domingo, 23 de agosto de 2015

Nuevos héroes

Una nueva etapa comenzó en el Principado tras la desaparición de Agripa. Augusto, a pesar de su gran pérdida, no podía permitirse el lujo de un duelo público prolongado pues la estabilidad de tan vasto Imperio dependía de su lucidez a la hora de tomar decisiones. No obstante, algo que le serenaba era saber que la sucesión estaba asegurada a través de los hijos de Agripa, sus adorados nietos Cayo y Lucio César. Mientras que estos crecían (a la muerte de su progenitor el primero tenía 8 años y el pequeño, 5), a su lado contaba para llevar la pesada carga del gobierno con dos jóvenes de gran talento, sus hijastros Tiberio y Druso. Ambos eran excelentes generales y se hicieron cargo de los ejércitos imperiales sin problema alguno.


Escultura de Tiberio. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre
Fuente:  «Tiberius Capri Louvre Ma1248» de Marie-Lan Nguyen - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tiberius_Capri_Louvre_Ma1248.jpg#/media/File:Tiberius_Capri_Louvre_Ma1248.jpg

Tiberio fue enviado a los Balcanes, donde las noticias sobre la muerte de Agripa habían provocado nuevos disturbios en Panonia. Druso por su parte, se dirigió una vez más a la Galia. Desde la distancia, Augusto supervisaba la actuación de sus hijastros. A partir de ahora, el emperador cambiaría su estilo de vida basado en grandes giras por las provincias alternadas con estancias en Roma; desde la muerte de Agripa, los viajes fuera de la capital serían cortos para estar pendiente de las operaciones por él planificadas. Es normal que acostumbrado a la eficacia de Agripa quisiera vigilar de cerca las campañas de sus nuevos generales, más inexpertos que su malogrado amigo.
No obstante pronto se hicieron patentes las grandes dotes de sus hijastros. En el mismo 12 a.C. Druso llevo a cabo un censo en la Galia con la finalidad de organizar la región, registrar las propiedades y los impuestos y a la vez asegurar los suministros para las siguientes campañas en el Rin, creando incluso una serie de bases militares permanentes para tal fin. A partir de entonces, Druso se centró en frenar una serie de incursiones de germanos en los territorios de Roma. Tales fueron sus éxitos contra estas tribus que le valieron el sobrenombre de Germánico, que a partir de entonces llevarían tanto el hijo de Livia como sus herederos. Por su parte, Tiberio también triunfaba en los Balcanes.

Moneda acuñada por Claudio para honrar los éxitos de su padre Druso en Germania
Fuente: «DRUSUS RIC I 74-80000544» de Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:DRUSUS_RIC_I_74-80000544.jpg#/media/File:DRUSUS_RIC_I_74-80000544.jpg

Ambos hermanos retornaron a Roma en 11 a.C. donde fueron premiados con una ovación con símbolos de triunfo. Augusto podía respirar tranquilo al sentir que sus legiones estaban en buenas manos. Sólo le quedaba un asunto para recuperar completamente el control de la situación: buscar un nuevo esposo para su hija Julia, que con sólo 27 años, había enviudado por segunda vez.

viernes, 14 de agosto de 2015

Ferragosto

Es quizás una de las festividades más importantes en el calendario italiano, y tanto en el país transalpino como en el resto del mundo católico se asocia en la actualidad con la festividad de la asunción de María a los cielos. En Italia muchos negocios cierran en Ferragosto y no abren hasta septiembre.


Las fiestas fueron instituidas por Augusto, cuando en el 18 a.C., dedicó la segunda quincena de Agosto (su mes) a las Feriae Augusti, una serie de celebraciones solemnes que se unían a las ancestrales que ya tenían lugar las semanas previas para celebrar el fin del período de trabajos agrícolas y recogida de la cosecha; alargando las fiestas Augusto pretendía que el pueblo pudiera disfrutar de un largo período de reposo en el caluroso verano romano tras la dura campaña en el campo. La más importante de estas ceremonias era la dedicada a Diana, diosa virgen de la luna y la maternidad, de ahí la futura asociación cristiana de esta diosa con María.
Igualmente se celebraban en todo el Imperio carreras de caballos decorados con guirnaldas de flores en las que participaban toda la población. En éstas se encontrarían los más remotos orígenes de las carreras de caballos que desde la Edad Media se celebran en la maravillosa ciudad de Siena en Ferragosto, conocidas como Palio de la Asunta, grandioso espectáculo de fama mundial, que cada año inundan de color las calles de la bellísima ciudad toscana. Incluso el nombre de la fiesta sienesa deriva de palium, el trozo de tela ricamente decorada que ganaban los vencedores de las carreras en la antigua Roma.

Carrera de caballos durante el Palio en la Piazza del Campo. Siena

domingo, 9 de agosto de 2015

Hasta siempre...Agripa



Marco Vipsanio Agripa. Siglo I a.C. París. Museo del Louvre
            
         En 14 a.C. las tribus de Panonia empezaron a organizarse contra Roma. Ante la incapacidad de los generales allí destinados de frenar la sublevación, Augusto mandó a Agripa a poner orden. A pesar de haber comenzado el crudo invierno, el yerno del Príncipe partió enseguida al mando de las tropas. Julia estaba embarazada de su quinto hijo, pues ya habían nacido en el matrimonio Cayo, Lucio, Julia Menor y Agripina Mayor. La escaramuza fue breve, pues la sola presencia de Agripa en la zona sirvió para sofocar la revuelta, así que en 12 a.C. inició su regreso a Roma, ciudad a la que no logró volver.
            Ya en la península Itálica, tuvo que parar en Campania al encontrarse gravemente enfermo. Augusto, que se encontraba presidiendo unos juegos en honor de Cayo y Lucio partió junto a él nada más conocer la noticia. No consiguió encontrarlo con vida. Corría el mes de marzo, el mismo mes en que empezó la historia de su vida tras el asesinato de César. 

Monumento a Agripa. Mérida 2014

Fue un golpe tremendo para Augusto pues Agripa había sido su más fiel amigo y colaborador desde la infancia, el único que jamás lo había traicionado, el que siempre había estado junto a él, su sombra, aquel que había puesto toda su inmensa inteligencia a su servicio y al del Estado, sin pedir jamás nada a cambio y sabiendo mantenerse en segundo plano. El emperador lloró amargamente, quizás por primera vez en su vida. Si la muerte de Marcelo (acaecida 11 años antes) fue un duro varapalo, la de Agripa supuso el primer gran vacío en el corazón del hombre más poderoso del mundo.
            No se sabe de qué murió el general, que contaba con 51 años y que siempre había tenido una salud de hierro. Quizás fuera víctima de una de las muchas epidemias habituales en el mundo antiguo o tal vez su salud se deteriorara debido a los estragos del invierno en la campaña que acabada de llevar a cabo. Si padecía alguna dolencia, tan acorde con su carácter, jamás lo manifestó públicamente.
Lo cierto es que la pérdida para Roma fue inmensa e irreparable pues aunque sin el apoyo de Augusto, Agripa no hubiera llegado a ser tan poderoso, él fue el instrumento que dio forma a toda la política pensada por el emperador, quien venció  en el campo de batalla a sus enemigos, quien modeló la ciudad de mármol soñada por Augusto y, a su imagen y semejanza, edificó multitud de pequeñas Roma distribuidas por todo el Imperio, su gran legado a la posteridad.


Teatro romano, patrocinado por Agripa. Siglo I a.C. Mérida 2014

Narran las fuentes que muchos presagios anunciaron la muerte de Agripa, entre ellos el incendio de la cabaña de Rómulo junto a su casa en el Palatino.



Mausoleo de Augusto. Roma 2005

            Augusto (que llevó luto durante un mes entero) le dedicó un funeral de Estado, encargándose él mismo de leer el discurso funerario así como de depositar la urna con las cenizas en su Mausoleo, donde ya reposaban las de Marcelo. Cuando nació su último hijo (al que no llegó a conocer) Augusto lo llamó Agripa Póstumo para que no se perdiera el nombre de su padre. Agripa en su testamento legó toda su fortuna al emperador y los baños que había construido y sus jardines, al pueblo de Roma, que aún hoy recuerda su figura con gran cariño. El Panteón, el más bello ejemplo arquitectónico de la antigua Roma, sigue exhibiendo su nombre en su dintel. La mejor manera de alcanzar la inmortalidad por parte de un hombre ejemplar.


Panteón de Agripa. Siglo II d.C. Roma 2013

   “Fue enterrado en el propio Mausoleo del emperador, aunque Agripa había preparado uno para sí mismo en el Campo de Marte. Este fue el final de Agripa, que en todos los sentidos se había mostrado claramente como el más noble de los hombres de su época y había utilizado su amistad con Augusto, con miras de ofrecer el mayor provecho tanto para el propio emperador como para el Imperio. El que superó a todos en excelencia, se mantuvo por su propia voluntad a las ordenes del emperador y al mismo tiempo dedicó toda su sabiduría y valentía a los más altos intereses de Augusto, y todos ellos prodigados y por el honor e influencia que recibió de él hacía el beneficio de los demás. 
Es por esto, en particular, que él nunca se convirtió en odiado por Augusto ni por sus conciudadanos, por el contrario, ayudó a Augusto para establecer la monarquía, como si fuera realmente un dedicado valedor del régimen autocrático. Y se ganó a la gente en su beneficio, como si fuera el más alto grado de un gobierno popular. 
En cualquier caso, incluso a su muerte dejó sus jardines y los baños que llevan su nombre para que en ellos puedan bañarse los ciudadanos sin pagar y, a tal fin dio a Augusto determinadas fincas. Y el emperador no sólo revirtió éstas al Estado, sino también distribuyó a la población cuatrocientos sestercios a cada uno, dando a entender que había sido Agripa quién así lo ordenara. De hecho Augusto había heredado la mayor parte de los bienes de Agripa, incluida la Chersonese en el Hellespont, que habían llegado de alguna manera u otra a ser propiedad de Agripa. 
Augusto sintió su pérdida durante mucho tiempo y, por tanto, propició que fuera honrado a los ojos del pueblo, y llamó al hijo póstumo nacido de él como Agripa”.
                                                                                  Dión Casio. Historia Romana

domingo, 2 de agosto de 2015

Agosto


Augusto retratado por José Antonio Duce (Zaragoza)

          El mes por excelencia de las vacaciones aún hoy lleva su nombre en honor de César Augusto.
El calendario romano empezaba en marzo (mes dedicado al dios Marte) siendo el actual mes de agosto el anteriormente denominado Sextilis.

Meses del Calendario Juliano

En 24 a.C., el Senado aprobó dedicar el nombre de un mes a su Príncipe, al igual que se le había consagrado a su padre adoptivo, César, el mes de su nacimiento: Julio, antes conocido como Quintilis. Augusto (que había nacido en Septembris) prefirió quedarse con el mes que lo precedía por ser en el que había obtenido sus más grandes éxitos: en él fue nombrado cónsul por primera vez, y sobre todo, en Sextilis venció a Marco Antonio y Cleopatra, convirtiéndose en el dueño absoluto del Imperio romano.
Existe un debate sobre por qué Julio y Agosto tienen ambos 31 días. La teoría más extendida es que el Senado no queriendo menospreciar a su primer emperador quitó un día a febrero (que se quedó con 29) para que su mes tuviera los mismos días que el de su padre adoptivo.
            El nombre de Augustus sigue conservándose en la mayoría de los países aunque con las variaciones propias de cada idioma:

  • Castellano: Agosto
  • Inglés: August
  • Italiano: Agosto
  • Francés: Août
  • Alemán: August
  • Portugués: Agosto
  • Rumano: August

lunes, 27 de julio de 2015

Pontifex Maximus


Augusto Pontifex Maximus. Siglo I d.C. Museo de las Termas. Roma 2013

En el 13 a.C., tras casi cuatro años de ausencia, Augusto y Agripa volvieron a Roma, el primero desde Occidente y el segundo desde las provincias orientales. El Príncipe entró en la ciudad de noche para intentar pasar desapercibido y evitar nuevos honores. No obstante, el Senado decretó la construcción de un altar dedicado a la Pax Augustea imperante tras la pacificación de la Galia e Hispania. El Ara  Pacis Augustae se convirtió en uno de los más sublimes ejemplos de la relivaria antigua.
Augusto y Agripa  renovaron su imperium por otros cinco años, concediéndosele a Agripa por primera vez el imperium maius, lo que igualaba sus competencias a las de su suegro y colega.
Ese mismo año, se consagró igualmente el Teatro Marcelo. En la ceremonia de inauguración tuvieron lugar además de imponentes luchas de fieras los denominados juegos troyanos, en los que jóvenes de alta alcurnia participaban en exhibiciones ecuestres simulando batallas. Gran expectación  generó la intervención en ellos con tan sólo 7 años del pequeño Cayo, nieto y  heredero de Augusto. El niño fue recibido con una gran ovación lo que irritó al Príncipe que no quería que sus nietos fueran adulados en exceso sin merecerlo. Algo a lo que contribuyó también Tiberio cediéndole el sitio de honor junto a su abuelo, que recibió una gran reprimenda de su padrastro.

Cayo César con vestimenta troyana. Ara Pacis Augustae. Roma 2013

En esta misma línea, el emperador no permitió que se le concediesen a sus hijastros Tiberio y Druso, los más que merecidos triunfos por sus éxitos en los Alpes, si bien aceptó que se les condecorase con insignias militares y que Tiberio accediera al consulado por primera vez a la edad de 29 años.
Por su parte, el propio Augusto obtuvo en marzo del año siguiente (12 a.C.) uno de los más importantes cargos del Estado que aún no ostentaba: el de Pontifex Maximus. A finales del 13 a.C., murió su antiguo colega triunviral, Lépido, a quien el entonces Octavio había destituido del triunvirato pero no lo había despojado de la dignidad de máxima autoridad religiosa, aunque sólo la ejerciera nominalmente. Este puesto no fue ocupado por nadie más que no fuera emperador hasta que en 382 d.C., el emperador Graciano renunció a él a favor del Obispo de Roma, quien lo sigue ostentando.
Augusto celebró la toma de posesión con gran pompa. Siempre se sintió muy identificado con su papel de principal exponente de la religión pues aunque el pueblo romano no era especialmente creyente, sentían gran respecto en relación a la idea de que Roma se había convertido en la capital del mundo gracias a la protección de los dioses, de los que siempre fue favorita. Por ello, nadie mejor que el hijo de un dios para desempeñar la labor de principal sacerdote de Roma e intermediario con los protectores de la ciudad de Tíber. Del mismo modo Augusto aprovechó su gran popularidad entre las clases bajas para asociar su Genius con el de los lares compitales (espíritu que protegía cada distrito de la ciudad cuyas imágenes se adornaban con flores dos veces al año). Así su presencia se convirtió en una constante en el día a día de los ciudadanos de todas las clases sociales.

Altar de lares con el genius de Augusto flanqueado por Cayo y por su hija Julia como Venus. Copia del Siglo II d.C. Florencia. Galleria degli Ufizzi

Tradicionalmente, el Pontifex Maximus tenía su residencia en la Casa de las Vestales. Sin embargo, Augusto, tras restaurar el templo de Vesta (dañado por un incendio) lo cedió a las sagradas sacerdotisas e inauguró la costumbre de residir en su casa del Palatino, parte de la cual estaba consagrada como templo y él había convertido nominalmente en propiedad pública con la idea de realizar sus funciones religiosas adecuadamente tal y como marcaba la tradición, sin ofender a las deidades.
La prueba del gran apego del Príncipe hacia el Pontificado Máximo es que la mayoría de las imágenes suyas que se han conservado lo retratan en ese papel, siendo la más hermosa de ellas la que se conserva en el Museo de las Termas de Roma.


Siglo I d.C. Roma. Museo de las Termas 2013


Siglo I d.C. Roma. Museo Pío Clementino


Siglo I d.C. Ancona. Museo Archeologico delle Marche


Siglo I d.C. Chiusi. Museo Nazionale Etrusco


Siglo I d.C. Museo Nacional de Arte Romano. Mérida 2014

domingo, 19 de julio de 2015

La Galia romana

Además de Nimes (que según mi opinión conserva los más bellos ejemplos del arte romano en Francia) existen otras ciudades en el país galo donde la presencia de Roma y de Augusto han dejado honda huella como demuestran los importantes vestigios de la Edad de Oro que aún se alzan en su suelo. Intentaré hacer una selección de los más importantes.

  • Vienne (Iulia Viennensis)

            Convertida en colonia romana en 50 a.C. por Julio César, conserva en buen estado un templo dedicado a Augusto.


         Finalizado en 15 d.C., el templo estaba consagrado a Augusto y Roma. El emperador, muy reacio a que se le rindiese culto en la capital del Imperio, era más permisivo a la hora de permitirlo en las provincias, aunque siempre uniendo su nombre al de la diosa Roma (conciente de que era una forma de estar presente en la vida de los ciudadanos de tan vasto territorio que no podían verlo ni tener contacto con él). De todas formas este templo se inauguró un año después de su muerte. Cuando Livia fue divinizada en tiempos de Claudio, también se dedicó a ella.
            Es un hermano pequeño de la Maison Carrée de Nimes. Inspirado igualmente en los principios vitruvianos, es hexástilo, pseuperíptero y de orden corintio. Se eleva sobre un alto podio desde el que dominaba el Foro romano. Tiene una longitud de 14,25 metros x 27 metros de ancho. Su altura es de 17,36 metros. A la cella (reconstruida) se accedía a través de una escalera frontal.

Detalle

           En la Edad Media fue convertido en iglesia cristiana, pasando durante la Revolución Francesa a ser un lugar de culto a la Razón. Posteriormente ha sido tribunal, museo y biblioteca hasta que Prosper Merimée lo restauró en 1852.

  • Arlés (Iulia Arelate Sextanorum)

Reconstrucción de Arlés

            Es otra localidad de gran raigambre romana. Conserva restos de un teatro de época augustea comenzado en los años de su fundación (40-30 a.C) y finalizado en el 12 a.C., por tanto es uno de los primeros teatros en piedra edificados por los romanos. Tiene el esquema típico de los teatros latino con cavea o graderío, orchestra, proscenio (escenario) y scenae frons (frente escénico). Tenía cabida para 10.000 espectadores.

Teatro

            El frente escénico estaba sostenido en tres niveles con columnas corintias y adornado con una rica decoración, lo que testimonia la importancia de la colonia. Probablemente tenía una especie de cornisa que lo protegía de las inclemencias del tiempo.

Detalle del Teatro

            El teatro estuvo funcionando hasta principios del siglo V d.C., siendo usado a partir de entonces como cantera. Redescubierto en 1828 fue reconstruido aunque sólo se conservan dos columnas del escenario y parte del graderío.

Venus de Arlés. Siglo I a.C, París. Museo del Louvre
Fuente:  "Venus of Arles Louvre Ma439 n01" by Marie-Lan Nguyen - Own work. Licensed under CC BY 2.5 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Venus_of_Arles_Louvre_Ma439_n01.jpg#/media/File:Venus_of_Arles_Louvre_Ma439_n01.jpg

            En él se encontraron importantes esculturas como la Venus de Arlés, hoy en el Museo del Louvre y la de Augusto heroizado, que deja constancia del profundo calado del culto a Diuvs Augustus elevado a los altares tras su muerte.

Augusto heroizado. Siglo I d.C. Arlés. Musée Departemental Arles Antique

            Igualmente de época augustea son los criptopórticos del Foro (construcciones subterráneas que constituían un granero para almacenar el trigo), realizados entre el 30-20 a.C., en los mismos años que el Foro propiamente dicho que constaba de cuatro pórticos monumentales unidos por galerías cubiertas, conservándose sólo dos fragmentos.
            Igualmente cuenta con un anfiteatro famoso pero de finales del siglo I d.C.

  • Orange (Iulia Firma Secundarum Arausio)
            Fue fundada por los veteranos de la Legio III Gallica de Julio César. Tuvo una gran expansión durante el principado de Augusto, quien construyó el teatro, uno de los mejores conservados del mundo romano.


Teatro de Orange

            El escenario aún se mantiene en pie casi en su totalidad conservando sus medidas originales (103 metros de ancho por 37 de alto). Preside desde una hornacina central la escultura de Augusto.
            A partir del siglo IV cayó en desuso y fue usado como cantera hasta que en el siglo XIX, nuevamente Prosper Merimée inició su restauración.
            En 2006 se le añadió una techumbre de cristal y vidrio para proteger el muro antiguo del escenario.



            El otro importante monumento de ésta época es el Arco de triunfo en honor de Augusto, construido a partir del año 10, aunque también contiene inscripciones dedicadas a su sucesor, Tiberio. Es uno de los arcos de tres vamos más antiguos que han llegado hasta nuestros días. El arco central es mayor que los laterales. Cada fachada presenta columnas corintias adosadas. Está decorado con relieves de escenas militares, incluyendo batallas navales.


Arco de Orange
            Tanto el arco como el teatro fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981.

  • Autun (Augustodonum)
            La ciudad (cuyo nombre latino significa “La Fortaleza de Augusto”) fue fundada por el mismo emperador en las inmediaciones de Bribacte, capital de los eduos, más o menos con los mismos objetivos que otras colonias augusteas: asegurar el control de la zona e imponer la romanización a los pueblos rebeldes circundantes. Se convirtió en la residencia del prefecto de la Galia.


Porte d'Arroux

            De la época de Augusto se conservan dos de las puertas de acceso a la ciudad: la Porte d’Arroux (que marcaba el inicio el extremo norte del cardo máximo) y la Porte de Saint André (señalaba el extremo este del decumano máximo). Ambas presentan dos vanos grandes para el tránsito de vehículos y 2 pequeños para el de los peatones.


Porte de Saint André

            Las murallas (igualmente del siglo I a.C.) conserva gran parte de su recorrido (que abarcaba unos 6 kms) y de sus 53 torreones.


Murallas romanas de Autun
Fuente:  « Autun remparts » par Christophe.Finot — Travail personnel. Sous licence CC BY-SA 1.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Autun_remparts.jpg#/media/File:Autun_remparts.jpg


  • Lyon (Lugdunum)
            Fue fundada en 43 a.C. por Lucio Munacio Planco (lugarteniente de Julio César). Agripa la convirtió en el punto de partida de las principales vías de la Galia, siendo nombrada en 27 a.C. como capital del país galo.
            En 12 a.C., el hijo menor de Livia, Druso mandó construir allí un templo en honor de Augusto y Roma, decorado con bellísimas esculturas traídas de toda la Galia. Junto a él (iniciado en 19 a.C.) se construyó el anfiteatro, en sus inicios con cabida sólo para 1.800 personas hasta que Adriano lo amplió aumentando la capacidad a 20.000.
            El teatro, uno de los más antiguos de la Galia, fue construido en 15 a.C. Albergaba unos 10.000 espectadores. Construido junto a la colina de Fourvière, igualmente fue ampliado en tiempos de Adriano.


Teatro de Lyon

domingo, 12 de julio de 2015

Zaragoza (Caesar Augusta)


Copia del Augusto de Prima Porta en Zaragoza

En su tercera visita a Hispania, tras pacificar el país, Augusto fundó sobre una ciudad ibérica ya romanizada (Salduie) la que sería una de las más importantes colonias hispana, Caesar Augusta (Zaragoza), siendo la única en todo el Imperio que ostentó su nombre completo. Se piensa que la fecha de la fundación fue en el año 14 a.C., quizás coincidiendo con el cumpleaños del emperador (el 23 de septiembre). Por ello, fue declarada colonia inmune lo que le suponía la exención de determinados tributos así como el derecho a acuñar monedas. En la fundación participaron legionarios supervivientes de las guerras cántabras.
Caesar Augusta asumió desde el primer momento el papel de cabecera regional e incluso rigió un Convento Jurídico (órgano menor con funciones administrativas y judiciales que resolvía cuestiones que no podían ser solventadas en la gestión municipal). Al mismo tiempo, gracias a su puerto fluvial, se convirtió en un gran foco comercial, gozando incluso de capitalidad religiosa, con derecho a un culto propio.
La ciudad tenía el esquema propio de las colonias romanas: plano hipodámico con un cardo y un decumano. En ella se construyeron todos los edificios característicos de las urbes romanas.
No son muchos los restos que quedan de la época de Augusto, aunque sí de años posteriores. Es curioso como la ciudad romana se refleja aún en la disposición de las calles de Zaragoza.

  • Muralla romana


             Construida entre el siglo I y el siglo III de nuestra, medía 3.000 metros y constaba de 120 torres. El trazado debió tener una altura de 10 metros y 4 de espesor.
            De época augustea se conservan restos de opus caementicius adosados a la parte posterior del muro de sillería.
            En 1933 fue declarado monumento nacional.


  • Foro

Restos del Foro de Caesar Augusta

Estaba situado en las postrimerías del Puerto Fluvial siendo el lugar donde confluía la vida social, civil, religiosa política y sobre todo económica y mercantil.
Se empezó a construir bajo el Principado de Augusto, pero fue Tiberio quien lo acabó.
De la época de Augusto se conservan un mercado, una cloaca y tuberías de agua potable.
Probablemente había otro Foro en el lugar tradicional (intersección de cardo y decumano) aunque no se han encontrado restos.


Reconstrucción del Templo del Foro de Caesar Augusta (debajo de lo que hoy sería la Seo)

  • Puerto Fluvial

Maqueta del puerto fluvial

            Se convirtió en el tercero más importante de Hispania, tras el de Logroño y Tortosa,
            A finales del siglo I d.C. se completó con la construcción de un mercado. Las edificaciones portuarias se extendían a la orilla derecha del Ebro y estaban situadas en el ángulo nordeste del Foro con el que se conectaba a través de unas escaleras.

  • Termas


            En funcionamiento desde el sigo I a.C., se ubica entre el teatro (de época de Tiberio) y el Foro. Se han conservado restos de las letrinas y de una Natalio (piscina al aire libre) de época de Claudio.