lunes, 23 de septiembre de 2019

Arde Roma

“Sigue una catástrofe (no se sabe si debida al azar o urdida por el príncipe, pues hay historiadores que dan una y otra versión), que fue la más grave y atroz de cuantas le sucedieron a esta ciudad por la violencia del fuego”
Tácito. Anales. 38.1
Un gran cometa apareció sobre el cielo de Roma. Los ciudadanos lo contemplaban horrorizados, sin saber qué catástrofes anunciaba. El emperador se encontraba ausente, refugiado del gran calor de julio en su villa de Anzio, a orillas del mar. Acababa de regresar de Nápoles, donde ante la consternación de todos, había actuado por primera vez en público. Su actuación fue seguida de un presagio negativo, pues cuando ya había salido el público asistente se vino abajo el teatro vacío, sin que hubiera que lamentarse daños personales. Pero los ánimos estaban muy mermados.
La noche del 19 de julio del año 64, dos días después de que el cometa hubiera desaparecido, en el extremo Sureste del Circo Maximo, los temores del pueblo se materializaron en forma de voraces llamas que azuzadas por el viento y por mercancías inflamables acumuladas en las tiendas cercanas, se extendieron rápidamente arrasando todo lo que cogían a su paso. El incendio se propagó a una velocidad inusitada pasando de un barrio a otro y ascendiendo a las colinas de Roma, sin que los vigiles de fuego pudieran hacer nada para detenerlo. El pánico se apoderó de la ciudad.


Roma en llamas

“Se añadían, además, los lamentos de las mujeres aterradas, la incapacidad de los viejos y la inexperiencia de los niños, y tanto los que se preocupaban por sí mismos como los que lo hacían por los otros, arrastrando o aguardando  a los menos capaces, unos con sus demoras, otros con su precipitación, ocasionaban un atasco general. Muchos mientras se volvían a mirar atrás, se veían amenazados por los lados o por el frente, o si habían logrado escapar a las zonas vecinas, acababan también aquellas ocupadas por las llamas, e incluso las que parecían alejadas las hallaban en la misma situación. Al fin, sin saber de dónde huir ni hacía dónde tirar, llenaban las calles, se tendían por los campos; algunos, perdidos todos sus bienes, incluso sin alimentos con que sustentarse por un día, otros por amor a los suyos a quienes no habían podido rescatar, perecieron a pesar de que hubieran podido salvarse”. (Tácito. Anales. 38.2-6).
Nerón volvió a Roma enseguida que tuvo noticias de la catástrofe. Cuando llegó ya había ardido su palacio. Inmediatamente, hizo abrir el Campo de Marte, los monumentos de Agripa e incluso sus propios jardines para acoger a la gente sin hogar. Del mismo modo ordenó levantar construcciones efímeras para acoger a los más necesitados al mismo tiempo que mandó traer provisiones desde Ostia y bajó los impuestos del trigo.
Durante seis largos días con sus noches estuvo ardiendo la Ciudad Eterna. Una vez apagado el incendio volvieron a aparecer focos durante los dos días siguientes. Roma estaba de rodillas ante el enemigo más impredecible e incontrolable.
Los historiadores no han dejado cifras de las pérdidas humanas, que debieron ser numerosas, sin embargo, sí nos han aportado datos sobre el estado en que quedó la capital del mundo. De las 14 regiones en las que se dividía la ciudad ardieron 10, quedando 3 totalmente arrasadas.



“El enumerar las casas, manzanas y templos que se perdieron, no sería tarea fácil; pero de los lugares más antiguos de culto, el que Servio Tulio había dedicado a Lucina, el gran altar  y la capilla que el arcadio Evandro había consagrado a Hércules Auxiliador, el templo de Júpiter Estator, ofrecido por Rómulo, el palacio de Numa y el Santuario de Vesta con los dioses Penates del pueblo romano, todos ellos ardieron. Además, las riquezas ganadas en tantas victorias y las bellezas del arte griego, luego los testimonios antiguos e intactos de los ingenios literarios, de manera que, aun en la gran belleza de la ciudad que resurgía, los viejos recordaban muchas cosas que ya no podrían recuperarse” (Tácito. Anales. 41.1). Entre las pérdidas se encontraba el Ficus Ruminalis, la higuera sagrada donde los romanos creían que había encallado la cesta que transportaba a Rómulo y Remo, y donde los encontró la loba.
¿Fue Nerón el autor intelectual del incendio?. El debate continúa en nuestros días. Los historiadores actuales tienden a negarlo pues ni siquiera las fuentes antiguas lo confirman claramente. Suetonio dice con rotundidad que el emperador envió a sus esclavos con  antorchas a incendiar la ciudad e incluso relata como “Nerón, transportado de gozo por la belleza de las llamas, según sus propias palabras, cantó la toma de Ilión vestido con su traje de actor” (Vida de Nerón, 38, 2). Dión Casio acusa igualmente sin tapujos al emperador de ser el responsable del incendio (Historia Romana, 62, 19). Tácito, no obstante, pone en duda su implicación, pues en la antigua Roma eran frecuentes los incendios. Él mismo dice que hay historiadores de los que él ha consultado que apoyan una u otra versión. Tácito afirma conocer el rumor de que el emperador subido al escenario que tenía en su casa cantó la destrucción de Troya. Pero lo hace tras contar que aquel estaba en Ancio y que volvió a Roma cuando ya se había quemado su Palacio y todas sus posesiones (Anales, XV, 39). Por tanto, la historia se hace difícil de creer ante tanta contradicción. ¿Cómo iba a cantar desde su casa, si ésta había ardido? Si un hecho de tanta atrocidad hubiera sido cierto, sólo cincuenta años después, que es cuando escribió Tácito, se sabría con absoluta certeza, por tanto me inclino a desconfiar de su fiabilidad. Suetonio escribió más o menos en la misma época que Tácito. Dión Casio vivió, por su parte, más de un siglo después de los hechos y está muy influenciado por la versión de Suetonio. Sin embargo, historiadores coetáneos de Nerón como Plinio el Viejo, Séneca, Flavio Josefo, Plutarco o Epicteto, aunque hablan en sus obras del Principado de Nerón no mencionan el incendio o sólo se refieren a él someramente, lo que aporta indicios de que para los contemporáneos de Nerón fue uno más entre los numerosos incendios que eran habituales en la gran orbe.


Peter Ustinov en un fotograma de Quo Vadis? (1951)

          A pesar de ello, la imagen de Nerón con el arpa viendo extasiado arder Roma forma parte del imaginario popular y por mucho que lo intenten los historiadores actuales, es difícil de reparar el daño que se le hizo. La escena fue inmortalizada por la película Quo Vadis? de 1951 e incluso un programa informático de grabación de CDs y DVDs toma su nombre Nero burning Rom (Nerón quemando Roma) de la catástrofe.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Petronio, el Árbitro de la Elegancia

“Fue acogido como árbitro de la elegancia en el restringido círculo de los íntimos de Nerón, quien en su hartura, no reputaba agradable ni fino más que lo que Petronio le había aconsejado”.
Tácito. Anales. XVI, 18, 2.

Petronio (Leo Geno) en un fotograma de la película Quo Vadis? (1955).

Cayo Petronio, nacido en Massilia (actual Marsella), fue un escritor y político romano, nacido en el primer cuarto del siglo I d.C. Formó parte del círculo de Nerón y ejerció mucha influencia sobre el emperador, tal y como recoge Tácito. En la corte era conocido como Arbiter elegantiarum (Árbitro de la elegancia), debido a su estilo exquisito, a su refinamiento y buen gusto. Él era el encargado de organizar muchos de los espectáculos que tenían lugar en la corte, no dejando de sorprender nunca al emperador con su ingenio..
Petronio fue un eficiente cónsul y procónsul de Bitinia. Tácito dice de él  que “se pasaba el día durmiendo y la noche en sus ocupaciones y en los placeres de la vida; al igual que a otros su actividad, a él lo había llevado a la fama su indolencia, pero no se le tenía por un juerguista ni por un disipador, como a tantos que consumen su patrimonio, sino por hombre de un lujo refinado” (Anales. XVI, 18, 1). Su modo de vida lo define como cercano al pensamiento epicúreo.
A él se le atribuye también la autoría de una obra satírica escrita en prosa y verso: El Satiricón, primer ejemplo de literatura picaresca en Europa. Narra las aventuras de dos libertinos e incluye algunos cuentos sexualmente explícitos. Aporta una gran descripción de la vida en el siglo I d.C. incluyendo muchos coloquialismos en su narración, ofreciéndonos una excelente muestra del latín vulgar. Su estilo narrativo es muy manierista, similar al de Ovidio.


El Satiricón de Petronio

Pero esa personalidad tan arrolladora que tanto gustaba a Nerón, no podía más que provocar envidia en otros personajes que aspiraban a ocupar su lugar en la estima del emperador. Es el caso de Tigelino, el prefecto de la guardia pretoriana, que celoso ante las atenciones que el César dispensaba a Petronio, acusó falsamente a éste último de formar parte de la famosa conspiración de Pisón, que tuvo lugar en el año 65. Antes de sufrir las represalias del emperador, Petronio se abrió las venas. Sin embargo, se vengó de él dejándole una carta póstuma en la que pormenorizaba todos los vicios de Nerón al mismo tiempo que criticaba su pésimo gusto.


Muerte de Petronio. Ilustración de Domenico Mastroianni

“No se quitó la vida precipitadamente, sino que, tras cortarse las venas, se las ligó y se las volvió a abrir de nueva según le vino en gana, mientras hablaba a sus amigos, no en términos serios o que le procuraran fama de valeroso; y escuchaba lo que le decían, que no era nada acerca de la inmortalidad del alma y de las opiniones de los filósofos sino canciones ligeras o versos ocasionales. A sus siervos, a unos le hizo larguezas y a otros les dio de azotes. Se puso a la mesa, y se entregó al sueño para que su muerte, aunque forzada, se pareciera a la natural. Tampoco aduló en sus codicilos, al contrario de los que perecían, a Nerón o a Tigelino o a cualquier otro de los poderosos, sino que relató con detalle las infamias del Príncipe con los nombres de los degenerados y de las mujeres que en ellas participaran, así como la originalidad de cada uno de sus escándalos; los selló y se los envío a Nerón, y luego rompió su anillo a fin de que no sirviera para perder a otros” (Anales. XVI, 19).
Petronio ha aparecido como secundario en algunos novelas como las Vidas imaginarias de Marcel Schwod y sobre todo, en Quo Vadis? de Henryk Sienkiewicz, también llevada al cine  en 1951. Federico Fellini llevó a la gran pantalla El Satiricón en la película homónima de 1969.

sábado, 3 de agosto de 2019

La Villa de Nerón en Anzio



Reconstrucción de la Villa de Nerón en Anzio

Nerón nació en Anzio, una ciudad costera situada a unos 50 kilómetros de Roma. Siempre se sintió muy vinculado a su lugar de origen, por lo que realizó allí varias construcciones de las que aún se conservan restos, como el puerto o una espléndida villa a la orilla del mar en la que se escapaba cada vez que quería huir de la presiones del poder. En ella se encontraba cuando estalló el famoso incendio del año 64.
Construida sobre una estructura de época republicana, actualmente sus restos (que se extienden durante más de 800 metros por la misma orilla del mar) se encuentran en las cercanías del antiguo faro, formando parte de un bello parque arqueológico.


En su primera etapa de construcción la villa fue edificada al oeste del faro. Augusto la remodeló, pero el edificio seguía siendo muy humilde para alguien tan megalómano como Nerón, por lo que éste la amplió siguiendo los rasgos estilísticos de su Principado cuya obra cumbre es la casa más fastuosa jamás construida: la Domus Aurea.


Los restos de pavimentos y mosaicos encontrados son de exquisita factura. A través de un largo pasillo se llegaba al peristilo y desde allí a una zona de huertos y jardines. Destacaba un gran mirador semicircular presidido por una columnata, similar a la Villa de Tiberio en Capri. El frente marítimo era muy equilibrado y elegante, con una construcción en terrazas y un magnífico pórtico. Éste se componía de una exedra cuadrangular, decorada por columnas en la parte central- Toda esta zona estaba flanqueada por grandes nichos adornados con esculturas tan espectaculares como la Muchacha de Anzio atribuida a Leocares. Otras esculturas insignes que se encontraron entre las ruinas de la villa fueron el Apolo del Belvedere o el Gladiador Borghese. Todas son ejemplos de la gran suntuosidad que escondía la villa.

Ninfeo. Anzio. Museo Archeologico di Villa Adele

Detalle

Una serie de pasillos, túneles y escaleras conectaban las habitaciones superiores con las de abajo, donde se alternaban ninfeos, espacios termales, fuentes, terrazas y miradores. En el lado sur en concreto, una serie de arcos se abríann como ventanales directamente al mar.
La villa fue engrandecida por otros emperadores como Domiciano, Adriano o Septimio Severo.

Villa de Nerón

Nuevamente estamos en agosto, el mes dedicado al divino Príncipe. Felices vacaciones a todos. Volveremos en septiembre.

jueves, 25 de julio de 2019

Guerra y Paz con Partia


Mapa de Armenia en tiempos de Nerón
Fuente: Di www.armenica.orgUploaded to en.wikipedia by en:user:Nareklm - Armenica.orgUploaded to en.wikipedia: en:Image:20tigranes95-66.gifThe original source of the Map is: Robert H. Hewsen "Armenia: A Historical Atlas". The University of Chicago Press, 2001 ISBN 978-0-226-33228-4. Map 20 (The Empire of Tigran the Great, 95-66 BC), page 34., CC BY-SA 3.0, 

Mientras Roma se iba recuperando progresivamente de los escándalos en la vida personal del emperador, las provincias estaban en paz y las fronteras seguras.
En el año 63, se firmó un tratado de paz entre Roma y Partia. Se permitia que Tiridates, hijo del rey de Partia, accediera al trono de Armenia, tras viajar a Roma y postrarse a los pies de Nerón, quien lo coronaría.
Así se resolvía un conflicto que se había iniciado en el año 55, al poco tiempo del ascenso de Nerón al trono imperial. Armenia, reino vasallo de Roma, había derrocado a su príncipe y lo había sustituido por Tiridates de Partia. El gobierno romano consideró esta actuación, realizada a sus espaldas, como una invasión de su territorio por parte de Partia. El emperador reaccionó rápidamente y envió a Cneo Domicio Corbulón al frente de un ejército para recuperar el control de la zona, algo que consiguió con suma facilidad. Tigranes VI fue nombrado rey de Armenia y Corbulón Gobernador de Siria.
No obstante, en el año 62 Tigranes invadió la provincia parta de Adiabene por lo que se inició un nuevo conflicto con Partia. Aunque Corbulón quería continuar con la guerra, Nerón prefirió firmar un tratado de paz, tan contrario como era a cualquier conflicto bélico. A eso se unía los propios conflictos en Roma por la falta de trigo por lo que el emperador prefirió centrarse en la crisis interna.

Nerón, Siglo I d.C., Roma, Museos Capitolinos

El conflicto se resolvió como hemos narrado: fue nombrado rey de Armenia un príncipe parto, que debía viajar a Roma para ser coronado por el dueño del mundo. De ahí en adelante el rey de Armenia sería parto pero debía viajar a la capital del Imperio para recibir su corona.
El prestigio de Nerón como Príncipe de la paz salió reforzado tanto en Roma como en las provincias orientales al haber evitado tantas pérdidas de vidas humanas. El pueblo romano, siempre deseoso de espectáculos, vivió con intensidad la coronación de Tiridates por su emperador.
La paz con Partia duró hasta el año 114 cuando Trajano ocupó Armenia.

domingo, 14 de julio de 2019

La Villa de Popea en Oplontis


Villa de Popea. Siglo I a.C. Oplontis (Nápoles)

A los pies del Vesubio, en Oplontis, se alza aún una villa que perteneció a la familia de Popea Sabina, segunda esposa del emperador Nerón.
La villa, datada en el año 39 a.C., se encontraba deshabitada durante la erupción del Vesubio, inmersa en un proceso de restauración, probablemente debido a los daños que produjeron en ella los sucesivos terremotos que culminaron con el gran desastre natural que sepultó varias ciudades en el año 79 d.C.
Es una gran villa residencial dedicada al ocio, atribuida a Popea por la inscripción dedicada a ella en un ánfora que se encontró en su interior. Su distribución es compleja, debido a que es el fruto de varias ampliaciones.

Propíleos en la fachada sur 

Presentaba una fachada principal orientada al sur de cara al mar (actualmente desaparecida) y una monumental al norte, con vista a un jardín. Hoy se accede al edificio a través de ésta última.
Desde la entrada original se accedía al atrio, un gran espacio con un impluvium (para recoger el agua de la lluvia) y su compluvium (apertura en el techo). Está pavimentado con mosaicos y sus paredes aparecen decoradas con frescos del segundo estilo, en los que se suceden puertas, columnas y una serie de entrantes y salientes que dotan al conjunto de profundidad. Se muestran algunos elementos como la antorcha apoyada sobre la escalera, que crea una sensación de perspectiva de gran calidad.

Atrio con impluvim


Detalle del atrio
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 

Tras la fachada sur, lugar de acceso en la actualidad, se pasa al propíleo que es de época posterior. Se compone de grandes columnas que originan una serie de galerías porticadas que probablemente rodearían un comedor de verano.

Fachada sur
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 

A continuación se accede a un peristilo, con una fuente circular en el centro, que albergaría un pequeño jardín o viridarium que daría luz a la planta baja. Alrededor encontramos varias estancias para el servicio, un lararium (para venerar a los dioses protectores del hogar), y unas letrinas.

Pintura del lararium
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 

En esta área encontramos también la zona termal decorada con ricas pinturas pertenecientes al segundo y cuarto estilos pompeyanos. Arquitecturas ficticias y pájaros comiendo frutas de gran naturalismo decoran el Caldarium (sala de agua caliente) y el Tepidarium (sala de agua templada). En su proximidad encontramos también la cocina, un lujoso salón (del que sólo queda una pared), el triclinio y un pequeño cubículo. Todos estos espacios están ricamente decorados.

Caldarium
Fuente: De User AlMare - Trabajo propio, Dominio público, 

Pájaro comiendo frutas
Fuente: De ho visto nina volare from Italy - Villa OplontisUploaded by tm, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=24352498

En el salón se representa un santuario a Apolo en medio de árboles donde aparecen figuras de exquisita calidad como pavos reales y máscaras teatrales. En el triclinio destaca el gran mosaico de figuras en forma de rombo y los frescos del segundo estilo que representan estructuras arquitectónicas de gran calidad artística. En una de las paredes un cesto con higos asombra por su naturalismo. El cubículo presenta pinturas muy similares a las del salón.


     
Pintura del Salón
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 

Triclinio
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 


Cesto con higos
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 


Cubiculo
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 

Enlazando estas dos grandes zonas encontramos una serie de galerías. Destaca entre ellas un gran pasillo con funciones de vestidor con decoración que recuerda a la Domus Aurea (lo que refuerza la vinculación con Popea), un salón principal y un peristilo que alberga otro viridarium.


Pasillo-vestuario
Fuente: De Carlos Carreter - originally posted to Flickr as Villa de Popea - Oplontis, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8618921


Detalle pintura del pasillo
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 


En dirección norte-sur se sitúa una gran piscina. El lado de levante se compone de una serie de estancias y una galería delante de la piscina decorada con pinturas (similares a las del peristilo) que da acceso a una serie de habitaciones alternadas con pequeños huertos que decoran y aportan luz a las estancias. Los muros de éstos reproducían una vegetación exuberante de gran realismo en los que se suceden fuentes y pájaros.


Piscina
Fuente: De Ra Boe - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 


Pinturas de uno de los huertos o viridarium.
Fuente: De Amadalvarez - Trabajo propio, CC BY 3.0, 


La villa de Popea es el único edificio que se puede visitar en Oplontis. Su estado de conservación es espectacular como lo es la villa, digna de una emperatriz a la que tanto gustaba el lujo.

miércoles, 3 de julio de 2019

Popea Sabina


Posible retrato de Popea Sabina. Siglo I d.C. París. Museo del Louvre
Fuente: De Desconocido - Marie-Lan Nguyen (2007), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2201731

Popea nació aproximadamente en el 30 d.C. (era 7 años mayor que Nerón), siendo hija de Popea Sabina la mayor y del pretor Tito Olio. Su madre, mujer de renombrada belleza, se quitó la vida al verse acusada de adulterio por parte de la emperatriz Mesalina. Aunque su familia no era de origen noble, era nieta de un cónsul.
Popea heredó de su madre su legendaria belleza; además era una mujer refinada, elegante y, por encima de todo, de gran inteligencia. Casada en primeras nupcias con Rufrio Crispino (con quien tuvo un hijo del mismo nombre), contrajo matrimonio nuevamente con Marco Salvio Otón, amigo íntimo de Nerón. Por mediación de él se conocieron Popea y el emperador. Los comienzos de su relación fue todo un escándalo pues en las calles de Roma se debatía si Nerón había arrebatado la mujer a Otón o si éste la había utilizado para ganar influencias con el emperador. Yo me decanto por la primera opción pues poco tiempo después Otón fue enviado a Lusitania como gobernador.


Moneda con las efigies de Nerón y Popea
Fuente: De Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2192239

Así, Popea se convirtió en la amante oficial de Nerón, que fiel a su carácter no intentó en ningún momento guardar las apariencias. Mucho menos en esta etapa de su vida en que Agripina y sus consejeros habían perdido casi toda la influencia sobre él. Desaparecidos éstos, nadie le impidió acabar con la vida de su esposa Octavia y contraer matrimonio con la mujer de la que estaba locamente enamorado: Popea Sabina.
Roma tenía una nueva emperatriz, que brillaba mucho más que cualquiera de las anteriores, pues Popea, como su marido, huía de la discreción. Amaba tanto la belleza como temía el deterioro que el paso de los años pudiera provocar en ella. Se bañaba en leche de asna para favorecer la blancura y tersura de su piel (haciendo realidad lo que se decía sobre Cleopatra) e incluso dio nombre a líneas enteras de tratamientos de belleza. “Ojala muera antes de hacerme vieja” exclamó en una ocasión que se vio poco favorecida (Dion Casio, Historia romana,  62, 28, 1).
Mucho han hablado los historiadores antiguos sobre el papel de Popea en los asesinatos de sus principales rivales femeninas, Agripina y Octavia. No obstante, como ya apunté con anterioridad, la fiabilidad de éstos es a veces dudosa, pues en numerosas ocasiones han exagerado el papel maligno de mujeres poderosas como Livia, Cleopatra o Mesalina. Si tanto odio sentía Popea por todas sus rivales femeninas ¿por qué no mandó asesinar a Acté?. La antigua amante del emperador se había convertido en una mujer poderosa y seguía compartiendo con él tiernos sentimientos. Su fidelidad quedó patente incluso tras la muerte de Nerón. No obstante, no se puede negar que Popea ejercía cierta influencia sobre el amo del mundo y que como sus predecesoras en ocasiones abusó de su poder.


Posible retrato de Popea Sabina. Siglo I d.C. Museo de las Termas, Roma 2018

Nombrada Augusta desde su matrimonio (algo que Livia consiguió sólo al final de su vida), la nueva emperatriz participaba en asuntos de gobierno. Es notable el gran interés que Popea sentía por la religión judía intentando favorecerla siempre que tenía ocasión (algo que también han aprovechado para acusarla de ser la primera interesada en culpar a los cristianos de provocar el incendio de Roma).
En el año 63 Popea dio a Nerón una hija, Claudia, que murió a los 4 meses habiendo sido nombrada Augusta también. El Príncipe mostró tan gran entusiasmo con el nacimiento como dolor extremo con el fallecimiento de la pequeña. Dos años después, de nuevo embarazada, Popea murió a causa de un aborto. La mayoría de historiadores antiguos atribuyen su muerte a una patada que le propinó Nerón en el vientre durante una discusión tras una noche de borrachera, pero en la actualidad se tiende a afirmar que el aborto de Popea se produjo de manera natural. Incluso Tácito expone que el emperador no pretendía hacerle daño pues “de hecho Nerón estaba ansioso de hijos y prendado de amor de su esposa” (Anales, XVI, 6).


Popea (Patricia Laffan) en la película Quo vadis? (1951)

“Ojala muera antes de hacerme vieja”. El deseo de Popea le fue otorgado pues a su muerte contaba sólo con 35 años.
Las manifestaciones de dolor de Nerón, como todo en él, fueron grandiosas. Incapaz de quemar aquuel cuerpo tan amado, la emperatriz fue embalsamada antes de ser sepultada en el Mausoleo de Augusto.
El emperador nunca superó la muerte de Popea aunque volvió a casarse con Estatilia Mesalina. Mujer de gustos afines al emperador, tenía un solo defecto: que  no era Popea. Obsesionado por el recuerdo de su difunta esposa buscó obsesivamente quien pudiera reemplazarla, hasta el punto que se hizo amante de un eunuco, a quien llamaba Esporo. Tal era el parecido de éste con aquella, que lo obligaba a vestirse, peinarse y  maquillarse como la llorada emperatriz.
Físicamente, como hemos referido Popea era una mujer de gran belleza. Según las crónicas su pelo no era ni rubio ni moreno. Nerón lo definió como “del color del ámbar” (Plinio., 18, 50), y su piel blanquísima. Muy creída de sí misma, sin embargo, no era amada por el pueblo que la acusaba de “meretriz arrogante” (Dion Casio, Historia Romana, 125), pues su carácter era soberbio, despótico y no sentía ninguna empatía por los necesitados, en contraposición de su rival Octavia.

domingo, 23 de junio de 2019

Inauguración de un nuevo recorrido entre el Foro Romano y los Foros Imperiales


El próximo sábado 29 de junio se inaugurará un nuevo itinerario que permitirá visitar a través de un único billete el Foro Romano y los Foros Imperiales. Éste fue presentado el pasado 13 de junio por el Ministro de los Bienes Culturales, Alberto Bonisoli y la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi.



Acceso al Foro de Cesar

Nuevamente en este siglo se podrá contemplar el conjunto tal y como fue concebido pues a mediados del siglo XX los Foros fueron separados por la Via dei Fori Imperiali erigida por Mussolini. El paseo sin barreras podrá iniciarse en la columna de Trajano o desde uno de los ingresos al Foro Romano. Desde allí se accederá al Foro de César, al del Nerva y al de Trajano. Queda fuera de la visita por ahora el Foro de Augusto.
Tanto los Foros imperiales como el Foro Romano representan el centro político, económico, comercial y judicial de la Antigua Roma, algo que contemplaremos ahora en toda su grandeza.
Éste es un primer paso de una visión más amplia. En un futuro breve se agregará a esta visita el Circo Massimo, los Mercados de Trajano y las Termas de Caracalla, en un recorrido arqueológico único en el mundo. De nuevo el corazón de la ciudad imperial se mostrará en un todo.





Un nuevo avance en la conservación del patrimonio romano de la capital del que podremos disfrutar todos los que lo amamos. Ya puedo sentir la emoción que me embargará al ver la columna de Trajano de cerca sin vallas que la separen de mí y, sobre todo, la que me inundará cuando pueda perderme entre los restos del templo de Venus Genetrix en el Foro de Cesar, que el dictador dedicó a la progenitora de la gens Julia y, donde mandó colocar una escultura de su amante Cleopatra. Mi preferido desde siempre.