada de su hijo (por ejemplo sus protestas airadas ante la relación de éste con la liberta Acté) y, por último, cuando fue consciente de que Nerón reaccionaba a sus presiones alejándose cada vez más de ella, sus amenazas de elevar a Británico al trono. A partir de aquí la ruptura fue total.

viernes, 15 de marzo de 2019

La muerte de Británico


Británico y Nerón. Siglo I d.C. Afrodisias (Turquia)

        Las amenazas de Agripina empezaron a poner nervioso a Nerón, de carácter inseguro por naturaleza, lo que provocó que aumentaran sus reservas en relación a Británico. Agripina insistía que se “declaraba dispuesta a marchar con él [Británico] a los cuarteles; pedía que se oyera, por una parte, a la hija de Germánico, por otra a Burro, un inválido, y a Séneca, un desterrado, reclamando el uno con su mano truncada y el otro con su lengua de profesor el gobierno del género humano” (Tácito, Anales, XIV, 3).
         El siguiente episodio que alteró al emperador fue durante la fiesta de las Saturnalia; en un banquete organizado por él mismo jugaron entre los jóvenes a un juego que designaba a que persona participante tocaría reinar. La suerte recayó sobre Nerón, que como dictaba el juego podía trasladar al comensal que decidiera una orden. Éste eligió a Británico pidiéndole que cantara un poema (con la esperanza de ridiculizarlo). El adolescente en cambió  “entonó un canto en el que daba a entender que había sido derribado del trono de su padre y del supremo poder” (Tácito, Anales, XV, 2). Esto provocó una gran compasión de todos los presentes hacia el hijo de Claudio. Nerón se mostró consternado ante la idea de que Británico levantara tanta simpatía.


Britanico. Siglo I d.C.

          En este ambiente, a mediados de febrero del año 55, Nerón organizó otro banquete en el que invitó a toda la familia: a su madre, a su esposa Octavia y a Británico. Durante la comida Británico empezó a ahogarse, mientras intentaba respirar sin lograrlo. Múltiples espasmos sacudieron su cuerpo ante la mirada angustiada de los que lo rodeaban, que no pudieron hacer nada para salvar la vida del joven. Desde ese primer momento todas las miradas recayeron sobre Nerón, que indicó que la muerte la había provocado un ataque de epilepsia. Agripina no tardó en expandir la versión de que el emperador había asesinado a Británico.
Los tres historiadores antiguos más críticos con Nerón: Tácito, Suetonio y Dión Casio lo admitieron sin reservas. Sin embargo, otros como Plutarco (que detalla pormenorizadamente en su obra los crímenes del emperador) o Flavio Josefo (contemporáneo a aquel) no mencionan en su obra algo tan relevante si hubiera sido cierto. Algunos autores actuales como el italiano Massimo Fini sostienen la inocencia de Nerón y sus argumentos tienen sentido según mi opinión. He resumido los que considero más interesantes.
En primer lugar, Nerón de ninguna manera era un usurpador pues como tataranieto de Augusto tenía derecho legítimo al trono imperial. Hay que recordar que Augusto cuando adoptó a Tiberio obligó a éste a que adoptara a Germánico, casado con Agripina la mayor, nieta del primer emperador. Por tanto, si Germánico no hubiera muerto prematuramente y teniendo en cuenta que fue su único nieto, hubiera sido el heredero legítimo del Imperio. Británico en cambio sólo era descendiente de Augusto a través de sus padres, ambos hijos de los sobrinos nietos del primer emperador. Además en Roma la adopción tenía una gran importancia pues el hijo adoptivo tenía los mismos derechos que un hijo natural.


Nerón. Siglo I d.C. Roma. Antiquario del Palatino

En segundo lugar, el joven Británico sufría de epilepsia como algunos miembros de la dinastía julio Claudio con anterioridad. Por otro lado, algunos investigadores han demostrado que no existían venenos tan fulminantes en la antigua Roma. Incluso Claudio sufrió una gran agonía durante bastantes horas antes de morir.
En tercer lugar, si Nerón vivía en el mismo palacio que su hermanastro ¿tenía necesidad de envenenarlo públicamente delante de todo el mundo señalándose como el principal incitador?. La idea parece un tanto descabellada.
Finalmente, cabe reseñar que el futuro emperador Tito fue gran amigo de Británico y nunca acusó a Nerón  de haberlo asesinado.
Massimo Fini concluye diciendo que probablemente Británico murió a causa de un aneurisma provocado por el ataque epiléptico.
Aunque no considero descabelladas las teorías de Fini, tengo que reconocer que a Nerón le vino muy bien la desaparición de Británico no sólo porque eliminaba a un rival directo, que siempre podía agrupar en sí a personas contrarias a su Principado, sino que fue un gran golpe para Agripina, que se quedó sin argumentos ante la lucha de poder que había iniciado contra su  hijo.

sábado, 9 de marzo de 2019

Nerón se distancia de Agripina


Nerón y Agripina en una moneda

Nerón cada vez más hastiado de las luchas por controlar su voluntad entre su madre y Séneca comenzó a alejarse progresivamente de los dos. Contribuyó a ello la entrada en la vida del joven de nuevos amigos, siendo el más importante Marco Salvio Otón, que le animaba a una vida más mundana, alejada de la estricta doctrina de Séneca, que le recordaba continuamente cuáles eran sus obligaciones.
Así, el emperador empezó a frecuentar los barrios menos recomendables de Roma en los que encontraba cada vez nuevos estímulos y experiencias. El momento álgido de este tipo de vida se produjo cuando Nerón se enamoró profundamente por primera vez en su vida. El problema es que su amada era una liberta llamada Acté.
Nerón estaba casado desde hacía años con la hija de Claudio, Octavia, una joven matrona virtuosa que como la hermana de Augusto del mismo nombre era muy amada y respetada por el pueblo. Teniendo en cuenta el gusto por la extravagancia de Nerón, hacía tiempo que la dulce Octavia lo aburría enormemente.


Supuesto retrato de Claudia Octavia. Siglo I d.C. Museo de las Termas. Roma 2018

Desde el momento que Agripina se enteró de la relación de su hijo con una ex -esclava, montó en cólera. De este modo Nerón (para evitar conflictos con su progenitora) veía a su amante a escondidas con la ayuda de Séneca, que aunque tampoco veía la unión con buenos ojos, lo disimulaba mejor; al mismo el tiempo, el filósofo veía una oportunidad de separar al joven César de la influencia de su madre. Poco a poco Nerón fue relajándose y desafió a su madre cuando manifestó su deseo de divorciarse de su esposa para contraer matrimonio con Acté.
Eso fue la gota de la paciencia de Agripina que enfurecida comenzó a recordarle a Nerón que sólo a ella debía el Imperio. No obstante, cuanto más rabiosa se mostraba la hija de Germánico más rebeldía causaba en su hijo, “Agripina, con una reacción típicamente mujeril, bramaba que tenía como rival a una liberta, como nuera a una sierva, y otras cosas por el estilo; no esperaba al arrepentimiento o la saciedad de su hijo, y cuanto más deshonrosamente lo increpaba, más hacía arder su pasión, hasta el punto de que dominado por la fuerza del amor, abandonó toda consideración para con su madre y se puso en manos de Séneca” (Tácito. Anales. Libro XIII,1).
Continúa Tácito contando que entonces Agripina cambió de táctica y empezó a mostrarse zalamera con el joven, ofreciéndole incluso su alcoba para sus encuentros íntimos con su amante. Pero los nuevos amigos de Nerón lo instaban a no dejarse engañar por la falsedad de la mujer. Otro incidente entre ellos se produjo cuando Nerón decidió hacer un espléndido regalo a Agripina para aliviar la tensión entre ellos, “casualmente por aquellos días el César, tras examinar los atavíos con que habían resplandecido las esposas y las madres de los príncipes, eligió un vestido y unas piedras y la envió como regalo a su madre, sin escatimar nada y adelantándose a ofrecerle lo mejor y lo que las demás mujeres ambicionaban. Pero Agripina exclama que con aquello no se enriquecía su ajuar, sino que se la privaba del resto, y que su hijo repartía lo que, en su totalidad, poseía gracias a ella” (Tácito. Anales. Libro XIII,4).
Muy irritado por el incidente, Nerón se vengó despidiendo al liberto Palas (el más firme aliado de Agripina, quien apostó por ella para que Claudio la tomara en matrimonio). Así, la otrora emperatriz perdía su más importante fuente de información cercana de Nerón.




Supuesto busto de Británico. Siglo I d.-C. Roma, Museos Vaticano

 Por ello, Agripina se atrevió a usar su última, y más peligrosa baza: Británico. El hijo de Claudio tenía ya 14 años, y hasta ese momento vivía marginado en la corte. La madre del emperador comenzó a amenazarlo con usar sus influencias para promover a Británico como legítimo heredero al trono imperial “Agripina, perdiendo el control, se lanzó a asustarlo y a amenazarlo [a Nerón], sin recatarse de proclamar ante los oídos del príncipe que Británico ya había crecido, que era estirpe verdadera y digna de recibir el imperio, ejercido por un advenedizo adoptado, y en medio de agravios a su madre” (Tácito. Anales. Libro XIV,2).
Después de esto, las relaciones entre madre e hijo quedaron completamente rotas, a pesar que durante un tiempo ambos se molestaron en guardar las apariencias.

viernes, 1 de marzo de 2019

Inicia el Principado de Nerón


Nerón. Siglo I d.C. Munich. Glyptotek

Los primeros años del Principado de Nerón, según coinciden todas las fuentes, fueron de gran prosperidad para el Imperio y de una buena administración por parte del joven emperador (recordemos que sucedió a Claudio con tan solo 16 años). En los meses iniciales de su gobierno cedió el control y la gestión de la mayoría de los asuntos a su madre a Agripina, pero quiso dejar claro que gobernaría siguiendo el modelo de Augusto.
Según Suetonio “hizo gala, en cuantas ocasiones se le presentaron, de liberalidad, de clemencia, e incluso de amabilidad. Abolió o disminuyó los impuestos demasiado gravosos. Redujo a la cuarta parte las recompensas establecidas para los delatores de las infracciones a la ley Papia. Repartió al pueblo 400 sestercios por cabeza; asignó a todos los senadores de ilustre abolengo, pero carentes de patrimonio, unos emolumentos anuales que ascendieron en algunos casos a quinientos mil sestercios, e igualmente a las cohortes pretorianas una distribución gratuita de trigo todos los meses” (Vida de Nerón, 10, 1).
No obstante, las influencias que ejercían sobre él su madre Agripina, su tutor Séneca y el Prefecto del Pretorio Afranio Burro empezaron a agobiar a Nerón a medida que aumentaba la rivalidad entre ellos para controlarlo.



Agripina la menor, Siglo I d.C. Roma, Centrale Monemartini

El primer encontronazo entre sus consejeros surgió cuando una embajada Armenia llegó a Roma para solucionar una serie de problemas que se habían originado en aquel territorio. Agripina dio por supuesto que ella debía sentarse junto a su hijo para recibirla. Séneca se escandalizó por lo que convenció al emperador para que cuando su madre entrara en la sala descendiera del trono, le saliera al encuentro y la invitase a colocarse en otro lado. Algo que irritó tremendamente a la enérgica Agripina, quien solía recordar continuamente a su hijo a quien le debía su actual posición de poder.
La crisis armena se resolvió con el envío de un veterano de las legiones de Germania para que pusiera orden. Mientras tanto en Roma, Nerón siguió gobernando de forma benévola: declaró que se habían terminado los juicios por traición, no aceptó honores desmesurados y actuó demostrando clemencia. La primera vez que le pusieron una sentencia a muerte para que la firmara afirmó que ojalá no supiera escribir.



Busto de Séneca. Siglo XVII. Madrid. Museo del Prado
Fuente: De Jean-Pol GRANDMONT - Fotografía propia, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27620840

A pesar de ello, la rivalidad creciente entre Agripina y Séneca angustiaban a Nerón cada vez más, pues los dos querían manipularlo para que hiciera su voluntad. Y a ambos los necesitaba: no podía prescindir ni de la red de aliados y experiencia de gobierno de su madre ni de la cercanía de su tutor al Senado. Pero cada día se cansaba más de los dos y más deseaba volar en solitario. Si bien no podía renunciar a ninguno, como hemos comprobado en el asunto de Armenia Nerón veía más beneficiosa la influencia de Séneca y determinados acontecimientos acabaron alejándolo cada vez más de su madre, cuya asfixiante presencia pretendía imponerse hasta en los asuntos más íntimos de la vida de su hijo. Y eso no podía agradar a Agripina.

viernes, 22 de febrero de 2019

Tras las huellas de Nerón (2ª Parte)


Nerón niño. Siglo I d.C. Detroit, Instituto


Para bucear en la personalidad del emperador, tendremos que viajar hasta su complicada infancia. Nerón nació siendo emperador su tío Calígula. Su padre, Domicio Enobarbo, 32 años mayor que su madre, era un hombre despreciable, según opinión de muchos. Las primeras palabras que dedicó al recién nacido cuando se lo pusieron a su pies, a fin de que lo reconociera, fueron las que recoge Suetonio “al recibir [Domicio] las felicitaciones de sus amigos, exclamó que nada podía nacer de Agripina y de él que no fuera detestable y para desgracia pública” (Vida de Nerón, 6,1-2).



El pequeño Nerón aún con la bulla infantil en su cuello. París. Museo del Louvre

Así y todo, el pequeño fue desde el primer momento el centro del mundo de su madre que concentró en él todas sus ansias de poder y las frustraciones de su matrimonio. De hecho propuso a su hermano Calígula que le pusiera nombre (con la esperanza que éste que no tenía herederos, lo tuviese en cuenta para una futura sucesión) pero el depravado emperador se burló de la propuesta y le sugirió el nombre del tío de ambos, Claudio, al que todos consideraban idiota. Agripina lo rechazó con desprecio.
Cuenta una leyenda que siendo sólo un bebé intentaron asesinar a Nerón mientras dormía por orden de Mesalina, que veía peligrar la posición futura de su hijo Británico y que los atacantes huyeron al ver salir una serpiente debajo de la almohada. En realidad Agripina inventó esta historia al encontrar en la cuna de su hijo una piel de la muda de una serpiente. Con ella le hizo un brazalete engarzado en oro que Nerón llevaba siempre hasta que el recuerdo de su madre empezó a atormentarlo. En sus momentos difíciles volvió a buscarlo sin éxito. (Suetonio. Vida de Nerón, 6,4).


Nerón adolescente. Siglo I d.C. San Petesburgo. Museo del Hermitage

Entre los años 39-40 cuando Nerón contaba con menos de 3 años se quedó solo de la noche a la mañana: su madre fue enviada al exilio por su hermano Calígula y su padre Domicio murió de hidropesia. El pequeño pasó a estar bajo la tutela de su tia Domicia Lépida, hermana y supuesta amante de su padre, con la que Agripina tenía una pésima relación. Aunque Enobarbo había dejado parte de su patrimonio a su hijo, Calígula se lo confiscó, por lo que se convirtió en una carga para una mujer soltera y austera como Domicia, aunque más cariñosa con él que la intratable Agripina. En definitiva, en sus primeros años de vida Nerón recibió muy poco afecto. Y eso lo marcaría durante toda su vida. Sus primeros maestros fueron un barbero y un bailarín, algo nada normal en un miembro de la familia imperial. Sólo de ellos y de sus nodrizas Eglogle y Alejandra recibió cariño a tan corta edad. Ambas le fueron leales hasta la muerte.
Durante el año 41, tras el asesinato de Calígula, Agripina volvió del exilio. Nerón (que sólo contaba 4 años) vio cómo nuevamente se le apartaba de un ambiente que parecía agradarle para enfrentarse a una educación más severa, pues Agripina estaba horrorizada por la educación que estaba recibiendo su hijo. Así que trajo a Séneca del exilio para que lo educara. Su autoritarismo agobiaba al niño, que cuando mostró síntomas de preferir a la tía, dio lugar sin pretenderlo a una guerra entre las dos mujeres. Años después, siendo emperatriz, Agripina hizo a acusar a Domicia de complot contra Claudio por lo que fue condenada a muerte. Nerón fue obligado por su madre a testificar contra su tía. Algo que le costó superar.



Nerón. Siglo I d.C.


Así, a una tierna edad, tenemos al joven Nerón atemorizado y manipulado por una madre que lo dominaba por completo, creando en él una serie de inseguridades y una baja autoestima, sentimientos que originarán la principal nota característica de su carácter: la necesidad compulsiva de reconocimiento.
Por ello, todos los honores que le otorgó Claudio siendo muy joven, sin que hiciera nada para merecerlo (reconocerlo como hijo adoptivo, hacerle destacar en actos públicos frente a Británico, dejar que se diera baños de masas cada vez con más frecuencia) fueron modelando un carácter caprichoso y mimado en una persona que en lo más profundo de su interior se sentía tremendamente sola y perdida, encerrada en una vida creada a su medida sin que nadie le hubiera preguntado si la deseaba.
“Cuando todavía era un niño de corta edad, durante las representaciones del circo participó en los juegos troyanos con el mayor arrojo y cosechando un gran éxito. A los once años fue adoptado por Claudio y entregado a Anneo Séneca […]. Cuando fue presentado en el Foro después de vestir la toga viril, prometió al pueblo un reparto extraordinario, a los soldados un donativo, e hizo desfilar a los pretorianos marchando a la cabeza de ellos escudo en mano; luego dio las gracias a su padre [Claudio] en el Senado. Ante éste mismo, a la sazón cónsul, defendió a los habitantes de Bolonia en latín, y a los rodios e ilienses en griego. Administró también justicia por primera vez como prefecto de Roma durante el sacrificio de las fiestas Latinas, rivalizando los más prestigiosos abogados en presentarle no las demandas corrientes, de rápida tramitación como es costumbre, sino un sinfín de casos de la mayor importancia, a pesar de haber sido prohibido por Claudio” (Suetonio, Vida de Nerón 7).


Nerón. Siglo I d.C. Museo de las Termas. Roma 2018

Séneca se dio cuenta del inconformismo de su joven pupilo cuando se puso al frente de su educación, pues enseguida percibió que no era un trabajo fácil moldear su pensamiento. Así y todo, se empeñó en enseñar a Nerón las vías más adecuadas para alguien que va a ejercer el más grande poder. De ahí que centrara sus enseñanzas en lo que él consideraba los pilares fundamentales de los que gobiernan: disciplina y apoyo de las legiones, obediencia, respeto por el deber y la defensa de la familia y de las tradiciones ancestrales romanas como centro de la vida del individuo. También intentó inculcarle el valor sagrado de la benevolencia y la piedad.
A pesar de la rebeldía del adolescente la influencia de Séneca se sintió sobre todo en los primeros 5 años de su reinado, de hecho cuando le presentaron su primera sentencia de muerte Nerón expresó que desearía no saber escribir. A medida que fue rodeándose de otros círculos, fue alejándose de las enseñanzas del filósofo cordobés.
De hecho, uno de los hobbies favoritos de Nerón en los primeros años de su Principado era vestirse de noche como cualquier joven romano y mezclarse con el pueblo sin ser reconocido, disfrutando de la vida como cualquier joven de su edad. Además, se mostraba siempre cercano llamando por su nombre a personas de todos los estamentos sociales.



Nerón. Siglo I d.C. Moscú, Pushkin Museum
Fuente: De shakko - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 

Así, poco a poco y con el devenir de los años fueron fluyendo otros matices de la personalidad de Nerón que habían permanecido ocultos mientras vivieron su madre y Séneca. Entre estos destacan su egocentrismo, su megalomanía y su gusto por el espectáculo a todos los niveles. Nerón buscaba crear un mundo nuevo a partir de sus deseos e intuiciones, con más o menos acierto, pues en su época el imperio gozó de gran prosperidad, de dinamismo económico y cultural, éste último impulsado por su gran amor por el helenismo. Fue un exhibicionista, narcisista y un gran showman. Por eso, gustaba a la plebe, y por eso lo odiaban las élites aristocráticas e intelectuales romanas porque suponían una merma de su poder e influencia.
Así y todo, ¿era Nerón un psicópata? ¿tenía doble personalidad? La mayoría de las fuentes que he consultado coinciden en que su perfil es más cercano al sociópata, pues algunos de los rasgos conductuales de esta patología coinciden perfectamente con los de Nerón: ausencia de empatía en general, autoestima ambigua, constante búsqueda de nuevas sensaciones, egocentrismo, megalomanía, falta de responsabilidad, exceso de hedonismo, altos niveles de impulsividad….todo acompañado por ataques de pánico. Otro rasgo del carácter de Nerón, que era bastante miedoso.
Estos individuos (como queda claramente reflejado en la figura de emperador) sufren la crítica y el desprecio generalizados por lo que se vuelcan en aquellos que lo aprecian, en el caso de Nerón, la plebe que lo adoraba.



Nerón. Siglo I d.C. Roma, Antiquario del Palatino
Fuente: De Jastrow - Trabajo propio, Dominio público, 

¿Y cómo era Nerón físicamente? A pesar de ser tataranieto de Augusto, no tenía apenas ningún rasgo juliano pues era muy parecido a los Enobarbo: de piel muy clara, ojos azules, pelo rubio rojizo que a él le gustaba llevar de un modo muy poco romano, largo y escalonado sobre los hombros. Tenía toda la piel cubierta de pecas, lo que es normal en las personas pelirrojas. En cuanto a su estructura física, era de mediana estatura y tendente a la obesidad, aunque tenía las piernas muy delgadas. Gozó siempre de una excelente salud. Vestía de forma extravagante, algo que también irritaba a las altas clases romanas por lo que consideraban un insulto.
Su gran pasión desde su niñez fueron las artes: la poesía, el canto, el baile, la pintura y la escultura; sólo cuando se vio libre de la opresión de su madre dejó que fluyeran en su total apogeo. Otra de sus grandes aficiones eran las carreras de cuadriga, siendo un gran admirador de los Verde puerro, el equipo del pueblo.



Nerón. Siglo I d.C. Roma, Museos Capitolinos
Fuente: De cjh1452000 - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 

Para concluir, decir que dentro de la corriente de rehabilitación de su figura, el alcalde de su ciudad natal en 2009 inauguró un monumento a Nerón que hoy es el lugar más fotografiado de Ancio, a pesar de  la incredulidad de los muchos visitantes que se acercan al leer la leyenda que lo acompaña: “durante su Principado el imperio conoce un periodo de paz, de gran esplendor y de importantes reformas”· En 2011, Roma le dedicó un exposición que batió todos los records de visitantes. Malvado o maltratado por la historia, lo que sí es cierto es que Nerón vende y sigue siendo el emperador más mediático. Estuve en la exposición, pero no me gustó que mientras reivindicaban la figura de Nerón con material arqueológico de gran calidad proyectaban los mismos organizadores la película Quo Vadis?. Me pareció muy desacertado que la superintendenza utilizara para recordar a Nerón la novela y película que más han injuriado su figura, en la sede del Templo de Rómulo en pleno Foro Romano.



Monumento a Nerón en Ancio. 

viernes, 15 de febrero de 2019

Tras las huellas de Nerón (1ª Parte)


Pintura que representa a Nerón


           Nerón es uno de los emperadores más controvertidos no sólo por la complejidad de su carácter, sino también por la dudosa fiabilidad de las fuentes antiguas al referirse a él.
En primer lugar, no ha llegado hasta nosotros ningún escrito contemporáneo al emperador, y lo que se sabe de ellos, por otros autores posteriores, es que eran contrarios a Nerón. Coetáneo suyo y muy crítico con él fue Plinio el Viejo (tristemente fallecido en el año 79 d.C. durante la erupción del Vesubio) que consideró a Nerón en su Naturalis Historia como “enemigo de la humanidad” (XXXVI, III). Hay que decir que Plinio era muy cercano a Claudio y no digirió demasiado bien la sucesión del viejo emperador.
No obstante, la mayoría de autores que abordaron la figura de Nerón son posteriores a él como es el caso de Tácito y Suetonio que escribieron unos 50 años después de su muerte y Dión Casio que vivió 150 años después. Los tres pertenecían a la alta aristocracia (estatuto social al que Nerón azotó sin piedad) y entre ellos mismos se contradicen al narrar sucesos tan polémicos como el asesinato de Claudio, la muerte de Agripina y, principalmente, el que marcó a Nerón para siempre: el gran incendio de Roma del año 64.


Peter Ustinov en un fotograma de Quo Vadis? (1951)

Y es en la tradición cristiana posterior donde Nerón adquirió su peor leyenda, siendo considerado por algunos autores como el Anticristo. Hay que aclarar que en su época no había aún muchos cristianos en Roma (Nerón murió en el año 68 d.C, solo unos 30 después de la muerte de Jesús) y que fueron mucho más sangrientas las persecuciones de otros emperadores como Diocleciano. Incluso grandes emperadores como Trajano y Marco Aurelio ordenaron persecuciones a esta fe, algo que apenas es conocido. Así y todo, Tertuliano (que vivió en el siglo II d.C.), consideró a Nerón como “el primer perseguidor de cristianos”. Ni siquiera esta afirmación es cierta pues Claudio también decretó algunas medidas contra ellos.
En esta línea la novela de Henryk Sienkiewicz, Quo Vadis?, interpretada magistralmente en el cine por Peter Ustinov en 1951 fue la que cincelaría definitivamente la imagen de Nerón. De niña era mi película favorita; desde que empecé a investigar con seriedad  sobre la historia de Roma, no la he vuelto a ver más. Pues la imagen icónica de Nerón tocando el arpa mientras veía arder la ciudad fue narrada por Suetonio, no obstante Tácito pone incluso en duda la implicación del emperador en la catástrofe, pues hechos de este tipo eran muy frecuentes en la antigua Roma. Él mismo dice que hay historiadores de los que él ha consultado que apoyan una u otra versión. Tácito afirma que en ese momento Nerón está en Ancio y que volvió enseguida a la ciudad para abrir el Campo de Marte y los monumentos de Agripa para acoger al pueblo. Ordenó también levantar construcciones provisionales para albergar a la multitud. Igualmente bajó el precio del trigo. Este mismo autor afirma conocer el rumor de que subido al escenario que tenía en su casa Nerón cantó la destrucción de Troya. Pero dice que es sólo eso, un rumor, y lo hace tras contar que Nerón estaba en Ancio y que volvió a Roma cuando ya se había quemado su Palacio y todas sus posesiones (Anales, XV, 39). Por tanto, la historia se hace difícil de creer ante tanta contradicción. Si el palacio estaba destruido ¿cómo cantó desde allí?. Está claro que si un hecho tan atroz hubiera ocurrido, sólo cincuenta años después se sabría con absoluta certeza, no estaría sólo basado en rumores, por tanto me inclino a desconfiar de su fiabilidad.


El Incendio de Roma. Hubert Robert, 1787, Le Havre, Musee Andre Malraux

Y no sólo yo, pues a pesar de la mala fama, historiadores antiguos como Flavio Josefo y el propio Tácito (en general contrarios a Nerón) reconocen la aversión de la mayoría de escritores hacia él por lo que ellos mismos advierten de la dudosidad de sus escritos. “Omitiré una serie de discursos de los que han relatado la vida de Nerón; alguno de los cuales debido a que, por sus favores personales han tergiversado la verdad a su favor, y los de otros por venganza y por odio han mentido” (Flavio Josefo. Antigüedades de los judíos, XX, 8.3).
Pero no sólo hay que tener en cuenta las fuentes escritas para analizar una época o un personaje; existen otras igual de importantes, es decir, los vestigios arqueológicos, las monedas y epígrafes entre otros, que en muchas ocasiones nos cuentan otra historia diferente. Por lo que hay que encontrar el equilibrio entre todas para intentar sacar a la luz la versión más acertada de un hecho.
La historiografía actual se debate entre dos corrientes: por un lado, la mayoritaria engloba a aquellos autores que están intentando una revalorización más justa de la figura de Nerón, pues si bien es cierto, que llevó a cabo acciones que a nuestros ojos del siglo XXI consideramos atrocidades, no fueron de menor crueldad las que realizaron otros personajes de la antigüedad y, en concreto de la Roma imperial, como Constantino (que también mató a su primogénito, a su segunda esposa y a su suegro) pero como instauró el cristianismo como religión oficial su valoración es diferente. Por otro lado, están los autores que opinan que Nerón no puede aspirar a redención alguna. Yo, aunque sea sólo por las maravillosas sensaciones que me produjo visitar por primera vez en mayo la Domus Aurea, me alinearé con la primera tendencia. Porque quizás Nerón no fue un gran emperador, pero no fue mucho peor que la mayoría de sus sucesores, y desde luego no el peor de todos, pues el pueblo lo amó hasta mucho tiempo después de su muerte. Y en esa afirmación hasta las fuentes más hostiles se ponen de acuerdo.

viernes, 8 de febrero de 2019

Últimas noticias sobre el Mausoleo de Augusto

Hay nuevas noticias sobre el Mausoleo de Augusto, aunque un poco descorazonadoras, pues a pesar de que las obras de restauración y conservación del edificio ya están casi finalizadas, lo que es un logro infinito, aún faltan más de 500 días para que puedan completarse los trabajos que permitan la apertura a los visitantes.


Mausoleo de Augusto

Aproximadamente, entre los próximos 26 de febrero y 8 de marzo, tendrá lugar el concurso público para la adjudicación de las obras de la segunda fase de trabajos: la destinada a construir un museo que acogerá exposiciones temporales y conferencias. Por esto motivo, aunque se organizarán visitas preliminares todavía queda mucho para que podamos disfrutar del sepulcro más grande del mediterráneo después de las pirámides.
Esta nueva intervención conllevará el cerramiento completo del edificio y la eliminación de barreras arquitectónicas para que todo el mundo pueda acceder a él. Además se pondrá en marcha una nueva iluminación. Según se dice se prevé que sobre las paredes del Mausoleo se proyectarán imágenes de la historia de Roma realizadas por importantes cineastas italianos.
Entretanto, sí irán desapareciendo paulatinamente, los andamios destinados a garantizar la seguridad del edificio durante las obras de restauración del mismo.
Aunque aún debamos esperar casi dos años para poder contemplarlo en todo su esplendor, es maravilloso que el edificio esté a salvo, y con él la mayor parte de la obra de Augusto, en una ciudad donde es misión casi imposible ofrecer en buenas condiciones todos los vestigios del pasado más glorioso que existe. Gracias desde aquí a la Superintendenza Capitolina, al Ministero dei beni e delle attivitá culturali, a las empresas privadas que con sus donaciones permiten la salvaguarda del patrimonio romano y a tantas, tantas personas que dedican su vida para que Roma siga siendo la ciudad de la antigüedad que mejor ha envejecido.