viernes, 31 de enero de 2014

Infancia en Velletri

Augusto nació en Roma el 23 de septiembre del año 63 a.C., en la casa que su familia poseía en la ladera del Palatino, cerca de las “Cabezas de Buey” y que tras su muerte fue consagrada como templo al ser el primer suelo que había pisado. Recibió el nombre de Cayo Octavio, siguiendo la costumbre romana.


Restos de la Casa natal de Augusto en el Palatino. Roma
Los Octavio eran una familia adinerada natural de Velletri, un pueblo situado en una de las laderas de los Montes Albanos muy cercano a Roma. De origen plebeyo, debían su abundante riqueza principalmente a actividades comerciales. Este hecho fue muy utilizado por sus enemigos políticos ya que lo acusaban de tener un antepasado liberto o incluso que su abuelo se dedicaba a la usura. Él lo único que dice respecto a su familia es que era una estirpe antigua que pertenecía al orden ecuestre.
En Velletri pasó Augusto la mayor parte de su infancia, por eso hay quien afirma que nació allí. Lo cierto es que en el siglo II d.C aún se conservaba la casa donde vivió, rodeada del mismo modo de un halo sacro.


Escultura moderna de Augusto. Velletri

Su padre, Cayo Octavio, fue el primer miembro de la Gens Octavia que ingresó en el Senado. A pesar de su trayectoria política y militar mediocre, su riqueza le permitió contraer matrimonio con Atia, hija de Marco Atio Balbo y Julia Menor, hermana de Julio César, perteneciente a la Gens Julia, una de las mayor abolengo de Roma, pero tremendamente empobrecida. Con ella tuvo dos hijos, Octavia Menor y Octavio, el futuro Augusto, a los que se sumaba Octavia Mayor, de un matrimonio anterior.



Supuesto retrato de Cayo Octavio, padre de Augusto. Siglo I a.C. Gliptoteca de Munich
Supuesto retrato de Atia, madre de Augusto. Siglo I a.C.

Más no resultó suficiente para Octavio hijo porque sus adversarios arremetían también contra los ascendentes de Atia por parte paterna, pues se decía que algún miembro de la familia regentó una tahona de pan. Según Suetonio hicieron circular un libelo que decía así: “De la más grosera tahona de Aricia procede tu harina materna; la amasó con sus manos manchadas por el trasiego de las monedas”. Estos ataques a sus orígenes fueron determinantes a la hora de moldear el carácter de Augusto, muy obsesionado por legitimar su vínculo con César, la única sangre totalmente noble que corría por sus venas.


Sin más gesta que haber ejercido el cargo de pretor y una escaramuza contra algunos esclavos huidos de la revuelta de Espartaco en Turio (tras la cual recibió el cognome de Turino que el pequeño Octavio usó en su infancia), Cayo Octavio padre murió habiendo ejercido por un año el cargo de gobernador de Macedonia y sin haber logrado ser Cónsul, la más alta magistratura del Estado. Su hijo tenía tan sólo 4 años de edad. Pronto su madre volvió a casarse con Lucio Marcio Filipo, que sí pertenecía a la alta aristocracia.
       La infancia de Octavio fue feliz, lejos de la agitación de Roma la mayor parte del tiempo y en un ambiente muy familiar y bucólico. A pesar de mantener buena relación con su padrastro algunos períodos se trasladó a vivir con su abuela Julia, a la que estaba muy unido.  También sentía gran afecto por su madre (una mujer que aunaba todas las virtudes de las antiguas matronas romanas) que lo sobreprotegía y asfixiaba más allá de lo razonable, y por su hermana Octavia Menor, a la que le profesó un cariño profundo durante toda su vida.

Octavia Menor. Siglo I a.C. Roma. Museo de las Termas
Fuente: http://www.flickr.com/photos/hesperetusa/4924032254/

Por otra parte, recibió una educación severa, moralista y algo anticuada, encaminada sobre todo al conocimiento del latín y el griego y a un dominio perfecto del arte de la oratoria. Además de preceptores particulares también asistía a la escuela privada, donde probablemente conoció al que sería su gran amigo y otra de las personas más importantes de su vida, Marco Vipsanio Agripa.

martes, 28 de enero de 2014

La Curia Julia


Curia Julia. Roma 2013

La Curia era la sede del Senado Romano. Tiene un origen muy antiguo pues según la tradición el primer edificio fue construido por el tercer rey de Roma Tulio Ostilio, de ahí su nombre primitivo: Curia Hostilia.
Fue reconstruida en varias ocasiones a lo largo de los siglos. César incluso la cambió de sitio dentro del Foro romano para poder construir su basílica, relegándola a un lugar menos prominente lo que dejaba clara la pérdida de peso político del Senado.
Tras la muerte de César, las obras se paralizaron, retomándolas Augusto que la inauguró en el 29 a.C. El actual edificio es de época de Diocleciano (siglo IV) y se conserva en bastante buen estado al haberse reconvertido en una iglesia cristiana en el siglo VII, la de San Adriano. Las puertas originales de bronce se encuentran actualmente en la entrada principal de la catedral de Roma, la basílica de San Juan de Letrán.

                     Puertas de bronce de la Curia Julia, actualmente en San Juan de Letrán                             Fuente: http://cxrlomxgno.blogspot.com.es/2010/11/san-juan-de-letran.

De planta rectangular  mide 27 metros de largo, 18 de ancho y 21 de alto, siguiendo las proporciones que el tratado de Vitrubio, arquitecto de la época de Augusto, estipula para este tipo de edificios; es decir la altura debe ser igual a la mitad de la suma del largo y ancho, obedeciendo a razones de acústica.
En su única gran sala de techumbre plana las paredes aparecían revestidas en mármol hasta cierta altura. En cada una de ellas se abrían tres nichos flanqueados por columnas. A ambos lados aún se pueden ver los tres escalones en los que se colocaban los asientos de madera en los que se acomodaban los senadores, que en tiempos del Augusto ascendían a 600. Frente a la entrada había un podio para el presidente decorado junto a un altar dedicado de la Victoria, que conmemoraba el triunfo de Augusto en la Batalla de Accio.

Curia Julia. Interior. Roma 2013

El zócalo presenta un excelente estado de conservación en su zona central. Está realizado mediante la técnica de opus sectile, consistente en recortar placas de mármoles de diferentes colores para construir en este caso las figuras geométricas.

Detalle del Pavimento de la Curia Julia
Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Forum_Romanum_Curia_Iulia_BW_3.JPG

Exteriormente la fachada es de hormigón con cubierta a dos aguas de ladrillo. Su revestimiento de estuco se ha perdido. El edificio está soportado por gruesos contrafuertes en cada ángulo y el acceso al mismo se realiza a través de un tramo de escalera.

 Exterior de la Curia Julia

Reconstrucción de la fachada. Huelsen. 1909


Reconstrucción del interior de la Curia Julia

lunes, 27 de enero de 2014

Poema: Roma

Vista del Foro romano desde el Capitolio. Roma 2013

Te persigo…
entre la bruma envolvente
de un atardecer dorado.

Te siento…
bajo las hojas caídas
de un otoño inesperado.

Te respiro en cada calle,
atrapando en mi retina
los ecos de tu pasado.

Te abrazo con los ojos
cuando me regalas poesía
a los pies del Capitolio.

Naufrago en la fragancia
de tus piedras milenarias
saboreando tu aroma.

Me pierdo  en ti…
y mi alma se conmueve
ante la fragilidad de tu silueta.

Te busco en mis días
sin encontrar perfil más hermoso
que el tuyo recortando el horizonte.

Y cuando la luna te baña
difuminando en tu sombra
oníricos ensueños…

Nunca lo sutil fue tan sublime
ni lo fugaz tan eterno.

Anfiteatro Flavio o Coliseo. 71-80 d.C. Roma 2013

jueves, 23 de enero de 2014

El legado de César

Cayo Julio César.S. I a.C. Roma. Museos Vaticanos
             El legado de César es inmenso. Es uno de los más impresionantes de la historia, propio de un genio inigualable como él. Voy a dedicar una breve reseña para analizar los hechos que me resultan más significativos del mismo.

            Evolución del nombre de César

            Tanto su nomen (Julio) como su cognomen (César) siguen siendo nombres comunes en la actualidad en muchos países.
          A partir de su muerte y gradualmente, el nombre César se convirtió en un título que usaron el resto de emperadores romanos. Y no sólo...pues a través de los siglos son muchos los que han querido parangonarse al dictador de una u otra manera:

-     César Borgia. Incluso acuñó como lema la famosa frase Aut Caesar aut nihil  (O César o nada) con la que los todos sus soldados contestaron a coro a Julio César cuando se dirigió a ellos para que sólo los que quisieran lo siguieran a cruzar el Rubicón en dirección a Roma y a la Guerra Civil.
-     El papa Julio II. Quiso ser el un nuevo César y devolver a Roma a su esplendor, tanto militar como artístico. Su gran regalo a Roma fue la Capilla Sixtina.
-   Otros muchos han querido impregnarse de la gloria que emanaba del nombre César pues derivó en Alemania en Kaiser, Zar en Rusia, etc.

          César conquistador

         Su faceta más conocida y admirada es la de general, siendo uno de los mejores estrategas de todos los tiempos. Su conquista más importante fue, sin lugar a dudas, la de las Galias, que lo cubrió de gloria, fama y fortuna. 
        Era un militar brillante que siempre puso en práctica con éxito innovaciones tácticas, sabiendo salir airoso en casi todas las ocasiones de situaciones delicadas.
        Era un soldado más entre los suyos, cercano y entregado, que marchaba y comía entre ellos y dormía en una tienda como la de ellos y que siempre luchaba en primera línea de combate. Esta actitud le valió la lealtad inquebrantable de unas legiones, capaces de seguirlo hasta el fin del mundo.

        César Gobernante

        Aunque estuvo muy poco tiempo detentando el poder absoluto reordenó el Estado y puso en práctica un gran número de leyes que sentaron las bases del Imperio romano.
        Sus dos logros más importantes fueron: el inicio de la política de colonización fuera de Italia para veteranos del ejército, algo que después continúo Augusto, y la concesión de la ciudadanía romana a muchos ciudadanos leales a su causa.

          El calendario

       Julio César en el año 46 a.C. corrigió el calendario, que recibiría en su honor el nombre de Juliano y sería el precedente del calendario actual. Se basaba en el movimiento del sol. El año constaba por primera vez en la historia de 365 días y, en principio, cada 4 años, tenía 366. Eran los años bisiestos.
       El mes en que había nacido, denominado anteriormente Quintilis, pasó a denominarse Julio, nombre que ha conservado hasta nuestros días.

           César escritor

            Además era un gran orador y escritor polifacético, estando considerado como uno de los grandes exponentes de la literatura latina. Se han conservado sus dos obras principales: Los Comentarios a las Guerras de las Galias (De bellum Gallicum) y Los Comentarios sobre la Guerra Civil (De bellum civilum). Su estilo es sobrio, conciso y elegante, caracterizado por la pureza del lenguaje. Estas dos obras son muy interesantes porque aportan abundante información sobre momentos decisivos de la época y, en el caso de la Guerra de las Galias, describe muchos lugares y costumbres galas.

            Las frases de César

        Fruto de su inagotable ingenio son las innumerables frases que ha legado a la posterioridad. He realizado una selección de las que más me gustan.
-   Veni, vidi, vici (Llegué, ví, vencí). Es el mensaje que envío al Senado tras la  batalla de Zela en el Ponto.
-   Alea Jacta est (La suerte está echada). La pronunció antes de cruzar el río Rubicón, hecho que provocó la guerra civil.
-   Teneo te, Africa ( África te abrazo). Al llegar a África tropezó y se dio de bruces en el suelo. Salió airoso de la embarazosa situación pronunciado esta frase.
-   La mujer de César no sólo debe ser honrada, además debe parecerlo. Aunque el mismo César reconoció su inocencia, se divorció de Pompeya Sila, su segunda esposa, por encontrarse en el mismo lugar donde se cometió un acto impío.
  Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada.
  Nada es tan difícil que no se pueda conseguir con coraje.
-   Amo la traición, pero odio al traidor.
-    Me encanta el honor, más que temo a la muerte.
-    Por lo general los hombres creen fácilmente lo que desean.
-    Prefiero ser el primero en una aldea que segundo en Roma.

César en la literatura y el cine

            La obra más importante dedicada a la figura del gran general romano es el Julio César, escrita por William Shakespeare en 1599. Es una tragedia que trata sobre el complot y el posterior asesinato perpetrado en los Idus de marzo.
           Por su parte, la figura de Julio César ha sido interpretada en cine y televisión en múltiples ocasiones.
            Según mi opinión, la interpretación más lograda es la que realizó Rex Harrison en la película Cleopatra de Joseph L. Makiewicz de 1963. Físicamente el actor asemeja bastante al dictador en la edad que tenía en el espacio temporal en que se desarrolla el film, aunque el guión hace mucho hincapié en el aspecto romántico, algo no muy propio de la época.


Busto de César. S. I a.C. Nápoles. Museo Arqueólogico

Rex Harrison como César en Cleopatra

            Muy simpática y popular es la serie de historietas y dibujos animados Asterix el galo, en la que César es uno de los personajes principales, aunque en este caso aparece como el villano conquistador de las Galias.


César en Asterix el Galo

Para concluir con la figura de César he encontrado un video en el que se reconstruye su rostro a partir de un busto llamado de Tusculum del siglo I a.C. que se conserva en el Museo Arqueológico de Turín Me ha resultado bastante curioso independientemente de la fidelidad del parecido. Aquí lo dejo.


http://www.youtube.com/watch?v=cdwBx7GDsjo

jueves, 16 de enero de 2014

Augusto Pontifex Maximus

Siglo I d.C. Roma. Museo Nazionale Romano. Palazzo Massimo alle Terme

Augusto Pontifex Maximus
           
           Una obra de arte me cautiva cuando su contemplación en vivo me descubre sensaciones diferentes a aquellas que nacen de admirarla en una fotografía. El arte no puede reducirse a una sucesión de objetos ejemplares expuestos en un museo; por el contrario, debe emocionar, mover sentimientos capaces de llegar hasta lo más profundo del alma. Una de las veces que he vivido esa experiencia fue en junio de 2011, la primera vez que contemplé en el Museo de las Termas la conmovedora majestuosidad de la escultura de Augusto que allí se conserva en un ambiente más íntimo, un poco al margen de la vorágine turística que cada día invaden los Museos Vaticanos.
           Representa a Augusto como Pontifex Maximus, es decir, como máximo representante de la religión romana, cargo que obtuvo en el 12 a.C. La escultura actual es una copia en mármol de tiempos de Tiberio. Fue encontrada en 1910 en la ladera de la Colina Oppio, en la Via Labicana, en la misma Roma.
Detalle frontal

El emperador aparece vestido con la toga, una vestimenta que se adaptaba perfectamente a una silueta menuda como la suya, calzado con  los zapatos propios de los patricios (calcei) y con la cabeza cubierta con un velo como signo de pietas religiosa posando en actitud oferente. El brazo derecho, extendido, debía portar en su mano una pátera, plato ritual para el derramamiento de vino durante un sacrificio. Los pliegues de la toga están muy cuidados. La cabeza y los brazos fueron esculpidos de manera independiente.


Detalle de los zapatos y el plegado de la toga
          El rostro vuelve a presentar el clasicismo propio del arte augusteo. Los rasgos son ligeramente más humanizados que en Prima Porta, pero a la vez de una belleza sublime y armónica evocando una gran espiritualidad.

 Detalle del rostro. Perfil izquierdo

Detalle del rostro. Perfil derecho
           La  religiosidad de Augusto, como casi todo en él, era de un carácter moderado. Se puede decir que usó la religión como un instrumento para gobernar. Era un hombre piadoso pero no tuvo ningún escrúpulo en realizar un acto sumamente impío como fue robar el testamento de Marco Antonio de las dependencias de las sagradas Vírgenes Vestales, hecho que resultó decisivo para propiciar la batalla final contra su máximo rival cuya victoria lo convirtió en dueño absoluto del mundo romano. Sin embargo, aquí se nos muestra como el sacerdote devoto, en un tipo de representación muy repetida, pues la propaganda del Principado era muy consciente, como apuntó P. Zanker, del poder de las imágenes.

Atrio de la Casa de las Vestales en el Foro Romano. Roma 2013

           Una de las copias más logradas de esta escultura podemos admirarla en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Desgraciadamente sólo ha llegado hasta nosotros la cabeza; sin embargo, es suficiente para expresar una grandeza similar a la de la incomparable obra romana.

Cabeza de Augusto velada. S. I d.C. Museo Nacional de Arte Romano. Mérida


Augusto de Via Labicana. Detalle de la cabeza

martes, 14 de enero de 2014

La Basílica Julia

La Basílica romana tenía múltiples usos, entre ellos el comercial. También era el lugar para las reuniones políticas; sin embargo se destinaba sobre todo a la administración de justicia.
La Basílica Julia fue empezada en el 54 a.C. por Julio César. Destruida por un incendio fue reconstruida y ampliada por Augusto en el 12 d.C que la dedicó a sus nietos Cayo y Lucio. Posteriormente sufrió un nuevo incendio y fue reconstruida por Diocleciano en el siglo III d.C. Era magnífica y suntuosa y la primera basílica en la que se empleó el cemento.
Se construyó en la zona suroeste del Foro sobre los restos de la Basílica Sempronia, construida por Tiberio Sempronio Graco en el solar de la casa del más grande general romano junto a Julio César, Publio Cornelio Escipión El Africano.

Reconstrucción de la Basílica Julia

La Basílica Julia era de grandes dimensiones. Medía 109 x 48 metros. Consistía en una sala rectangular con una nave central flanqueada por cuatro naves abovedadas separadas por columnas. Exteriormente presentaba un pórtico de dos pisos con arcos y medias columnas adosadas a pilares. Descansaba en un podio bajo al que se accedía a través de una escalinata que es lo único que se conserva en la actualidad. En ella podían celebrarse varios juicios al mismo tiempo, separándose las distintas salas por paneles de madera.

Planta de la Basílica Julia


Basílica Julia. Corte transversal 


Restos del podio de la Basílica Julia. Roma 2013


Restos de las escaleras de entrada. Roma 2013


Restos de un pilar. Roma 2013


Basílica Julia. Roma 1996

En ocasión del bimilenario de Augusto, en septiembre de 2014, la basílica Julia ha sido abierta de nuevo al público pudiéndose acceder a ella a través del antiguo recorrido del Vico Lugario.




La basílica romana tuvo gran influencia en la arquitectura religiosa posterior pues se convirtió en el modelo de las basílicas paleocristianas, ya que el culto cristiano necesitaba de amplios espacios para acoger a los fieles. De este modo la basílica quedó asociada al concepto de iglesia.



           Planta de una basílica Paleocristiana: Santa María la Mayor


Interior de Santa María la Mayor. Siglo IV d.C. Roma 2013

lunes, 13 de enero de 2014

Curiosidades de los Idus de marzo

Según las fuentes antiguas fueron múltiples los prodigios que anunciaron la muerte de Julio César. Entre los más famosos  se encuentra la advertencia que le hizo el arúspice Espurina sobre un gran peligro que le amenazaba durante los idus de marzo. Aquél fatídico día al encontrarse el dictador con Espurina camino del Senado le comentó que sus predicciones habían fallado porque habían llegado los idus de marzo y no le había ocurrido nada. Espurina le contestó que aún no había concluido la jornada.
Otro hecho curioso fue el lugar donde se produjo el asesinato: la Curia de Pompeyo. Ese día se había trasladado hasta allí la sesión del Senado al estar en obras su sede en el Foro romano. Esta Curia construida por el gran rival de César se ubicaba junto al teatro del mismo nombre erigido en lo que hoy se conoce como el Área Sacra di Largo di Torre Argentina en pleno centro de la Roma antigua.

Área Sacra di Largo di Torre Argentina. Roma 2013

La puerta de la sala donde se produjo el magnicidio fue mandada tapiar por Augusto con un gran bloque de hormigón siendo considerado lugar nefasto. El descubrimiento de este bloque ha sido determinante para que hace un par de años algunos investigadores determinaran el lugar exacto donde Julio César recibió las veintitrés puñaladas que acabaron con su vida y que, ironía del destino, lo hicieron caer a los pies de la escultura de Pompeyo que presidía la Curia.

Lugar exacto donde fue asesinado Julio César. Roma 2013

Una caída llena de infinita dignidad pues César  en sus últimos instantes, viendo que no saldría con vida de allí, se envolvió la cabeza con la toga y con la otra mano se cubrió las piernas para que sus asesinos no tuvieran opción de mofarse de su cuerpo desnudo. Mantuvo su dignitas intacta hasta el final demostrando una vez más su carisma único.


La muerte de César. Kar Theodor von Piloty.1865
Por su parte, casi todos sus asesinos murieron en los tres años sucesivos y casi ninguno lo hizo de muerte natural. Un gran número de ellos perecieron durante las guerras civiles que se desencadenaron tras la muerte del dictador, otros murieron en naufragio y otros se quitaron la vida con el mismo puñal con el que habían perpetrado el crimen.