viernes, 3 de marzo de 2017

Tiberio y Sejano

Aunque la mayoría de historiadores antiguos condenan a Sejano por su sangre fría y extrema crueldad, no se ponen de acuerdo en afirmar si fue él quien manipuló a Tiberio o, si al contrario, el prefecto fue sólo un instrumento entre las manos del César.


Sejano (Patrick Steward) departe con Tiberio (George Baker) en un fotograma de la serie Yo, Claudio, 1976

Uno de los que se adhiere a esta segunda teoría es Suetonio, que señala que Tiberio se valió de Sejano para eliminar a la familia de Germánico, y después se lo quitó de encima cuando ya no le era útil. “De sus asesores, apenas dos o tres conservaron la vida; a los demás los hizo perecer por diferentes motivos, entre ellos a Elio Sejano, que arrastró en su caída a muchos más. Había elevado a este último a la cima del poder no tanto por afecto cuanto para tener de quien servirse a la hora de envolver con artimañas a los hijos de Germánico y asegurar la sucesión del imperio a su verdadero nieto, el hijo de Druso” (Vida de Tiberio. III, 55).
 Tácito por su parte, afirma que todo el horror del gobierno de Tiberio fue debido a Sejano aunque tampoco exculpa al propio emperador. “(Tiberio) fue de una execrable crueldad, pero ocultando sus vicios mientras amó o temió a Sejano” (Anales. VI, 3). Por su parte de Sejano dice que “tenía un cuerpo resistente a las fatigas y un espíritu audaz; hábil para ocultarse a sí mismo, y para acusar a los demás; trepador y orgulloso a la vez, ocultaba bajo las apariencias de la modestia una sed desenfrenada de grandezas; para llegar a donde quería, usaba, a veces, la generosidad y el fasto; otras, la vigilancia y la actividad” (Anales. IV, 1,3).
Sólo Veleyo Paterculo, que fue contemporáneo de Sejano aporta una descripción favorable del mismo, al que define como “hombre de gran constitución física sólo comparable a su vigor de ánimo, de una gravedad serena, de una gran afabilidad que recuerda a la de épocas antiguas; es activo sin parecerlo, no reclama nada para sí y por lo mismo todo lo obtiene; se cree siempre indigno de la estima que los demás le otorgan; su rostro es tranquilo como su vida; de ánimo infatigable” (Historia Romana, Libro 2). A Veleyo se le atribuye cierta amistad con Sejano de ahí que fuera uno de los ejecutados tras la caída del prefecto del pretorio.


Tiberio. Siglo I d.C. Roma. Museos Capitolinos

En realidad, es difícil saber si realmente Sejano preparaba una conspiración contra Tiberio pues todos los historiadores latinos hablan de ello muy de pasada. Desgraciadamente, el relato de Tácito al respecto se ha perdido. Sólo Dión Casio ofrece una narración más detallada de la desgracia de Sejano. Muchos historiadores contemporáneos consideran a Sejano inocente de conspirar contra el emperador pues en esa época Tiberio era ya un anciano al que no debía quedar mucho tiempo de vida, y nada iba a obtener él a cambio. Opinan que fue más bien víctima de una conspiración contra él llevada a cabo por la élites de la sociedad romana a quien tanto había perseguido.
Por mi parte, teniendo en cuenta que ni Sejano ni Tiberio despiertan mis simpatías, pienso que debe haber algo de verdad en cada una de estas versiones contradictorias. Pienso que Sejano vivió dominado por gran una ambición (queriendo emular al incomparable Agripa) y que no se paró ante nada para alcanzar sus objetivos. Por su parte, Tiberio le dio alas porque le convenía, porque odiaba gobernar. No obstante, cuando percibió que las atribuciones de su consejero eran exageradas lo eliminó. Sea cierta o no la teoría de la conspiración, creo que el emperador debió darle veracidad pues si no, sería difícil de explicar la violenta purga que practico entre todos los allegados y conocidos del prefecto, pues hasta ese momento la crueldad de Tiberio había sido moderada. Por otra parte, está claro que el odio que el pueblo romano profesaba al emperador venía en gran parte motivado por toda la crueldad que le permitió a Sejano, en especial contra la venerada familia de Germánico. Por tanto, el prefecto no pudo ser tan inocente. 

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